“La acción es un momento particular de la experiencia de una persona. Una acción presupone una persona”[1]. La acción nos permite penetrar en la esencia intrínseca de la persona y poder conseguir el mayor grado posible de conocimiento de la persona.
Gracias a la acción se conoce a la persona. Efectivamente,
conocemos al tímido, al impulsivo, al colérico, al apasionado, al moderado… por
sus acciones. Son las acciones las que nos dicen quienes son las personas con
las que hablamos, trabajamos, nos casamos o divertimos.
Más aún, esas mismas acciones son las que nos informan que
estamos teniendo contactos con un médico, con un ingeniero, con un fontanero,
un conductor de EMT, un constructor o un profesor.
Debido a la riqueza informativa que nos proporciona la acción,
es útil y necesario investigar y conocer cómo son las acciones de una determina
persona.
Me decía una persona que un chico y también una chica, puede
y debe conocer lo mejor posible esa persona con la que desea casarse y para ello
tiene unos valiosos medios. Son: saber qué dicen de él/de ella, sus compañeros
de trabajo, sus amigos y sus familiares más cercanos. Es decir, que nos cuenten
qué y cómo son sus acciones.
Escribiré más sobre la acción y su repercusión en la persona.