lunes, 12 de diciembre de 2016

HACIA EL MATRIMONIO



Los novios se preocupan demasiado del banquete y poco de prepararse: lo dicen el Papa y los obispos.

“La preparación próxima al matrimonio tiende a concentrarse en las invitaciones, la vestimenta, la fiesta y los innumerables detalles que consumen tanto el presupuesto como las energías y la alegría”.

“Los novios llegan agobiados y agotados al casamiento, en lugar de dedicar las mejores fuerzas a prepararse como pareja para el gran paso que van a dar juntos”.

Estas frases figuran en el mensaje de los obispos españoles para la Jornada de la Sagrada Familia de 2016. Pero las frases no son suyas, sino de la exhortación "Amoris Laetitia" del Papa Francisco.

Los obispos de la subdelegación de familia (Iceta, de Bilbao; Gil Hellín, de Burgos; Reig Pla, de Alcalá; Melgar, de Ciudad Real; Mazuelos, de Jerez; Escribano, de Logroño, y Aznárez, auxiliar en Pamplona) comparten ese diagnóstico.

Los festejos sociales para casarse se desean tan ostentosos y amplios que muchas veces los enamorados desisten en casarse: no porque no crean en el amor matrimonial, sino porque la fiesta social les desanima con sus costes.

Ante esta situación los obispos consideran “urgente” presentar de manera renovada “la profundidad, centralidad e importancia decisiva” de contraer matrimonio y ofrecer una adecuada formación a los seminaristas, sacerdotes y agentes de pastoral familiar, pero especialmente a los novios, quienes son “protagonistas de la apasionante aventura de responder generosamente a la vocación matrimonial”.

En esta propuesta los obispos piden que se acompañe a los novios durante el noviazgo pero también de manera especial en los primeros años después de la boda.

Los obispos también son conscientes de las dificultades que afrontan los jóvenes a la hora de decidir casarse como son “la falta de una vivienda digna o adecuada; la falta de derechos de los niños; la necesidad de mejorar la conciliación laboral y familiar; la dificultad de apreciar el don inmenso que supone toda vida humana o la búsqueda obsesiva de placer”.

Como respuesta a estas dificultades desde la Subcomisión de Familia y Vida invitan a las familias a acoger a quienes corren el riesgo de ser descartados o «caer en las orillas de la marginación y la exclusión” como pueden ser las madres adolescentes o solteras, los niños sin padres o personas con discapacidad.

En su carta los obispos también apuntan al “ritmo frenético de la sociedad” como uno de los problemas que afrontan los matrimonios ya que en muchas ocasiones, según apuntan, “falta tiempo para dialogar, para abrazarse sin prisa, para compartir proyectos, para escucharse, para mirarse, para valorarse, para fortalecer la relación. A veces, el problema es el ritmo frenético de la sociedad, o los tiempos que imponen los compromisos laborales”.

Ante las épocas de crisis que afrontan los matrimonios, consecuencia de la propia convivencia, de los hijos, de dificultades económicas o afectivas aconsejan un “acompañamiento personalizado y paciente por parte de la Iglesia”.
Publicado en “Religión en Libertad” el 30 de noviembre de 2016.


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