lunes, 24 de julio de 2017

CARTA DE VACACIONES


Estimados amigos:
En los últimos meses he tratado de avanzar en la Sección que he llamado “conoce a tus hijos”. Ahí han aparecido el angustiado, la anoréxica, el depresivo, el desvalorizado, el disléxico, el distraído, el chico-la chica rebelde.
También le he dedicado algunas semanas a la etiqueta “renovación”. Espero que estas dos secciones os hayan venido siendo útiles.
Pero ahora, llega el momento de descansar. Así, que tal como ya hice el año pasado, me tomaré agosto como mes de vacaciones.
Saludos y felices vacaciones para todos vosotros.
24 de julio de 2017.


viernes, 21 de julio de 2017

CONOCE A TUS HIJOS: TENGO UN PREALCOHÓLICO EN CASA


Hay ocasiones en que los tutores de los Centros Educativos piden ayuda a su Departamento de Orientación  ante casos de adolescentes de trece a quince años, de ambos sexos, por una grave falta de rendimiento escolar.  En los Departamentos se inicia con ellos un trabajo de estudio y evaluación del problema con entrevistas y pruebas. En bastantes ocasiones el problema encubre otro mayor: el abuso del botellón y los tres o cuatro whiskies de los viernes, seguidos de otra ingesta similar en la noche de los sábados, más la ruptura con la novieta o noviete, o tal vez con uno o varios amigos/as. Seguidamente se descubre un cierto grado de depresión y una incapacidad de arreglar el múltiple problema.
Estamos ante el problema del abuso del alcohol que conduce además a la violencia, rupturas de amistad, tendencia a los accidentes y enfermedades físicas y psiquiátricas, momentos de confusión, pérdida de memoria, escasa concentración e irritabilidad.
El alcohol es la droga más consumida por los adolescentes y jóvenes españoles. Entre 1993 y 2002, los ingresos hospitalarios por psicosis provocadas por el consumo de drogas, incluido el alcohol, aumentaron en un 103%, es decir, que hace tres años, se produjeron 2.726 hospitalizaciones por esta causa.
Los adolescentes de barrios de ciudades grandes consumen más alcohol que los que viven en el centro de las ciudades o en áreas rurales o ciudades pequeñas. El consumo de alcohol es para muchos adolescentes, un puente hacia otro tipo de drogas de mayor riesgo y hacia la iniciación temprana de actividades sexuales. El consumo de alcohol previo a la entrada en la discoteca, se realiza en unos casos, en plazas u otros lugares públicos, bebiendo el botellón o el calimoche (vino con coca-cola).
El prealcohólico o el alcohólico suele tener amigos desviados, pasar bastante de su tiempo de ocio en bailes y discotecas y le da mucha importancia a ser independiente y a tener dinero. Su relación familiar es más pobre, son menos controlados por los padres y la influencia de las creencias religiosas es menor.
Es frecuente que el alcohólico tome conciencia de su estado y ante el temor o la vergüenza no busca ayuda, con lo que su situación empeora, hundiéndose, se autodesaprueba, se desespera y entonces recurre una vez más al alcohol.
El alcohol es una droga, por lo que el individuo dependiente será capaz de realizar actividades aún después de beber una cantidad de alcohol que incapacitaría a otra persona no alcohólica.
El adolescente que se encuentra en una situación de prealcoholismo ha carecido además de una importante buena información. Informar a los chicos es darles a conocer que con el consumo de alcohol suele aparecer unida la depresión, la pérdida de memoria, la indigestión, la incapacidad para mantener la amistad duradera y noble con sus semejantes, daños físicos y psíquicos importantes que afectan al sistema neuronal, al hígado y a otros órganos. Tampoco se les ha informado convenientemente que existen programas de prevención. El programa “A tiempo”, está especialmente dirigido a familias que estén preocupadas por el consumo de bebidas alcohólicas por sus hijos. Hay el convencimiento de que la colaboración activa de los padres, es primordial a la hora de frenar el consumo de bebidas alcohólicas y drogas.
El tratamiento.
La primera condición importante para poder hacer algo positivo es que el alcohólico o el menor de edad con un consumo significativo de bebidas alcohólicas, aún sin llegar a una situación de abuso, es que reconozca que existe el problema. Si esto no ocurre, es difícil el éxito con las diversas medidas que puedan tomarse.
Un buen punto de arranque es desde luego ir al médico, porque puede ser conveniente un régimen de fármacos.  Pero siempre el apoyo familiar es necesario e importante. Si el paciente acepta un plan de abstinencia, preciso será ponerle o ponerse metas a corto plazo y visitar al médico semanalmente para analizar con él las dificultades que se puedan ir presentado.
En este caso, el tratamiento versará además sobre:
A.           El control de los estímulos
Es decir, evitar el bar o los amigos con los que se practica el consumo habitualmente. Cuanto antes se interrumpa la conducta nociva, más fácilmente se recuperará la normalidad.
Si es la falta de éxito escolar o de aceptación por personas de otro sexo los causantes del problema, hay que indicarle al sujeto una serie de alternativas posibles: practicar un deporte, una afición, fomento de la lectura, ir al cine, práctica de habilidades sociales en una ONG, etc.
B.            Los reforzamientos.
Una forma de vivir en abstinencia es con el control del dinero. El chico que tiene poco dinero, es más fácil que no caiga en este problema y que si está en él, salga más fácilmente. La abundancia de dinero es un estímulo a comprarse alcohol. La familia puede reforzar la conducta de abstinencia con ciertos premios: demostrarle afecto, una comida favorita, un viaje, comprarle una prenda de vestir o una revista por la que tiene cierta ilusión, el regalo de una novela por la que ha mostrado interés, una invitación al teatro o al cine. Las propias críticas familiares, desarrollarle el espíritu crítico, encontrarse con nuevas amistades, enseñarle a amarse bien a sí mismo, un amor que perfeccione y no destruya, son también razones que favorecen el cambio.
Por último, recordar que la recuperación de la autoestima es un factor importante para una vez que se sale del problema, consolidarse en la abstención.


lunes, 17 de julio de 2017

RENOVACIÓN: FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA



UN CASO: Un  chico de nueve años copia las operaciones  matemáticas que su profesor ha puesto en la pizarra.  Muy pocos minutos después, guarda el cuaderno, saca un libro de lectura y se pone a leer. El profesor observa que es uno de los primeros de la clase que ha finalizado el trabajo, le pregunta y el chico responde que ha concluido con las operaciones. Minutos después, vuelve a guardar el libro, nuevamente coge el cuaderno de matemáticas y continúa con las operaciones.  El profesor se le acerca y se interesa qué ocurre. El niño le dice: Las hice mal. Puse los resultados a “voleo” pero no me he quedado tranquilo con lo que había hecho y ahora las estoy haciendo bien.
¿Qué ocurre?  Hay una lucha ente instintos y valores. Lucha que es fruto de la conciencia. La conciencia enjuicia constantemente nuestros actos, su bondad o maldad; antes o después. Pero es mejor que los enjuicie antes.
Puede prevenir, aconsejar o desaconsejar una acción, una palabra o un pensamiento o deseo. Con ella, si ha sido bien formada, tenemos un conocimiento exacto de las cosas.

Conciencia y valores.
La conciencia se mueve en una determinada escala de valores formada por la concepción que tengamos del hombre, del mundo y de la vida.  Ahora bien, si los valores no están jerarquizados, tenemos algunas deformaciones de la conciencia. Por eso, los valores no pueden olvidarse en la educación.  Los educadores, padres y profesores, tienen adjudicada esa notable misión.
Imaginemos un chico cuyos valores importantes son: 1º los amigos; 2º el deporte; 3º la familia.  ¿Qué diremos? Que no están bien jerarquizados.

Educación de la conciencia.
Las primeras experiencias infantiles son muy importantes puesto que con ellas se aprenden usos, costumbres y hábitos.  Es la edad en la que hay que aprender a decir la verdad, a querer, a ser generoso,  a trabajar bien, a ser dócil, a tratar bien a los amigos, etc.
Las narraciones, las películas, los sucesos de la vida proporcionan continuamente al niño que vea la bondad o la maldad, es decir, el bien y el mal.
Sin embargo, “una atmósfera de amor, de confianza y de agradecimiento, es un pilar fundamental para la educación de la conciencia”, escribía el pedagogo italiano Pestalozzi.
El educador, cuando es un individuo lleno de amor, de comprensión, creador de confianza y exigente, sienta las bases para que la conciencia de los chicos se forme definitivamente bien.

La conciencia se educa teniendo en cuenta:
•             La formación de los instintos.                    * El cultivo de la afectividad.
•             El fortalecimiento de la voluntad.            * La formación del entendimiento.

Los instintos.
Examinamos ahora “el cristal roto”: “Un  chico de 5º curso de Primaria había roto un cristal jugando al fútbol. Todos los jugadores salieron volando y desaparecieron por encanto. A causa de su mala conciencia, evitaron ulteriormente volver al lugar del suceso. Al cabo de una semana se presentó el chico culpable y pagó el cristal. Al hacerlo, manifestó: Este asunto no me ha dejado en paz durante todo el tiempo. Ahora vuelvo a tener por fin buena conciencia. El muchacho concibió, asimismo, el propósito de nunca más escapar, cuando hiciera alguna trastada, sino hacer frente a la situación y responder personalmente” (Otto Dürr. Educación en la libertad. Página 101).
Otro caso: Al finalizar la 2ª Guerra Mundial, un fabricante de Stuttgart recibió una carta de un desconocido. Decía: “Tras uno de los ataques aéreos de la última guerra, me permití sustraer varias herramientas de su fábrica en ruinas. Como mi conciencia no me deja en paz, deseo restituirle el doble del valor sustraído. Le adjunto 300 marcos”.
El niño ha ido conociendo que hay instintos buenos y otros no lo son. Pero los instintos se forman. Si ellos ven que sus padres renuncian a cosas, a ellos les resulta más fácil renunciar a también a cosas.

¿Cómo se encauzan debidamente los instintos?
•             Con la disciplina.                              * Con los hábitos de orden, limpieza, higiene y trabajo.
•             Con la música y el deporte.
•             Aprendiendo la ley moral que nos dice: Haz el bien y evita el, mal, y exigiendo que esa ley se cumpla.

Cultivar la afectividad.
Con ella se consigue sensibilidad, espíritu fino capaz de detectar  detalles. Sin sensibilidad se pierde el gusto por lo delicado, lo bello, lo hermoso y por la obra bien hecha. Ayudan:
•             Las creaciones estéticas: cuentos, canciones, poesía, pinturas y música.
•             La persona sensible, con muy buena afectividad, no aguanta las groserías.

Formación del entendimiento.
Un buen estudio de los programas escolares.                   Estudio de la doctrina de la Iglesia.
Conocimiento de la persona de Cristo.                             Enseñarles oraciones y a rezar.
Clases de religión y catequesis.                                         Valorar la memoria.
Lectura de Historias bíblicas.                                             Historias de vida de los santos.
Lectura de buenas biografías de personajes famosos y con valores.
Educación de otros aspectos relevantes de la vida que influyen en su futuro: educación sexual.
El entendimiento examina costumbres y hechos y  los suele catalogar: buenas, malas; absurdas, necias, etc.

Fortalecer la voluntad.
Comenzar cuando son muy pequeños
Importancia del orden, la constancia y las metas.
Educarles en la obediencia:
El poeta necesita leyes
El escritor, las reglas de la sintaxis.
La danza, las normas de la barra, etc, todos obedecen.
Responsabilizarles en sus estudios y en hacer tareas en el hogar.
Animarles para que consigan un trabajo bien hecho.
Que valoren la puntualidad.
Que cuiden las cosas materiales: debe durar.
Que sean generosos.
Que hagan cosas, a veces duras, por amor a alguien.

 La piedad ayuda a formar la conciencia.
•             La oración. Enseñarles a rezar y a pedir en la oración.
•             Enseñarles a hablar con Jesús.
•             Examen diario de conciencia.
•             Confesión frecuente.
•             Hablarles del sentido cristiano del estudio y del trabajo.
•             Que sean capaces de amar y de renunciar a caprichos porque aman a mamá, a papá, a los hermanos, a los abuelos, etc.



jueves, 13 de julio de 2017

CONOCE A TUS HIJOS: EL CHICO-LA CHICA REBELDE



La rebeldía es un síntoma común del adolescente. Es un momento en el que se vuelven más mentirosos, agresivos e impulsivos. Insultan y se pelean con los hermanos.   La rebeldía puede provenir en parte, de haber soportado tensiones emocionales durante un cierto periodo de tiempo o pura y simplemente, porque es la edad de discrepar. Pero se puede acentuar si se dan algunas de las situaciones siguientes:
-          Hay sentimientos de inferioridad o culpabilidad.
-          Estado de inadaptación o de frustración.
-          Conflicto con los padres o con algún profesor.
-          La agresividad de otros compañeros.
-          Frecuente consumo de alcohol,
-          Pertenencia a una pandilla de conductas antisociales.
Más seria es la rebeldía como consecuencia de un trastorno afectivo importante.
La rebeldía suele presentar reacciones desproporcionadas a los diversos estímulos. En ese momento aparecen los estallidos emocionales del sujeto. En esas situaciones, el rebelde obra según el estímulo del momento. Actúa sin autocontrol, sin reflexión. No piensa en los resultados y carece de hábitos de voluntad y previsión.
Un buen día aparece el chico o la chica con unos colores llamativos en sus cabellos, con un pantalón ajustadísimo y con un mensaje exagerado en pleno trasero, con los pantalones rotos, con pinturas o tatuajes curiosísimos, sus repuestas son distintas, como diferente es la factura del teléfono que tienen que pagar ahora sus padres.

Una angustiada madre se dirige a un foro de internet y dice: No sé que hacer con mis hijas de 17 y 19 años. Esta última está cada vez más rebelde, acaba de perder un bebé (no por voluntad propia si no que no se desarrolló) sin estar casada. Le acaban de hacer un legrado y ya quiere incorporarse otra vez a la “movida”. Hemos hablado con ella, la apoyamos, le damos cariño y comprensión. Hemos comentado lo que ha sucedido, de cómo nos dolió y se lastimó ella misma pero sigue con sus actitudes de querer hacer lo que se le antoja. Ya no puedo más. Además obviamente, la menor ve todo lo que ocurre y quiere imitar a la mayor.

¿Por qué este comportamiento tan desafiante y desconsiderado por parte del adolescente? La rebeldía común de la adolescencia se debe esencialmente a la aparición de nuevos intereses. El niño tenía sus intereses, pero no eran tan peligrosos. Ahora, con la adolescencia, algunos de esos intereses son arriesgados e imprudentes y los adultos que están a su alrededor, tienen que decirle ¡No! Ante esa negativa, él reacciona con un estado de frustración que a su vez produce la rebeldía. Solamente, en aquellos adolescentes que en la educación de su infancia fueron entrenados en asumir la frustración, al llegar la adolescencia, presentan buena tolerancia a la misma y su rebeldía no es tan violenta.

Siempre que la rebeldía no responda a un trastorno de personalidad, lo común es que sea el producto de unos intereses no resueltos a su favor.
Lo más frecuente es que la rebeldía se manifieste como una forma de desacuerdo respecto a lo establecido por los padres, profesores o la autoridad en general. Su desacuerdo aparece como una oposición o sublevación que puede ser verbal o con un comportamiento más violento, como cuando lo expresa con golpes al mobiliario u otros objetos,  o bien, con negarse a hablar durante varias horas o días con quien se opone a sus deseos. Pero de todas formas, normalmente, la rebeldía suele ser más humana que la violencia o el vandalismo.

Las manifestaciones más comunes del adolescente rebelde son:
. Que se viste como un vagabundo.                . Se hace poner tatuajes vulgares.
. Se escapa alguna noche de casa.                  . Vuelve tarde o no vuelve una noche
. Se pelea muchísimo con sus hermanos.       . Hace pellas.
. Dice palabrotas e insulta.                             . Maltrata el mobiliario de la casa.
. Frecuentemente tiene una actitud beligerante y agresiva.
. Es respondón y antipático, con rabietas y amenazas.

Encuestas realizadas en el año 2000, nos decían que España era uno de los países más permisivos de Europa. Este sí que es un fenómeno que influye considerablemente en los adolescentes y jóvenes (también en los adultos), porque a mayor permisividad, “comúnmente hago lo que quiero”, podrán decirnos esos chicos.

La situación de permisividad sí que hay que analizarla. Cada comunidad –familiar, escolar, municipal, regional, etc. -, convendría que hiciese una reflexión. De ella pueden aparecer conclusiones muy valiosas que aplicadas, serán de gran ayuda en la educación de estos muchachos. Porque el origen de por qué el niño se viste como no nos gusta, insulta, se escapa de casa, hace pellas, se ha convertido en un agresivo y peleón, no regresa en toda la noche a casa, es respondón y amenazador, tal vez arranque de años atrás, cuando consentíamos, permitíamos y hacíamos dejación de principios educativos muy elementales.

Insisto en la necesidad de revisar la permisividad en todos los campos, puesto que con el clima permisivo, no solamente tendremos adolescentes rebeldes, lo más normal es que de la rebeldía se pase al vandalismo o a otras actuaciones más problemáticas. Son demasiados los actos permisivos que se han producido en la historia y dieron lugar a auténticas tragedias. Porque seamos sinceros: los tatuajes vulgares que se ha puesto el joven, los shorts ajustadísimos y provocativos de la chica, el volver tardísimo a casa, los insultos que se oyen dentro de la casa, sus amenazas, los destrozos que realiza en el mobiliario y en las paredes del hogar, ¿no comenzaron un día lejano en el que debíamos haberle corregido y no lo hicimos? ¿No hubo un momento en el que teníamos que haber hablado y dado criterios claros y optamos por el silencio, simplemente porque era más cómodo? Ante aquel suceso público y que atañía a modelos sociales influyentes, ¿no habría sido más conveniente e importante, también nuestra protesta pública que no hicimos? ¿No nos echamos unas risas el día que por primera vez oímos una palabrota en la boca del hijo? ¿No es también verdad que a las primeras transgresiones sobre la hora de la recogida nocturna y al conocimiento de que estaba saliendo con amiguetes poco recomendables, no le dimos especial importancia? ¿No es cierto también, que muchísimos ratos de convivencia familiar deberíamos haberlos aprovechado para formar mejor sus cabezas, con la propia tertulia hogareña, y frecuentemente la suplimos porque queríamos ver programas o retransmisiones televisivas?

El permisivismo es tan extenso en la sociedad, que poco a poco ha eclipsado lo que padres, educadores y los grupos sociales han venido haciendo durante siglos: educar constantemente. Porque, ¿quién dice hoy a un joven que en un transporte público pone sus zapatos sobre un asiento, que ese proceder es incorrecto y perjudica al próximo viajero que allí pretenda sentarse?

El occidental busca ansiosamente todo aquello en lo que prevalezca su interés personal, su bienestar, su abundancia de cosas a tener, su placer y su éxito. La fuerza social y humanizadora de las normas y valores desaparecen y entramos abiertamente en esta disposición permisiva que lo inunda todo y que desde luego afecta notablemente a la educación de los adolescentes.

La rebeldía del joven y del adolescente, ha decrecido como tal rebeldía. Ahora más que rebelarse en el sentido estricto de este fenómeno, optan por otros comportamientos más nocivos, como el abuso del alcohol, la droga, la anorexia y la actividad sexual obsesiva.
Actuación educativa.
Entre los planes de actuación con el rebelde, cuestión importante que hay que evitar es que se convierta en un “abusón”, violento y desconsiderado. Igualmente es necesario impedir que se acostumbre a tener rabietas y salirse con las suyas.  Además:
1. Procurar que actúe  en juegos o concursos de clase, prestando especial atención a que se respeten las reglas.
2. Hacerle participar en actividades pro-sociales: asistencia a dar comidas en una Residencia de Ancianos (una vez por semana); entretener con juegos a niños hospitalizados con algún tipo de discapacidad; participar en la limpieza de un jardín o bosque; tener un encargo en el aula y en el hogar con el que preste un servicio destacado a sus compañeros, y familia, etc.
3. Reforzar positivamente siempre que se presente una conducta adecuada. Evitar reforzar las conductas antisociales con una mayor atención educativa. Buscar la extinción de las mismas.
4. Negociar acuerdos a las conductas antisociales del alumno. Castigar en los momentos en los que el comportamiento fue peligroso. Aclararle que se castiga el suceso.
5. Prepararle un plan de animación a la lectura para que mejore su capacidad lectora y se aficione a leer textos y narraciones que conllevan un estímulo a la colaboración pro-social y solidaridad. También pueden ser lecturas de “casos” preparados o historias seleccionados.
6. Ejercicios de relajación que facilitan el reposo mental.
7. Incluirle en un programa de actividad deportiva. El deporte canaliza la agresividad.
8. Aplicación del enfoque cognitivo a sus pensamientos temerarios.
9. También para las rebeldías es muy útil, recurrir a un plan personal de acción y a la formación en valores

Finalmente, interesa  terminar  con una llamada a la esperanza de padres y educadores. Esperanza que proviene fundamentalmente en que lo peor que puede ocurrirle al adolescente es que sus padres y educadores no tuviesen ningún plan para él. Por lo tanto, siempre que hay un proyecto y se lleve a término, las posibilidades de mejora de sus conductas pueden garantizarse. Por eso, las últimas palabras de este artículo tendrán que ser “ningún adolescente sin un plan de mejora”. O dicho afirmativamente: “cada adolescente con su proyecto”. Cuando compramos un coche, lo matriculamos; si adquirimos una mascota, le ponemos nombre. No se contente con que su hijo tenga nombre. Vaya a más. Prepare un proyecto para cada uno, en el que no solamente incluya el apartado estudios. Haga algo más. Coloque en el proyecto, qué valores desea que se desarrollen en cada uno de ellos. Y después, sin prisas y sin cansancio, deje que la esperanza, que dicho de paso es una gran virtud, se estacione en  su vida. Aplique día a día, el proyecto que ha definido y espere un muy buen resultado.

domingo, 9 de julio de 2017

RENOVACIÓN: EL ENCUENTRO PERSONAL CON CRISTO, según la Exhortación Evangelii Gaudium



“Invito a cada cristiano, en cualquier situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso” (Evangelii Gaudium nº 3).

“No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. (Deus caritas est. (25-12-2005). 1 AAS 98 (2006) 217. Evangelii Gaudium nº 7).

“Solo gracias a ese encuentro –o reencuentro- con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada” (Evangelii Gaudium. nº 8).

“La vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a otros”.  (E. G. nº 10)

SIMÓN PEDRO.  El  encuentro. Veamos brevemente los episodios más significativos de la vida de S. Pedro y su relación con Jesucristo: sus encuentros con el Señor.

1. “Jesús fijando en él la vista dijo: Tú eres Simón, el hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas, que quiere decir Pedro” (Jn. 1, 42). El Señor le invita a su amistad personal y considerándole ya amigo, le cambia el nombre.

Todos hemos tenido un primer encuentro con el Señor (Bautismo, Primera Comunión, Confirmación…). Enseguida se dispuso el Señor a cambiar lo negativo, lo triste, lo dificultoso que hubiese en nosotros. Él siempre va por delante. Su gracia, su amistad es fiel y generosa.

En cada uno de esos “encuentros”, el Señor favorece un cambio positivo en nosotros. Conviene que reflexionemos, que en la oración meditemos sobre esos encuentros. No olvidemos, que el primero “encuentro”, siempre es muy importante. Volvamos con frecuencia a su recuerdo.

2. Habla Jesús: “Boga mar adentro y echad vuestras redes para la pesca. Responde Pedro: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y no hemos pescado nada, mas porque Tú lo dices echaré las redes”. (Lc. 5, 5).
El amigo de Jesús es un trabajador y continúa diariamente en el primer plano de su oficio. Pero ahí y como consecuencia de la cercanía del Señor, la amistad se consolida. Trabajemos en la presencia del Señor. Y Pedro, nos deja un testimonio imponente de humildad. Él conoce su oficio, pero abandona sus “razones” ante la palabra de Jesús. Obedece y actúa y la barca se llena de peces.

El amigo del Señor, será humilde. ¿Aceptamos nosotros las palabras que nos llegan del Señor al leer y meditar cada día el evangelio? ¿Es el evangelio nuestro libro diario?
3 .Conseguida la gran pesca, Pedro se postró a los pies de Jesús y le dijo: “¡Señor, apártate de mí, que soy hombre pecador!”. (Lc. 5, 8).
Pedro avanza en el conocimiento propio. Y surge un atisbo de arrepentimiento. De acuerdo, sí, pero, ¡apartarnos del Señor, del amigo, jamás! Nunca, porque con Él tenemos lo importante, tenemos todo.

Otra virtud: la perseverancia en la amistad.
4. La audacia de Pedro le dijo: “Señor, si eres Tú, mándame ir a ti sobre las aguas. Jesús replicó: ¡Ven! Pero… comenzó a hundirse y gritó: ¡Señor, Sálvame!”. Pedro duda, vacila, pide y luego le falta confianza en lo que le han concedido. Seguramente que también nosotros tendremos momentos en que habría que gritarle: ¡Sálvame! Especialmente ante las dificultades. Las dudas, la falta de confianza, el desconsuelo y la desesperanza se llevan a la oración.

Más sobre la Virtud: crecer en confianza.
5. Finalizado el discurso eucarístico en Cafarnaúm, muchos le abandonan y pregunta a los Doce: “¿Queréis iros vosotros también? Respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna”. (Jn. 6, 66-68). ¡Qué gran amistad la de Pedro! Su intimidad con el Señor, crece.
Y nosotros, ¿a quién vamos a ir? Nos damos cuenta de que con Él, lo difícil se hace fácil, lo árido se vuelve húmedo, los sucio se limpia, lo frío se calienta, lo enfermo se cura, lo oscuro se ilumina. Es hora de que también nuestra intimidad con Él esté en crecimiento.
6. “Y vosotros, ¿quién decís que soy? Tomando Pedro la palabra, dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. (Mt. 16, 15-16).
7. “Jesús manifiesta a sus discípulos que tiene que ir a Jerusalén para sufrir mucho… Pedro, tomándole aparte, se puso a amonestarle, diciendo: No quiera Dios, Señor, que esto suceda”. (Mt. 16, 21-22).
Pedro aporta su pensamiento humano lleno de cariño hacia el Maestro. Sin embargo, hay veces que por encima de las razones humanas están las intenciones sobrenaturales. A todos nos ocurre algo semejante: tenemos razones humanas que impiden a veces, ir al paso que marca el Señor. Superemos esos momentos poniendo más confianza en Él.

Otra Virtud: superar la adversidad.
8. Transfiguración. “Allí, en el monte, dijo Pedro  Jesús: Maestro, que bueno es estar aquí; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. (Lc. 9, 33).
Sin embargo, en Getsemaní, Pedro no dijo lo mismo. Y desde luego, aunque habrá días o periodos en los que estaremos gozosos –tendremos nuestro Tabor- también tendremos días o periodos de Getsemaní. Pero siempre, siempre, fidelidad, nos pide el Señor.
9. “Entonces se le acercó Pedro y le preguntó: Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano si peca contra mí? ¿Hasta siete veces? Dícele Jesús: No digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete”. (Mt. 18, 21-22).
Caridad siempre. Si en algo debemos parecernos mucho, mucho al Señor, que sea en su corazón misericordioso. En la novela “Cristina, hija  de Lavrans”, página 488, se dice:    “Nada en el mundo merece ser deseado, excepto la misericordia de Dios”. “La misericordia es el atributo más grande de Dios. Todas las obras de mis manos están coronadas por la misericordia” (Diario de Santa Faustina Kowalska, nº 301). El amigo del Señor tiene que ser misericordioso.
10. “Entonces, tomando Pedro la palabra, le dijo: Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué tendremos?(Mt. 19, 27).
Vamos en la busca de un premio, de un buen resultado. Queremos recompensas. Pero el Señor tiene la recompensa de su amistad y el don de la vida eterna. ¿Quién puede dar más y mejor? Estas, entre otras muchas aquí en la tierra, son las recompensa que tendremos sus amigos.
11. “Llegó a Simón Pedro, que le dijo: Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?... Jamás me lavarás tú los pies. Le contestó Jesús: Si no te los lavare, no tendrás parte conmigo. Simón Pedro le dijo: Señor, entonces, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza”. (Jn. 13, 6-9).
El amigo del Señor se vuelve dócil. Aunque a veces haya cosas que no entiende, es dócil. Docilidad que se basa en la confianza  en quién tanto nos ama. Pedro conoce que es amado del Señor. Todo amigo de Jesús es su amado. Y los amantes  desean ver su rostro. Enseña San Pedro Crisólogo que el amor no puede estar sin ver al Amado y grita continuamente: “Si encontré gracia delante de Ti, muéstrame tu rostro”.
“Señor, ¿adónde vas?... Yo daré por ti mi vida” (Jn. 13, 36-37).
Demasiada confianza en el valor propio, en la fortaleza propia. Con frecuencia, ¡qué poco nos conocemos!
No seamos imprudentes. Nuestra seguridad sea la amistad personal con el Señor. Es hermoso, muy hermoso, dar la vida por el señor (mártires) y también es hermoso, gastarse y desgastarse por la causa del Señor, por el evangelio. Esto segundo, es seguramente el camino que Dios quiere para nosotros.
12. Le vio otra sierva que dijo a los demás: Este estaba con Jesús el Nazareno. Y de nuevo Pedro negó con juramento: No conozco a ese hombre”. (Mt. 26, 71-72).
La debilidad humana más la imprudencia, dan este resultado. ¡Cuidado con el exceso de confianza en uno mismo! No nos alejemos del Señor. Siempre cerca, muy cerca de Él, y entonces, los disparates, las torpezas, el pecado, serán muy poco probables.
13. Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?... Sí, Señor, tú sabes que te amo… Por tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Respondió: Señor, tú lo sabe todo, tú sabes que te amo” (Jn. 21, 15-17).
CONTRICIÓN. Es el momento del arrepentimiento, del amor, de abrir el corazón: “A ti someto mi corazón por completo” (Adoro te devote) y como consecuencia la amistad plena.
Volvamos al último punto expresado hoy de la “Evangelii gaudium”:
“La vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a otros”. (n º 10).
Ya somos sus amigos. ¿Qué hacer ahora? ¿Hay alguna misión que el Amigo puede solicitar a sus amigos? Sí. Quiere el Señor, nuestro Amigo, que demos vida, “su vida” a otros que también Él desea lleguen a ser sus amigos. Consecuencia: preocupación por otros, sí. Oración por otros, sí. Sacrificios por otros, sí.

¿Algo más? Claro que sí: hablarles de Jesús y contarles nuestra historia personal, cómo hemos llegado a ser grandes amigos del Señor. Todo ha comenzado con un encuentro, que hemos ido cuidando, manteniendo, desarrollando y avanzando.

viernes, 7 de julio de 2017

CONOCE A TUS HIJOS: EL DISTRAÍDO


Los chicos con dificultades de atención-concentración, exclusión hecha de la hiperactividad y de las aptitudes intelectuales inferiores, suelen presentar distracción como consecuencia de algunas de las siguientes causas:

A. Inmadurez. Son chicos bastante infantiles que se distraen con todo, su voluntad es muy débil. Es preciso trabajar con ellos para conseguir un mayor grado de maduración intelectual. Para ello su tiempo de estudio debe estar muy dirigido. El estudiante deberá informar diariamente con todo detalle a la persona que está encargada de su control. Con esa persona acordará el plan diario de trabajos: qué va a estudiar primero, cuánto tiempo; qué hará después. Distribución para cada asignatura, etc.

Utilizar con ellos motivaciones positivas: felicitarle porque hace cosas bien, etc. Para ello hay que examinar qué metas proponerle con el fin de que se le pueda felicitar merecidamente.
El uso por parte de estos muchachos de un cuaderno o agenda en el que anote todo lo que tiene que estudiar o hacer para el día, o los días siguientes, es muy provechoso.

B. Trastorno de un neurotransmisor.  Chicos con un índice de atención extremadamente débil, sin hiperactividad. Son incapaces de concentrarse aun trabajando directamente solos con un adulto.

El origen suele ser el tener inmadura una pequeña zona del cerebro. En esa zona se segrega una determinada sustancia química que es un neurotransmisor. Al faltar esa conexión, la capacidad de atención está deteriorada. Normalmente este tipo de inmadurez se produce cuando no se ha solicitado la atención del niño, en la edad en la que le corresponde desarrollarse en la zona donde se segrega la sustancia que conecta los núcleos nerviosos de la atención. Son periodos de la vida infantil en los que el niño no hizo pequeños esfuerzos para fijar la atención.

En este caso el chico debe visitar un neurólogo que normalmente suele indicar un tratamiento de vitaminas que hacen la función de catecolominas y facilitan la atención estimulando al organismo a segregarlas. No es necesario tomarlas mucho tiempo.

C. Pereza. Son chicos que no sufren un problema de atención real, es propiamente la pereza el problema, y por ella presentan una actitud de distracción muy frecuente: sin aplicarse a un objeto es naturalmente facilísimo la dispersión.

Hacia una mejora de la concentración.
 1. Atención visual.
a). Con un tablero de Parchís o Ajedrez-Damas, y sus correspondientes fichas. Un alumno retira una ficha y vuelve a colocarla en el mismo lugar; un segundo debe retirar la misma ficha y una más, reponiendo las dos en el mismo lugar; el primero deberá recoger las dos mismas fichas que tomó el segundo alumno, elegirá una tercera y las repondrá en sus sitios; y así sucesivamente.

b). Presentar al alumno un grupo de polígonos recortados en cartulina y ordenados de acuerdo con el criterio: "menos lados que". Que los observe.
Se le retiran y entregan para que los coloque en el mismo orden.
Cambiar el criterio para realizar un ejercicio similar.

c). El adulto le enseñará 7 u 8 láminas de un libro en los que aparecen diversas acciones. Se le dice: "fíjate en lo que hacen", y se continúa lámina, tras lámina.
Después el niño repetirá y dirá que acciones vio.

 2. Atención auditiva.
a). El profesor  o los padres contarán una breve historia: dos o tres personajes, y dos o tres acciones. El chico a continuación deberá repetir la misma historia.

b). El profesor o los padres dirán series de familias de palabras (6 ó 7 palabras). El estudiante deberá repetir las mismas palabras  a continuación.

c). El profesor dirá una serie de palabras relacionadas con un lugar (por ejemplo la playa: arena, bañador, sombrilla, ola, flotadores, etc.). El alumno a continuación debe repetir las mismas palabras.

d). El adulto pondrá 4 ó 5 objetos encima de la mesa y dirá tres palabras relacionadas con cada objeto. (Ejemplo: colocado un teléfono, un cigarrillo, un bolígrafo y unas gafas dirá las siguientes palabras: ruidoso, tóxico, pequeño, valioso, necesarias, etc, etc.). A continuación el muchacho debe repetir las palabras que convengan a cada objeto.

 3. Atención y Gimnasia.

El chico disperso puede también mejorar la capacidad de  concentración, realizando con constancia un método de gimnasia rítmica.

lunes, 3 de julio de 2017

RENOVACIÓN: LA FAMILIA EDUCA



1. La familia.
 La construcción de alguna cosa, pequeñas cosas a veces, exige un gran esfuerzo, y desde luego suele merecer la pena hacerlo. Pues bien, pocas construcciones pueden ser más interesantes que la construcción de una familia. Es una de las empresas más valiosas que realizarse pueden.

 En la familia se produce la más alta educación a que un individuo puede aspirar, puesto que allí se producen un conjunto de estímulos que influyen como tal conjunto y producen una forma de ser, una forma de reaccionar.

 “Los hijos contemplan el amor de sus padres, los momentos de armonía y afecto y eso les da seguridad y les enseña la belleza del amor fiel, y duradero”. (B. XVI Discurso en Valencia el 8-7-06).” El amor recíproco de los esposo es el primer gran don que necesitan los hijos para crecer serenos, para ganar confianza en sí mismos y confianza en la vida. Los hijos quieren ser amados por una madre y un padre que se aman (B. XVI  Discurso al Consejo Pontificio para la familia. El 8-2-2010).

Muchos conocimientos se adquieren en la vida: aprender a conducir, una carrera universitaria o profesional, etc. pero los significados fundamentales de la vida se obtienen en la familia: significados de confianza, amor, aceptación del otro, lealtad, respeto, solidaridad, etc.

2. Quehacer fundamental de los padres.
El niño, el adolescente, el joven, tiene que ir consiguiendo aspectos profundos para su vida. Tres son muy esenciales:

• La educación de la voluntad.
Formación de la conciencia.
• Formación en la solidaridad.

Hay educación de la voluntad cuando se trabajan las virtudes, se desarrollan y se ejercitan, puesto que toda virtud tiene su asiento en la voluntad y recíprocamente, si queremos que haya voluntad tiene que haber un denodado ejercicio virtuoso.

Ahora bien, el acto más propio de la voluntad es el amor. Educar la voluntad es educar en el amor y para el amor. Educar la voluntad de un niño es educarle en el amor a sus padres, a sus hermanos, a sus abuelos, a sus amigos, a sus educadores, y a sus obligaciones.  Por consiguiente, educar la voluntad es educar en la verdad, en la bondad y en la belleza  (las tres grandes propiedades de una vida). La auténtica voluntad  une amor y verdad; amor y bondad.

Solidaridad -también puede llamarse generosidad- es opuesta  al "individualismo.

3. Hacer "Grandes" a los hijos.
Son los padres, los mejores educadores: Unos padres capaces de crecer y transformarse (Torelló, 1991), puesto que los educadores educan cuando han obrado en sí un conjunto de transformaciones por las que llegan a ser mejores personas. Porque "los padres no han transmitido al hijo de una vez para siempre, en el momento de engendrarlo, sus disposiciones naturales; continúan influyendo sobre él con su modo de ser propio, según las leyes de su propia constitución, que, desde luego, coinciden en gran parte con la del hijo; comprenden a los hijos gracias a la íntima llamada de su propia sangre, de su instinto, por esta razón, si son normales, pueden obrar idóneamente con mucha mayor facilidad que cualquier educador ajeno a la familia" (Hans Asperger: "Pedagogía Curativa". Ed. L. Miracle, página 103).

4. Gran medio: Un entorno familiar "saludable".
"Un entorno hogareño, escolar y social saludable estimula la autoestima, el sentido de pertenencia a un grupo, el sentido de hermandad, de justicia, ...

Para ello es importante la presencia estable de adultos que sirvan de modelos y proporcionen apoyo, ánimo, comprensión, sentido de disciplina, dirección y que enseñen al chico a discriminar entre el bien y el mal.

Por el contrario, bajo condiciones perjudiciales de abandono, inseguridad, privación, falta de afecto y abuso físico o psicológico, las criaturas tienden a adoptar un talante desconfiado, dubitativo y temeroso." (LUIS ROJAS MARCOS: Las semillas de la violencia. Espasa Calpe).

5. Familia y madurez humana.
 La familia es preparadora de hombres y para ello debe procurar que los chicos maduren. Se hace madurar:

A. Combatiendo aquello que retiene en la inmadurez: egocentrismo, permisivismo, materialismo, ...
B. Con un plan de fomento de los servicios, de la solidaridad y la comprensión.
C. Así hasta llegar al compromiso personal del chico. Los compromisos hacen madurar.

6. Educación y tiempo.
Escribe Penélope Leach: "Lo que los niños necesitan es el tiempo de sus padres, el tiempo para crecer, el tiempo para disfrutar de su infancia,...  "Los niños necesitan atenciones personalizadas y duraderas. Es decir, cada persona necesita lazos afectivos duraderos para poder crecer emocionalmente.

"La sociedad ha convertido el desarrollo y educación de los niños en una auténtica carrera, cuando este es un proceso que irremediablemente necesita tiempo.

7. Actitudes de los padres que ayudan a educar.
Individualmente, cada cónyuge: Ejercer una educación intencional con actitudes como las siguientes:
- De guía, conductor.
- De ejercicio de la autoridad justa y madura.
- Creatividad. Ser creadores de confianza; serenidad; afecto; fortaleza; lealtad; espíritu de renuncia; respetuosidad; comprensión; generosidad; orden; constancia; de ideales nobles.
CON UNA PERMANENTE ACTITUD POSITIVA ANTE LOS HIJOS.
- De paciencia. - Acogedora y amable. - Sinceridad. - De constructores de hombres de voluntad.

Hay una serie de detalles entre los padres que también ayudan a educar. Cosas tan normales y posibles como:
- evitar el nerviosismo; saber serenarse.             - usar de mucha prudencia en contestaciones.
- respetarse y respetar.                                         - profundizar en el conocimiento del cónyuge.
- cuidar los detalles de comprensión.                  - saber olvidar y saber perdonar.
- cultivar el buen humor: hacerse un estratega del buen humor.
- cultivar alguna afición compatible con la disponibilidad.
- valorar la opinión del cónyuge.                         - Saber cambiar de planes.
- ser muy exigente consigo mismo en cuestiones de orden.
- saber esperar la realización de algo durante años.
- saber hacer las paces, etc.

8. Formación de la conciencia.
Hay una lucha entre instintos y valores, lucha que es fruto de la conciencia.
La conciencia enjuicia constantemente nuestros actos, su bondad o maldad.
La conciencia se mueve en una determinada escala de valores, formada por la concepción que tengamos del hombre, del mundo y de la vida. Los valores deben estar jerarquizados.
Para formar la conciencia, las primeras experiencias infantiles son importantes.
La conciencia se educa teniendo en cuenta:
•             El domino de los instintos.                                      * El cultivo de la afectividad.
•             El fortalecimiento de la voluntad.                           * La formación del entendimiento.
•             El esfuerzo personal en la realización de las tareas.


•             Educación en la fe, “que es la cumbre de la formación de la persona… para eso es imprescindible la existencia del testigo… El testigo  remite a Alguien más grande que él: Jesucristo”. (Benedicto XVI. A la Asamblea Eclesial de la Diócesis de Roma, 6-6-05).