lunes, 27 de febrero de 2017

EDUCAR SIN PRISA



Si la prisa es el enemigo de la educación, la paciencia es su gran aliado
Por: Pilar Guembe. Carlos Goñi | Fuente: yoinfluyo.com

Uno de los mayores enemigos de la educación es la prisa. Querer que nuestros hijos sean los primeros en hablar, en andar, en montar en bici, en aprender a leer y a escribir, en saberse las tablas de multiplicar, en dominar un segundo idioma… suele ser la aspiración de casi todos los padres.

Así que, cuando la naturaleza impone un ritmo más lento que el que nosotros esperamos, nos angustiamos y comenzamos a ponernos nerviosos: “¿Cuándo hablará bien?”, “¿Por qué no anda todavía?”, “¡Ya debería saber montar en bici!”, “¡Aún no lee bien!”, “A su edad y tiene una letra muy infantil”, “¡Qué podemos hacer para que se aprenda las tablas de una vez!”, “Otros ya hablan inglés”…

Estos padres se agobian y agobian a sus hijos sin una razón científicamente sostenible, sino únicamente porque no cumplen sus expectativas.

La maduración física, intelectual y afectiva de nuestros hijos no es una carrera contrarreloj, sino un proceso con una cadencia propia que a veces puede parecer incluso caprichosa. La estadística establece los márgenes de la normalidad, que suelen ser mucho más amplios de lo que nos imaginamos; sin embargo, nosotros nos fijamos más en el corredor de la calle de al lado o en el que va marcando los mejores tiempos.

Cuando nos preocupa su lentitud y consultamos con un especialista, con el pediatra o con el pedagogo, nos solemos encontrar –salvo algunas excepciones, claro está– con que nuestro hijo se encuentra entre los parámetros de la normalidad. Sin embargo, el dato no nos tranquiliza porque no nos conformamos con lo normal, sino que queremos que sobresalga, que bata un récord, no importa en qué modalidad.

La trayectoria hacia la madurez no es una prueba de velocidad, sino una carrera de fondo. De poco sirve una salida explosiva, porque lo importante es llegar al final. Ser el primero en llegar a los controles intermedios sólo sirve para engrosar el orgullo de los padres que están en la grada; lo que cuenta de verdad es llegar bien, sobre todo, a la línea de meta.

Si la prisa es el enemigo de la educación, la paciencia es su gran aliado. La necesitamos en todo momento y circunstancia: con el hijo lento, pero también con el que va muy deprisa; con el que le cuesta y con el que va sobrado; con el que tiene problemas y con el que todo le parece tan fácil; con el que siempre llega primero y con el que siempre llega el último. Como decía el cirujano francés, Guillaume Dupuytren: “No hemos de apresurarnos, porque no tenemos tiempo que perder”.

En educación no hay soluciones rápidas; se educa a fuego lento. Más que de tupper y microondas, se trata de cazuela y pol-pol. Dejarse ganar por la prisa nos puede llevar a subir el fuego y a que se nos queme la comida.


viernes, 24 de febrero de 2017

IDEAS BÁSICAS PARA ENTRENAR LA ORGANIZACIÓN


Ir de lo sencillo a lo complejo:

 Conviene comenzar a entrenar a los estudiantes con la organización de informaciones sencillas, para ir pasando poco a poco a otras más complejas.

Utilizar hábitos correctos:

Es preciso evitar que los chicos comiencen a emplear algún hábito erróneo en la organización. Después, extinguirlo costará más. Es mejor que sus padres o su profesor vayan indicando las pasos que habría que dar para organizar un material. Al menos al principio es preferible que los alumnos sean dirigidos, aunque siempre se procure su participación como así debe ser en la ejecución de toda tarea escolar.

Comprensión de la organización:

Padres y profesores deben procurar mientras están enseñando la tarea de organizar o cuando los chicos se entrenan en ella, que comprendan claramente que es una actividad con mucho sentido y valor para la asimilación y retención del material que se trabaja.

Transferencia:


Como la adquisición de cualquier destreza, conseguir esta habilidad costará esfuerzo para padres, alumnos y profesor, pero no debe olvidarse que es muy conveniente conseguirla. Una ventaja más,  a las ya expuestas,  es que el material organizado se transfiere mejor. Los conceptos o ideas aislados que haya que aprender, tienen poca vida en la memoria como ya se sabe.

lunes, 20 de febrero de 2017

CASADOS CON SUS MÓVILES


Casados con sus teléfonos inteligentes
Por: Brooke Lea Foster | Fuente: Analisis y Actualidad
Vivimos en una cultura de timbres, alertas y zumbidos, pues la mayoría de las personas administran desde cuentas bancarias hasta equipos de fútbol de fantasía a través de sus teléfonos inteligentes. Entre esposos puede haber molestias si la pareja no le da “me gusta” a todas las publicaciones en Facebook, una expectativa, para algunos, de respaldo matrimonial. Si tomas tu teléfono para revisar los resultados de un partido de fútbol durante una cita con tu esposa, serás merecedor de que te mire con disgusto.

Casados o no, muchos de nosotros dormimos con nuestros teléfonos en nuestra mesita de noche, los guardamos en el bolsillo a medida que avanzamos de habitación en habitación y no dudamos en utilizarlos en presencia de nuestra pareja, así esté acostada, hablando o leyendo junto a nosotros.

Los expertos dicen que el uso de los teléfonos inteligentes se está entrometiendo en nuestros matrimonios de manera a veces inofensiva, pero a menudo es frustrante; provoca peleas y obliga a las parejas cada vez más a hacerse una importante pregunta: ¿en qué momento estamos eligiendo pasar más tiempo con nuestros teléfonos inteligentes que con nuestro cónyuge?

Elizabeth Sciupac, de 31 años, una investigadora asociada a un centro de estudios en Washington, dijo que una noche se dio cuenta de que ella y su marido, Iván, de 41 años, se encontraban en la misma mesa, pero a mundos de distancia.

“Habíamos estado trabajando todo el día, y en lugar de hablar el uno con el otro, habíamos estado mirando nuestros teléfonos”, mencionó. “Y dijimos: No podemos seguir haciendo esto. Ni siquiera conversamos.”

Si bien no hay una clara correlación entre el tiempo que pasamos mirando la pantalla y la insatisfacción matrimonial, un reporte del Pew Research llamado “Las parejas, internet y los medios sociales”, de 2014, realizó encuestas a 2250 adultos para evaluar cómo las relaciones sobrellevan la tecnología.


Mientras que 72 por ciento de los usuarios adultos de la red informó que el internet no ha tenido “ningún efecto real absoluto” en su matrimonio, de entre aquellos que sí sufren consecuencias, el 20 por ciento dijo que en su mayoría eran negativas. Un cuarto de los encuestados dijo que sus parejas se distraían con su celular cuando estaban juntos. Sin embargo, los terapeutas dicen que no es el uso de teléfonos inteligentes lo que conduce al divorcio, simplemente lleva al límite las tensiones ya existentes.

viernes, 17 de febrero de 2017

OPERACIONES PARA ORGANIZAR


Veamos algunas limitaciones observadas en estudiantes con bajo rendimiento escolar:

1. Falta de autodisciplina y organización para confeccionar un horario de trabajo personal.
2. No saben discriminar en los textos las ideas principales de las secundarias.
3. Incapacidad de extraer información relevante de otras fuentes de consulta.
4. No saben anotar lo esencial de una exposición del profesor.
5. No saben memorizar ni cómo enfrentarse técnicamente con un examen.
6. Carecen de pensamiento crítico ante los contenidos que se exponen.
7. Poseen una importante pobreza argumentativa.

Las cinco primeras tienen mucho que ver con la organización del material que hay que trabajar. Proponerse que los estudiantes adquieran la habilidad de saber organizarse y organizar el material informativo es darles un instrumento de gran eficacia para trabajar con los contenidos culturales. Esa es la meta del alumno y de todo hombre de libros: desentrañar los contenidos culturales, amplios y profundos. Pues bien, saber organizar es una de las herramientas más valiosas para poderlos clasificar, seleccionar, agrupar, conectar.

OPERACIONES PARA ORGANIZAR.
Organizar algo supone realizar operaciones:
1ª: Planificar: Es la primera fase. Al planificar se comienza por una reflexión sobre el material que se tiene. Esa reflexión de acuerdo con una finalidad específica, nos conduce a jerarquizarlo y agruparlo según categorías: esto aquí; después sigue este otro asunto, etc. Así que planificar es pensar para clasificar y ordenar cosas o ideas.

2ª: Superar dificultades: En esta fase, inmediatamente conectada con la anterior, hay que conseguir:
  A.- Evitar un excesivo cúmulo de ideas obtenidas. Podar lo excesivo.
  B.- Ordenar bien el material obtenido. El orden mejora la distribución y por lo tanto se asimila mejor.

3ª: Asentamiento: En esta tercera fase, el material jerarquizado y agrupado se consolida en la mente y en el papel, mediante la conexión con otros conocimientos, su esclarecimiento con algún ejemplo o idea y la relación de oposición con algún concepto.

La organización es una habilidad que difícilmente aprenden los estudiantes mediante unas indicaciones verbales de sus profesores, por muy concretas que sean. La adquisición de esta habilidad se logra mediante un aprendizaje reiterativo, tal como la multiplicación o la división. El alumno aprende estas operaciones haciéndolas una y otra vez. Igualmente y sobre la tarea en el aula, es como el estudiante adquiere la organización.

Ya se ve que la organización es una destreza que como todas se adquiere con entrenamiento.

Conseguir una destreza proporciona:
- economía de movimientos y operaciones.
- respuestas rápidas.
- anticipación correcta a un problema o actividad.
- mayor fiabilidad en la ejecución de una tarea.

Para que una destreza tenga valor debe hacerse con buena técnica. Muchas destrezas se aprenden ante el buen modelo del profesor, que las enseña.

lunes, 13 de febrero de 2017

LA SANTA MISA PARA LOS NIÑOS PEQUEÑOS



Once  consejos de una madre para ir con niños a Misa... y lograr que se comporten razonablemente.

Karen Fernandes es una madre de 5 niños pequeños que ha reflexionado, con su propia experiencia, de cómo lograr que los niños pequeños se comporten durante la Eucaristía.

Son 11 consejos útiles y prácticos que pueden ayudar a todos los que tengan hijos en esas edades tan tempranas.

1 – Haz de la misa dominical una rutina completamente previsible, siempre en el mismo horario, siempre en la misma iglesia.
2 – Evita los horarios de sueño y los cercanos a las comidas, pues los niños con hambre y sueño se vuelven más irritables.
3 – Ofrecer palomitas, galletas, caramelos, y permitir juguetes durante la misa proporcionan un mal hábito a los niños, dificultando su entendimiento sobre el valor de la misa y la virtud del orden.
4 – Utilizar el recurso de un único juguete silencioso para los niños menores de 2 años, puede colaborar en situaciones más difíciles, pero debe evitarse.
 5 – Palomitas, sorbete y caramelos, pueden negociarse tras finalizar la misa, y pueden hasta volverse una rutina deseada por los niños.
6 – Caminar no es hablar, hasta los 2 años y medio aproximadamente, algunos niños aún son inquietos, distraerlos con un paseo por el fondo de la iglesia puede ayudar, pero ellos ya son capaces de comprender el silencio.
7 – Tras los 3 años de edad los niños son capaces de mantenerse sentados en su lugar, con pocas excepciones.
8 – Evita sentarte junto a otros niños.
9 – Cuanto más silenciosa es la misa, mejor es la comprensión del niño sobre su silencio, evita las misas con demasiado ruido.
10 – De preferencia la iglesias con adornos y condiciones de reverencia. Los niños comprenden donde están si el medio exterior refleja las necesidades interiores.
11 – Habla con el niño sobre cómo debe ser su comportamiento en la misa. Habla antes de ir a misa, en la puerta de la iglesia y cuando se acomoden en sus lugares. Orientaciones vagas como decir “necesito que te comportes”, no les ayudan mucho. No olvides elogiar su buen comportamiento y también hazlo de forma específica.

Publicado en Religión en Libertad el 11 de febrero de 2017.

viernes, 10 de febrero de 2017

LA ORGANIZACIÓN


Comienzo hoy con una serie de entradas dedicadas a la organización, especialmente referida  a la organización del trabajo y el estudio.

¿Qué es organizar?
Un sistema tiene que dividirse en unidades de organización, esas unidades o elementos contribuyen al mejor conocimiento o trabajo del sistema. Una cosa o actividad está organizada cuando las unidades  en las que se subdividió facilitan la comprensión o ejecución de ella.

En el estudio la organización es una valiosa ayuda para facilitar el procesamiento de una información recibida.

Al utilizar la organización en el estudio y en el trabajo escolar, el material se va clasificando y jerarquizando de acuerdo con el interés o la finalidad que el estudiante o el profesor han señalado. El sujeto que utilice esta estrategia agrupa la información y logra que su estudio y trabajo sean más aceptables y satisfactorios.

Ordenar es una actividad de preparación de algo para un fin. Al hacerlo así, el trabajo se convierte en un quehacer más inteligente.

En muchas ocasiones y al referirnos a cuestiones sencillas y ordinarias de la vida, solemos afirmar: estuvo muy bien organizado, o mal organizado, con lo que expresamos que la organización de asuntos repercute enseguida en la eficacia y agrado de los mismos.

El estudio y el trabajo escolar son operaciones complejas y por ello conviene organizarlos.

Desde el momento en el que el alumno entra en el colegio y en el aula percibe una organización. Se encuentra con horarios organizados; igualmente los materiales se han organizado a lo largo de la semana; irá conociendo como unas sencillas reglas indican el comportamiento para la convivencia escolar; dentro de la propia clase, multitud de pequeñas cosas están organizadas por el tutor, etc.

Organizar es probablemente algo tan antiguo como el hombre. En el siglo V a. de C., en la Escuela Pitagórica ya se habían organizado a los alumnos según el grado de iniciación e igualmente los preceptos purificadores fueron organizados en positivos (los que habían de hacer) y negativos o prohibitivos. Si continuamos con ejemplos a lo largo de la historia encontramos que entre los siglos VIII y X la enseñanza se ha organizado alrededor del Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y el Cuadrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música). La propia construcción de la frase tiene su organización.

Martín Alonso ("Manual del escritor", 1981) nos informa del orden clásico de los elementos en la frase, examinando el orden en la frase latina: "Algunas de las reglas generales se reducen a lo siguiente: 1º El sujeto va al frente de la frase. 2º La aposición se pospone al sustantivo. 3º El complemento nominal suele preceder al nombre. 4º El complemento directo suele preceder al verbo. 5º Los complementos indirectos y circunstanciales suelen ponerse delante del directo. 6º Los adjetivos y participios, si son descriptivos, preceden al sustantivo; los especificativos lo siguen. 7º Suelen juntarse los pronombres personales que se refieran a una misma persona. 8º Los demostrativos preceden al sustantivo y los indefinidos se posponen. 9º El verbo se coloca generalmente al final de la frase; otras veces separa palabras que debieran ir juntas. 10º Las preposiciones regularmente preceden al sustantivo; las conjunciones suelen encabezar la frase, y los adverbios se anteponen a la palabra."

Continuaré tratando de la organización en la siguiente entrada.

lunes, 6 de febrero de 2017

SANTOS DE COPAS de MANGLANO



¿Quién ha dicho que no se pueda ser santo e ir de copas?
El padre José Pedro Manglano, ha querido dirigirse a los jóvenes en su libro Santos de Copas en el que enseña que una vida cristiana es posible sin salir del mundo.

1.- La aceptación
Hay que vaciar la voluntad; dice, no hacer las cosas que yo quiera, como yo quiera, sino aceptarlas tal como son, pues es Dios mismo quien así las quiere. De esta forma, dice Manglano, se alcanza la verdadera mortificación, que no consiste en “meterse piedras en los zapatos”, sino en “la aceptación de la voluntad de Dios”.

2.- La liberación
Es importante liberarse de hábitos y costumbres que atan. Muchas veces, la gente dice “si no duermo siesta, no soy persona” o “si no me tomo un café, no puedo funcionar”, y para justificarse razonan con “falsa humildad” que “son así”.

3.- La piedad
Rezar; rezar es educarse, porque en cada ejercicio de oración la gente se abre a nuevos puntos de vista, a la iluminación. Así, cuando se va a misa o se lee el evangelio hay que ir con actitud de vaciarse de la propia palabra para “llenarse de la suya”. Lo que tiene que importar es lo que Dios hace con cada uno en estos ratos, no si se hace “bien o mal”.

4.- La humildad
El ejercicio de la humildad consiste en saber cuál es la posición de cada uno respecto a Dios. Se debe ser conscientes de que la existencia es por y para Él. Por ello, como dice Manglano, “no juzgo la bondad de Dios por lo que me pasa, sino que juzgo lo que me pasa a partir de la bondad de Dios”. Eso es la humildad, es reconocer que “aunque a mí me ocurren cosas malas, Él sigue siendo bueno”.

5.- Confiar.
Si la humildad es la posición respecto a lo que me rodea, confiar es la acción que sigue. El ejercicio de confiar supone un “esfuerzo” por el que “nos vaciamos de la confianza en nosotros mismos” y se aumenta la confianza en Él.

6.- “Que me despellejen”, amar hasta las últimas consecuencias
Vaciamiento y lucha es atender al prójimo en todo, sacrificando las comodidades. Hay que decirle a los demás: “lo que necesites, aquí lo tienes”.

7.- Desarrollar el espíritu, sin olvidar el cuerpo
Según Manglano, debemos “vaciarnos de las mil necesidades que el cuerpo pretende imponernos”, rechazando así ciertos instintos “animales” propios del ser humano. Sin embargo, esto no significa que se deba ignorar el cuerpo material, que no es algo que “se tiene”, sino que “se es”.

8.- La interioridad
Es necesario cuidar la interioridad, tan ahogada con prisas y miles de actividades. No hay que tener miedo a aburrirse o a estar desconectado. Hay que disminuir el ruido exterior para poder “respirar” interiormente.

9.- Vivir en la Iglesia
Vivir en comunidad exige un esfuerzo personal de vaciamiento. Hay que “entregarse por aquellos con los que vivimos la fe”, ya sea, haciendo un voluntariado o rezando por los demás. Para que este ejercicio sea completo, hay que “vivir los sacramentos” no solo celebrarlos.

10.- La alegría
Como decía Santa Teresa de Calcuta, “un corazón alegre es el resultado lógico de un corazón ardiente de amor”. ¡No hay que tener miedo de amar hasta el extremo! Así se alcanza la plena alegría y el total vaciamiento, al igual que Cristo en la cruz.

Publicado el 3 febrero 2017, en Religión en Libertad.

viernes, 3 de febrero de 2017

EDUCAR EL CARÁCTER. LA RECETA PARA SALVAR A LOS HIJOS



Proteger en exceso a los hijos, nunca decirles 'no' y complacerles en todo aquello que piden suele acabar creando pequeños "tiranos", niños exigentes, poco agradecidos y problemáticos. Este comportamiento se ha extendido y son muchos los padres que sin ser conscientes educan así a sus niños. Sin embargo, ante las nefastas consecuencias algo está empezando a cambiar. El diagnóstico está realizado y ahora hace falta un tratamiento.

En el diario El Mundo, expertos en educación proponen una educación del carácter que haga frente a la generación conocida como "niños blanditos" que acaban siendo totalmente dependientes. Estas son sus propuestas:

Suma escolar: padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio + padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse + padres que le hacen los deberes a los niños que previamente han consultado en los grupos de WhatsApp = niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos. Niños que cuando se caen, esperan a que les levanten.

Cuenta Eva Millet, la autora de Hiperpaternidad (Ed. Plataforma), que ya hay niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y, en algunos países, el carácter ya forma parte del debate sobre la Educación.

Esto no es la nueva pedagogía. Gregorio Luri, filósofo y autor del libro Mejor Educados (Ed. Ariel), suele recordar que la educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos como para que haya llegado a nuestros días una frase atribuida al Duque de Welington: “La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton”. En los campos de Waterloo o en las canchas del mítico colegio inglés, cuna del establishment, ningún niño esperaba que le levantaran si podía solo.

En España, se habla de “educación en valores”, pero puede que no sea lo mismo. El carácter se entiende como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está bien o está mal, no limitarse a indignarse. Los niños a los que se les consiente todo suelen ser irritables y malhumorados.

El carácter ha vuelto cuando se ha sido consciente de que podríamos estar criando a una oleada de niños demasiado blanditos. Con padres que se presentan a las revisiones de exámenes de sus hijos, que abuchean a los árbitros en los partidos y que han hecho el vacío a niños que no invitaban a sus retoños a los cumpleaños. “Yo he tenido a un chaval de 19 años que se me ha echado a llorar porque le suspendí un examen”, cuenta Elvira Roca, profesora de instituto. “Le dije que no me diera el espectáculo. Vino su madre a verme y me dijo que había humillado a su hijo. Le tuve que decir que estaba siendo ella quien le humillaba a él”.

Nicky Morgan era ministra británica de Educación con David Cameron e hizo bandera de la educación del carácter. “Para mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso”, decía en su cruzada por extender ese tipo de educación.

En España, el libro “En busca de la excelencia” publicado por Palabra y de reciente aparición y con gran éxito entre padres y educadores, apuesta decididamente por la educación del carácter. El amplio capítulo dedicado al carácter según Séneca,  deberían conocerlo todo educador.

Un veterano profesor confirma que tenemos ahora a generaciones de niños blanditos y no se escandaliza: “Son ciclos normales del desarrollo de una sociedad. Cuando una familia quiere que sus hijos no pasen las dificultades por las que sí pasaron ellos la sociedad se vuelve más cómoda, blanda, menos esforzada. Pasa también con los países”. Continúa el profesor: la educación del carácter no tiene que ver con el dinero y sí con el capital cultural de las familias, con el modo de transmitir cómo afrontar la vida: “He conocido a madres que limpiaban escaleras para que sus hijos llevaran unas zapatillas de marca y a gente de dinero que también los mimaba mucho”.

En EEUU, la cadena de colegios KIPP, con tasas de éxito académico inéditas en las zonas donde se instalan, insisten en la educación del carácter como indispensable: “Trabaja duro. Sé amable”, han resumido en los carteles enormes que decoran sus centros.