lunes, 7 de noviembre de 2016

EL AMOR ES UN DON


DISTINTOS TIPOS DE AMORES.

*    Hay amores que se mantienen solos: el amor a los padres, a los hijos, a la tierra en la que hemos nacido. Pero hay tres amores que hay que pelearlos: el amor a Dios, a la pareja y al trabajo.

*    Estos tres amores se mantienen con formación. La formación es la que nos asegura que cuando caemos, nos podemos volver a levantar.

*    El amor se establece en los sentimientos, en la inteligencia y en la voluntad.  Cuando los sentimientos fallan, hay que ir a la inteligencia y a la voluntad: a la formación, para continuar en la pelea. “El amor es un don para los demás” (S. Juan Pablo II). El amor se derrama a otros: familiares, amigos, etc.

*    Se concreta en amor a la pareja (novio/a; esposo/a) con sus virtudes y defectos, con sus carencias y sus riquezas y la primera consecuencia es la donación, la entrega a la persona amada. Amar es vivir en el olvido de sí mimos. Olvidarse de los propios intereses y satisfacciones, que por otra parte nos pueden hacer un perfecto infeliz y desagraciado, para darse a la persona amada.  Se consigue cuidando los detalles de comprensión, de cariño y de ternura y de dedicación de tiempos en la vida familiar y matrimonial.

*    AMAR es saber celebrar lo pequeño. No “machacarse” uno al otro. Acomodarse a las carencias que tenga, compartir, comunicarse, no querer por lo que se recibe; respetar, respetarse y siempre ser educados. También, evitar los numeritos en público. Y saber que ver las cosas de modo distinto no es desunión, es complementaridad. Agradecer los detalles, no cargar las tintas con las limitaciones del otro (tarda mucho en arreglarse por la cantidad de potingues que utiliza). Ayudarle a mejorar.


*    Y evitar las frases rotundas, del tipo de “hasta aquí hemos llegado”; o “tú nunca me quieres o has querido”; o “todos me adoran menos mi marido o mi esposa”.
*    En definitiva, cultivar la alegría que rompe la monotonía y hace llevaderas las penas.

*    La afectividad conyugal  ha de durar siempre  y se expresa normalmente con detalles sencillos. Escriben Anderson y Granados en Llamados al amor que Rasiner María Rilke pasea con su amigo por las calles de su ciudad. Pasan ante una iglesia en las que una mendiga pide limosna. Su amigo le da unas monedas. Continúan caminando y Rilke compra una rosa. De vuelta, al pasar nuevamente junto a la iglesia, Rilke entrega la rosa a la mendiga. Su respuesta a esta ofrenda, en apariencia sin valor, alguno, fue diferente: levantó los ojos y sonrió. Durante una semana no se la volvió a ver en la puerta mendigando. Cuando el amigo de Rilke preguntó al poeta: ¿De qué habrá vivido esta mujer durante todo este tiempo? Recibió esta respuesta: “Está claro, Ha vivido de la rosa”. Un gesto de afecto es importante.



*    Y también sabe ese corazón, que hasta que llegue el matrimonio, hay unos límites para expresar el amor. 

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