lunes, 14 de enero de 2019

RAÍCES CRISTIANAS DE EUROPA

LOS PADRES DE EUROPA.


ROBERT SCHUMAN. (S. XX).  Político francés. Fue ministro de Finanzas, de Asuntos Exteriores y de Justicia.
El 9-5-1959 propuso la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.  Presentó la célebre “Declaración Schuman”.
Recibió desde la infancia una esmerada educación católica.
Creo la Confederación francesa de trabajadores cristianos.

KONRAD ADENAUER (S. XX). Canciller de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. Creo el partido alemán: CDU.
Unido a Schuman en la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

ALCIDE  DE  GASPERI.  (S. XX). Ministro de Asuntos Exteriores y Presidente del Consejo de Ministros de Italia.
Fundador de la Democracia Cristiana.
Igualmente unido a los dos anteriores en la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.
Está en curso su proceso de beatificación.

Los tres pusieron el germen de lo que hoy es la Comunidad Europea.

OTROS PADRES  DE EUROPA.

SAN BENITO DE NURSIA. (480-547.  S. V y VI).
Inició la vida monástica en Occidente. Fundó la Orden de Benedictinos. Es considerado patrón de Europa y patriarca del monacato Occidental. Escribió una “regla” para sus monjes que fue inspiración para los reglamentos de otras muchas instituciones.

SAN BONIFACIO. Nació hacia el 672 ó 673,  en una familia noble. Se educó en el monasterio de Exeter. Más adelante abrazó la vida monástica. Recibió una formación muy esmerada. Su gran amor fue las Sagradas Escrituras a las que consagró las mejores horas de su existencia.  Fue un gran predicador. Evangelizó Germania. Su fama se extendió por toda Germania y su nombre circuló ampliamente por todo el país. Escribió numerosas cartas.

ALGUNOS  PATRONOS DE EUROPA.

SAN BENITO DE NURSIA.                              S. V y VI,
SANTOS CIRILO Y METODIO.                       S. IX.
STA. CATALINA DE SIENA.                                    S. XIV.
STA. BRÍGIDA DE SUECIA.                                     S. XIV.
STA. TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ.    S. XX.

Las tres últimas, mujeres. Y es “muy significativo que las tres coinciden en vivir en momentos críticos de la historia de la Iglesia y que son capaces de interpelar a las autoridades civiles y religiosas. Por ejemplo Catalina de Siena se dirigía con fuerza a los eclesiásticos de todos los rangos para pedir la más rigurosa coherencia en su vida y en su ministerio pastoral. Impresiona el tono libre, vigoroso y tajante con el que amonestaba a sacerdotes, obispos y cardenales. Era preciso –decía- arrancar del jardín de la Iglesia las plantas podridas sustituyéndolas con plantas nuevas, frescas y fragantes”[1].

S. Juan Pablo II la declaró copatrona de Europa con “el deseo de que el Viejo Continente nunca olvide las raíces cristianas que son la base de su camino y siga afianzando en el Evangelio los valores fundamentales que aseguran la justicia y la concordia”.

Y sobre la última de las DOCTORAS afirma S. Juan Pablo II: Declarar hoy a Edith Stein (Sta. Teresa Benedicta de la Cruz) copatrona de Europa significa poner en el horizonte del viejo continente una bandera de respeto, de tolerancia y de acogida que invita a hombres y mujeres a comprenderse y a aceptarse, más allá de las diversidades étnicas, culturales y religiosas, para formar una sociedad verdaderamente fraterna”[2]

Muchos otros más (cientos o miles) han aportado suficientes ideas y testimonios en la formación de una Europa cristiana. Un ejemplo más:

S. Isidoro (S. VI y VII). Fue el alma de los Concilios de Toledo. Está considerado como el hombre más culto de su tiempo.

RAÍCES CRISTIANAS DE EUROPA.

España  se hizo plenamente cristiana en el siglo VI con el visigodo Recaredo. Aunque ya anteriormente, la población lo era.
Camino semejante sucedió en Francia, Italia, etc.
Polonia se hizo cristiana en el 966. Hungría, en el 972. Kiev en el 988.

Palabras de S. Juan Pablo II: “Quiero proponer a todos, para que nunca se olvide, el gran signo de esperanza constituido por los numerosos testigos  de la fe cristiana que ha habido en el último siglo, tanto en el Este como en el Oeste. Ellos han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, frecuentemente hasta el testimonio supremo de la sangre.

El  profesor Albert Viciano, doctor en Teología y en Filología Clásica y Catedrático de la Universidad de Murcia pone el acento en el carácter aglutinante del cristianismo que está en la base de la conciencia europea. Europa nace, según su tesis, gracias a la labor de inculturación del Evangelio llevada a cabo por los intelectuales cristianos de los últimos siglos de la Edad Antigua, conocidos como “Padres de la Iglesia”.

De hecho, en el proceso de construcción europea, el pensamiento personalista, de inspiración cristiana, ha sido determinante tanto a nivel filosófico como a nivel de acción política. Que la raíz cristiana de Europa es una realidad podemos comprobarla en la misma actualidad.

Efectivamente a principio de mayo de 2011 el parlamento húngaro ha aprobado una nueva Constitución cuyos ejes son el reconocimiento de las raíces tradicionales –esencialmente cristianas- del país: la defensa del matrimonio, la de la libertad educativa y de la vida. El texto constitucional fe aprobado por 262 votos a favor, 44 en contra, una abstención y 78 legisladores que se negaron  a participar.

“Estamos orgullosos de que nuestro rey Esteban, santo patrón de Hungría desde hace mil años, haya fundado nuestra patria sobre sólidos cimientos incorporándola a la Europa cristiana”, dice la Constitución.

Y continúa afirmando:

-“Reconocemos el papel de la cristiandad en la pervivencia de la nación”.
- “Consideramos que la familia y la nación constituyen el marco principal de nuestra convivencia y que nuestros valores fundamentales son la fidelidad, la fe y el amor”.

 EL RESURGIR DE EUROPA.

Benedicto XVI el 6-11-2010 en la plaza del Obradorio. Santiago de Compostela: “Es necesario que Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa; que esa palabra santa no se pronuncie jamás en vano… Es necesario que la percibamos así en la vida de cada día, en el silencio del trabajo, en el amor fraterno y en las dificultades que los años traen consigo. Europa ha de abrirse a Dios, salir en su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones”.

“La Europa de la ciencia y de la tecnología, la Europa de la civilización y de la cultura, tiene que ser a la vez la Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes, al Dios vivo y verdadero desde el hombre vivo y verdadero. Esto es lo que la Iglesia desea aportar a Europa: velar por Dios y velar por el hombre”.

TENEMOS CREER EN LO QUE HACEMOS.

Schuman, Adenauer, De Gasperi, ¿imaginaban adónde se iba a llegar en la construcción de Europa?

Pocas veces sabemos cómo terminan las cosas.

Desde nuestra actividad (la enseñanza, el estudio, la labor profesional que tengamos) tenemos que tener confianza en que con nuestro trabajo bien hecho, estamos construyendo un mundo mejor, una civilización mejor.

Hoy para dar sentido cristiano a la sociedad, es preciso formación y sentido de responsabilidad. Los valores cristianos hay que difundirlos y defenderlos en la familia, en el trabajo, en la comunidad de vecinos, en las organizaciones sociales, en los deportes y el ocio.
Tenemos que sabernos comprometidos en la construcción de un mundo mejor, el nuestro, el de nuestro ambiente. La mejor respuesta es vivir con plenitud nuestra vocación de cristianos. Nada de pasividad. Tenemos que aportar iniciativas e ir contracorriente cuando sea necesario. Desde una mentalidad, la de ser positivos, trataremos de ahogar  el mal con la abundancia del bien, idea que además nos empeñaremos en contagiar a otros, para que también ellos, arrimando el hombro, logremos un sentido cristiano de la vida. Sin miedos, sin timideces. Mucha gente desea esa mejora en los valores y en las costumbres.



[1] Emilia Bea. Karol Wojtyla y las raíces de Europa. Comunicación en la II Jornadas de la Asociación Española de Personalismo. 16-18 de febrero de 2006.
[2] Juan Pablo II. Homilía de la misa de canonización de Teresa Benedicta de la Cruz.

jueves, 10 de enero de 2019

LA EXCELENCIA



-   Unir dos ciudades separadas por un caudaloso río, mediante un grandioso y ancho puente, es lograr la excelencia.
-         Lograr que entre Canarias y la Península, se incrementen el número de vuelos en uno y otro sentido, es lograr la excelencia.
-        Superar el exceso de ideologías que proliferan en la actualidad, para centrarnos más en la realidad, es llegar a la excelencia.
-       Desterrar un buen número de manipulaciones (mejor todas), que condicionan y anulan nuestra libertad, es estar en la gran excelencia.
-      Buscar denodadamente el conocimiento exacto de las cosas, ante tanta complejidad y corrupción, es vivir en la excelencia.
-     Educar en lo real, que es la verdad, enterrando a tanta mísera ideología educativa, es preparar un mundo para la excelencia.
-   Lograr que finalmente Extremadura goce de un eficaz y continuado buen servicio ferroviario, es proporcionar la excelencia a una de nuestras regiones.
-      Mejorar la atención responsable y generosa a los emigrantes hasta introducirlos en un ambiente de vida sano y respetuoso, también es la excelencia.
-   Superar las mentalidades pequeñas y pueblerinas, por un concepto de vida integral armónico, equilibrado y responsable, es la excelencia.
-   Superar la creencia de que la democracia y ser demócrata es la gloria, sin haber matizado sus numerosas limitaciones, también es la excelencia.
-       Formar personas en la verdad, huyendo de ideologías esclavizadoras del ser humano, es buscar responsablemente la excelencia.
-     Tener la posibilidad de poder leer buenos libros, escritos por autores que pretenden el bien integral de la persona, es la excelencia.
-      Si tú y yo nos comprometemos en ser mejores personas con planes concretos, es que queremos ilusionadamente la excelencia.

lunes, 7 de enero de 2019

QUE NO NOS ROBEN LA LIBERTAD



Al finalizar la Segunda  Guerra Mundial, un fabricante de Stuttgart recibió una carta de un desconocido. Decía: “Tras uno de los ataques aéreos de la última guerra, me permití sustraer varias herramientas de su fábrica en ruinas. Como mi conciencia no me deja en paz, deseo restituirle el doble del valor sustraído. Le adjunto 300 marcos”.

“Un  chico de 5º curso de Primaria había roto un cristal jugando al fútbol. Todos los jugadores salieron volando y desaparecieron por encanto. A causa de su mala conciencia, evitaron ulteriormente volver al lugar del suceso. Al cabo de una semana se presentó el chico culpable y pagó el cristal. Al hacerlo, manifestó: Este asunto no me ha dejado en paz durante todo el tiempo. Ahora vuelvo a tener por fin buena conciencia. El muchacho concibió, asimismo, el propósito de nunca más escapar, cuando hiciera alguna trastada, sino hacer frente a la situación y responder personalmente”[1] .

Un tercer y último caso: Un  chico de nueve años copia las operaciones  matemáticas que su profesor ha puesto en la pizarra.  Muy pocos minutos después, guarda el cuaderno, saca un libro de lectura y se pone a leer. El profesor observa que es uno de los primeros de la clase que ha finalizado el trabajo, le pregunta y el chico responde que ha concluido con las operaciones. Minutos después, vuelve a guardar el libro, nuevamente coge el cuaderno de matemáticas y continúa con las operaciones.  El profesor se le acerca y se interesa qué ocurre. El niño le dice: Las hice mal. Puse los resultados a “voleo” pero no me he quedado tranquilo con lo que había hecho y ahora las estoy haciendo bien.

Ahí tenemos unas breves historias que finalizan bien porque los personajes han llegado a tener un conocimiento exacto de las cosas y reaccionan modificando sus conductas. Es decir han sido bien educados por sus padres, profesores, políticos, periodistas… por la sociedad.
La pregunta siguiente puede ser: ¿Se educa hoy procurando que las personas (niños, jóvenes, adultos) lleguen a tener un conocimiento exacto de las cosas? ¿No es verdad que desde ambientes muy diversos: periodismo, enseñanza, políticos, asociaciones,… se manipula la realidad por falta de conocimiento, por pereza, por adhesión inquebrantable a una ideología inmadura, por… y gran parte de la población vive en el error y en la mentira?

La consecuencia más grave es que carecer del conocimiento exacto de las cosas, que es lo mismo que carecer de la verdad, es una pérdida de libertad.
Un sencillo ejemplo: llevamos cuarenta años en los que las autoridades que hemos tenido, no han sido capaces de elaborar una Ley de Educación que valga para el ser humano y por lo tanto que valdría para todos.
Y sin embargo, el ser humano ha nacido en libertad y para la libertad. Esa es la verdad.
Si pasamos a examinar algunas de nuestras conductas o de nuestros ocios, continuamos encontrándonos con lo mismo: manipulación, manipulación. ¿O no es eso lo que  proporcionan bastantes videojuegos, por ejemplo?
Los que ahora me leéis, ¿qué hacer para recobrar esa libertad de la que tanto se habla y que para darnos tantos bienes nos retiran, con lo cual resulta que uno de nuestros mejores bienes nos está desapareciendo? ¡Haz, algo, por favor! Escribe, protesta, habla, estudia, lee para conseguir mejores argumentos que te lleven a luchar por la conquista de tu libertad, de mi libertad.



[1] Otto Dúrr. Educación en la libertad. Editorial Rialp. Página 101.


viernes, 4 de enero de 2019

UNA BATALLA SIN TREGUA


Una batalla sin tregua
por Juan Manuel de Prada   Opinión 30 diciembre 2018
Hubo un tiempo en el que, al llegar la Navidad, las naciones en guerra decretaban una breve tregua. Todavía en 1914 se interrumpieron las hostilidades en los frentes; y los soldados franceses abandonaron las trincheras y avanzaron desorientados entre la niebla, como muertos convocados por la trompeta del Juicio Final, hasta encontrarse con los soldados alemanes, con los que intercambiaron cigarrillos, mientras les mostraban las fotos de sus novias o de sus hijos recién nacidos, mientras los abrazaban y palmeaban en la espalda enteca, y juntos lloraban, haciéndose la ilusión de que la guerra había terminado, o que no había empezado nunca. Después de aquellas breves treguas navideñas, los oficiales observaban que a los soldados les costaba mucho más volver al combate y disparar contra quienes hasta el día interior habían sido enemigos sin rostro. Así que las autoridades francesas y alemanas, para evitar que estas confraternizaciones efímeras apagasen el ardor guerrero de sus ejércitos, prohibieron las treguas navideñas. Había que mantener el odio encendido, para poder ganar la guerra.
Aquellos gobernantes malvados que decidieron prohibir las treguas en Navidad sabían lo que hacían. Y es que el amor, si es verdadero, siempre necesita encarnarse en alguien concreto (por eso la Navidad es la fiesta del amor por excelencia), necesita abrazar a su destinatario; mientras que el odio puede prescindir tranquilamente de la persona concreta y dirigirse contra cualquier entelequia o realidad abstracta, contra una muchedumbre o una estadística. Pero nuestra época, tan sibarítica en sus expresiones de maldad, ha instaurado algo mucho más abominable que el odio, que es un simulacro de amor que ya no se encarna en nadie concreto; un amor desencarnado que ama las entelequias y las abstracciones. Así, por ejemplo, en Navidad, se hacen exaltaciones amorosas de la «Paz», una «Paz» que, por supuesto, no es la que proclamaron los ángeles la noche de Navidad, sino más bien aquella paz proterva a la que se refería un cabecilla bretón llamado Calgaco, en frase inmortalizada por Tácito: Ubi solitudinem faciunt, pacem apellant («Allá donde crearon la desolación, lo llaman paz»).
Esta paz es la que pretendía, por ejemplo, Herodes; y para que no viniese ningún alborotador a alterarla exterminó a los recién nacidos (nuestra época, mucho más refinada que la herodiana, extermina a los nonatos; o, todavía más refinadamente, impulsa ideologías fundadas en el odio a la procreación). Nadie podrá negar que Herodes, como aquellos gobernantes que impidieron la celebración de treguas durante la Navidad, sabía lo que hacía. Pues el Niño que había nacido, a quienes los falsificadores de la Navidad presentan como un apóstol de la «Paz», venía en realidad a traer la espada y a incendiar el mundo, según declaró sin ambages cuando se hizo mayorcito. La Navidad no es, como pretende la maldad de los amantes de las abstracciones y el ternurismo de los pánfilos profesionales, una fiesta pacífica: «Las campanas que celebran el nacimiento del Niño -escribió Chesterton- suenan como cañonazos». Pues aquel Niño que nacía en una gruta venía a instaurar una guerra sin cuartel contra quienes como Herodes se encargaban de garantizar la pax romana: una paz pérfida fundada sobre la desolación, sobre la injusticia, sobre la mentira, sobre la iniquidad, sobre la abolición de la naturaleza, sobre el escarnio de las virtudes, sobre el exterminio de los inocentes, sobre la negación o envilecimiento de todo lo que aquel Niño venía a restaurar. Todo por lo que aquel Niño estaba dispuesto a batallar sin tregua.
Publicado en ABC.


sábado, 29 de diciembre de 2018

Estrategias de intervención para mejorar el Rendimiento Académico



Los resultados satisfactorios, el reconocimiento del buen hacer, la buena valoración de los trabajos, proporcionan posibilidades de un desarrollo positivo del autoconcepto. Del mismo modo que los resultados de fracaso escolar harán que el alumno desarrolle un autoconcepto académico negativo, y muy posiblemente, que también tenga un autoconcepto general negativo.

En general, puede afirmarse:
 Autoconcepto positivo: Buen rendimiento escolar (poniendo las condiciones necesarias a toda actividad escolar).
Rendimiento bueno o alto: Buen autoconcepto.
Autoconcepto negativo: Fracaso escolar.
Fracaso escolar: Autoconcepto negativo.

Al principio se creyó que el rendimiento es causa del autoncepto académico. Por ello, se pensaba que si se mejora el rendimiento, mejorará el autoconcepto. Así pues, el interés había que ponerlo en que mejorase el rendimiento de los alumnos. La operación docente primordial debería ser originar una mejora en el rendimiento poniendo para ello los medios y técnicas más adecuados. Enseguida vendría a continuación una notable mejora en el autoconcepto general.

Pero la mayoría de las últimas investigaciones han llegado a la conclusión de que "autoconcepto y rendimiento académico se influyen mutuamente, por lo que cambios en uno facilitan cambios en el otro" (González Torres. 1994).
Pero puesto que estamos hablando del rendimiento escolar, ¿qué significado tienen las notas escolares para padres y educadores?

• B •. Significado de las Notas Escolares.
Veamos una síntesis de los significados verdaderos y equivocados de las notas escolares para padres y educadores, según la obra de Lafourcade (1969) en su capítulo "Cómo mejorar el sistema de calificaciones".
SIGNIFICADO PARA LOS PADRES. ¿Qué deben significar las notas¨?
1. Una información valiosa para saber en qué materia sus hijos necesitan ayuda especial en casa.
2. Un indicador que puede ser considerado útil para estimular lo que el niño sabe hacer y no insistir demasiado sobre lo que es incapaz de realizar.
3. Uno de tantos sistemas de comunicación con la escuela.                  
¿Qué no deben significar las notas?
1. Un motivo de disgusto al no satisfacer sus expectativas frente a los valimientos personales de su representado.
2. Una oportunidad para poner en juego cuanto resorte exista para presionar al educador, a fin de que sus hijos reciban la nota que ellos suponen.
3. Una fuente de conflictos.
SIGNIFICADO PARA LOS EDUCADORES. ¿Qué deben significar las notas?
1. La estricta medición de lo que el alumno sabe en función de los objetivos determinados para el curso.
2. Un procedimiento comprensible y consistente.
3. Un medio de información que guarda la más alta objetividad.        
¿Qué no deben significar las notas?
1. La evaluación de otros rasgos, tales como dedicación, esfuerzo, etc. que le quitan validez a su cometido y generan confusión en quienes deban utilizarlas para ciertos fines.
2. Un instrumento disciplinario.
3. Un medio exclusivo para incentivar la tarea.
4. Un producto de su ecuación personal.
5. Un medio que desaliente a los menos dotados.
6. Un exclusivo instrumento de control.
7. Una barrera ante sus alumnos por no saber desempeñar con sensatez el papel de juez.
8. Uno de los tantos procedimientos empleados para lograr prestigio profesional.

Mediante la reflexión sobre sus apartados, debemos procurar que las calificaciones tanto para padres como para profesores, sean lo que deben ser y no sean fuente de angustia y creadoras de pobreza en la autoestima.


viernes, 21 de diciembre de 2018

YA ESTÁ AQUÍ JESÚS



 El anuncio del Ángel a los pastores: “Hoy os ha nacido en ciudad de David un Salvador, que es el Cristo Señor” (Lc. 2, 11). Han pasado dos mil años, pero la Persona de Jesús y su misión están vivas.
Siempre ha habido un gran interés por conocer a Jesús: “Queremos ver a Jesús” (Jn. 12, 21), piden algunos griegos  al apóstol Felipe.   Los hombres de hoy también piden lo mismo.
¿Qué les podemos dar? Naturalmente les daremos al Jesús de las Sagradas Escrituras y de la Eucaristía. Los evangelistas, iluminados por el Espíritu Santo,  nos han dejado gracias a su fe, la huella de Cristo en la tierra.

Y, ¿qué nos dicen?
- Nos hablan de su nacimiento virginal.
- De su amplio periodo de vida oculta, 30 años  en Nazaret.
- De su religiosidad: peregrinaciones a Jerusalén por la Pascua; acudiendo habitualmente a la sinagoga; orando frecuentemente en lugares solitarios: el monte, el campo,…
- De su Bautismo en el Jordán.
- Del llamamiento a los primeros discípulos.
- Y del inicio y desarrollo de su predicación por ciudades, pueblos y aldeas. “Se fue Jesús al monte de los Olivos, pero de mañana otra vez volvió al templo, y todo el pueblo venía a Él, y, sentado, los enseñaba” (Jn. 8, 1-2)
LA PREDICACIÓN de JESÚS.
Una predicación en la que procura resaltar:
Que en el Reino se entra por la puerta estrecha. Importancia del esfuerzo y la lucha, puesto que el plan es exigente.
El amor a todos, también a los enemigos.
Que hay que obrar siempre con misericordia: El hijo pródigo; la mujer de vida licenciosa; la adúltera, el buen ladrón…
Que le corazón humano tiene que ser sensible y estar con el que sufre: curaciones, curaciones, …
Que la vida cristiana se debe encaminar según las Bienaventuranzas.
Que la ley de los Mandamientos continúa y continuará vigente.
Que Dios es un Padre providente que cuida más y mejor de sus hijos que de los pájaros o de los lirios del campo.
El camino de la virtud y del bien con parábolas maravillosas: el sembrador, la cizaña, el fermento, el tesoro y la perla…
Que ha venido a traer fuego a la tierra y desea que arda.
Que tiene que pasar por un duro camino, su Pasión, para redimirnos.
Por fin nos dirá: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá luz de vida” (Jn 8, 12).  Efectivamente, “Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona y es llamado por la gracia, a una alianza con su Creador” (CEC. Catecismo de la Iglesia Católica  357). ¿Cómo? Practicando las virtudes de fe, esperanza y caridad en cada momento de nuestra vida.
En su predicación, también nos enseña a hacer oración y compone el Padrenuestro para delicia de nuestra vida cristiana.
LA VIDA DE JESÚS ESTUVO LLENA DE GESTOS Y ACTUACIONES. Veamos algunas.
Institución de  la Eucaristía.
Las pescas milagrosas.
Los milagros sociales: En la boda de Caná, conversión del agua en vino.
Cultiva la amistad con sus amigos: Zaqueo, Nicodemo, José de Arimatea,…
El lavatorio de los pies.
LAS SORPRESAS DE CRISTO.
Perdona pecados a un  paralítico.  Anda sobre las aguas. Pide a Zaqueo (un gran pecador) que le hospede en su casa. A la Verónica le entrega la imagen de su cara. El Buen ladrón pide. Cristo le da más.
Con la Ascensión, ¿se terminaron las sorpresas de Cristo? NO.  Ahí están las que dio a Sta,. Teresa; a Sta. María Faustina Kowalska; S. Ignacio de Loyola; a cientos de miles de ciudadanos corrientes.
UNIÓN CON EL PADRE.
Relación íntima con Dios, como Hijo suyo. “Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado”. (Jn. 7, 16).
“El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que es de su agrado”. (Jn. 8, 29)
SU PASIÓN.
La primera escena nos presenta la agonía en Getsemaní y nos ofrece una idea de la intensidad de lo que va a ocurrir. Siguen las escenas de toda su Pasión.
- Todo culminará con un grito de Jesús en la Cruz: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”
- Ve con perfecta claridad la gravedad del pecado y sufre por esto.
- Jesús  sufre en su Cuerpo, pero más, mucho más, sufre su alma.
SU RESURRECCIÓN.
La Resurrección fue la respuesta del Padre a la obediencia de Cristo.
No fue fácil creer. Los apóstoles no creen a las mujeres. Los de Emaús, creen después de escuchar largamente sus palabras y verle partir el pan. El “divino Caminante un día se puso al lado de estos dos discípulos para abriles los ojos a la luz y el corazón a la esperanza” (Juan Pablo. Ecclesia de Eucharistía, nº 59). Tomás creyó después de ver sus heridas. Por fin, Pedro, después de la pesca milagrosa en el mar de Tiberiades, pronunciará: “Señor, tú sabes todo, tú sabes que te quiero” (Jn. K21, 15-17).
Y es que a Jesús solamente se llega por la fe.
EL CRISTIANO CON CRISTO.
Nos llega la fe por “la comprensión de las palabras divinas que crece por su reiterada lectura”. (CEC. San Gregorio Magno). “La fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobrenatural al hombre que busca el sentido último de su vida” (CEC. 26). “Los que por la fe y el Bautismo pertenecen a Cristo deben confesar su fe bautismal delante de los hombres” (CEC. 14).
Con Cristo estamos en la verdad. Estar con Él, es lo más definitivo que existe. Él, es el único que ha podido hacer presente a Dios en el mundo.
RELACIÓN CON DIOS.
No puede ser una relación como miembro de una muchedumbre. La relación que Dios quiere, es una relación de individualidad, que solamente se consigue mediante la oración mental. Sta. Teresa incurrió en ese error cuando un día comenzó a serle infiel en la oración.
“El Misterio de la fe exige que los fieles crean en él, lo celebren y vivan de él en una relación viviente y personal con Dios vivo y verdadero. Esta relación es la oración” (CEC. 2558).
 (Datos según la Carta Apostólica ”Novo Millennio Ineunte”, del 6 de enero de 2001).

viernes, 14 de diciembre de 2018

TODOS TENDREMOS UN "BELÉN"



El profeta Isaías había anunciado: “El pueblo que andaba en tinieblas, vio una gran luz” (Is. 9,2). Y el pueblo que oyó tal proclama, se debió llenar de inmenso gozo. Siempre es magnífica la luz, es decir, el destierro de la oscuridad y de las tinieblas. El pueblo sabía que esa luz era seguridad de la venida del Esperado. Pero para que no hubiese ninguna duda, el mismo profeta afirmó: “He aquí que concebirá una Virgen y nos dará a luz un Hijo, y será llamado por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros”. (Is. 7, 10-14).

En esta nueva estación invernal, se acerca el momento. La venida se aproxima. Y todos tendremos un belén. Hubo un momento, hace unos meses, en el que el ángel Gabriel tuvo una palabra divina para María. Y pronunció su mensaje. Dios quería que María obrase libremente. Y la Señora respondió: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”. En aquel mismo momento,  el Espíritu Santo crea un Cuerpo perfectísimo y un Alma nobilísima. Y a ese Cuerpo y Alma se une el Verbo. Y San Juan, en el prólogo de su evangelio, nos escribió: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. 

El Papa emérito Benedicto XVI nos dijo: “El amor de Dios Encarnado en Cristo es más fuerte que el mal, que la violencia y que la muerte”.
Navidad es tiempo de luces. Pero la verdadera luz, que es Cristo, solamente continuará alumbrando, si los cristianos continúan trabajando por la obra de Cristo. Sobre nosotros recae la responsabilidad de que la Presencia de Cristo aparezca cada día en los ambientes en los que nos desenvolvemos. Dios se hará presente en el mundo en nosotros y por nosotros. Así es como lo quiere Él.

Nos alegramos en el día de Navidad. Estupendo. Pero porque hay un significado: el Nacimiento del Hijo de Dios. Es una reacción razonable e inteligente.
¿Nos alegramos porque es el 25 de diciembre o porque son las 20.30 horas? Parece ser que no. No hay un significado. Alegrarse porque ahora son las 20.30 horas, sin más, es una frivolidad. Nuestra alegría proviene porque ahora, hoy, tenemos un Belén.
Nos alegramos en Navidad porque estamos ante un aspecto divino.  Si solamente tiene la Navidad un significado humano: un día muy familiar, unos regalos, unas felicitaciones… Como nos dice Chesterton en su libro La mujer y la familia: ”Entonces, se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar”.

“Navidad será una fiesta, si la rescatamos de la frivolidad. Es decir, si celebramos el acontecimiento divino que realmente significa. Si celebramos que es un momento del año en el que pasan cosas de verdad”.
El suceso es tan importante, tan trascendental, que en ninguna de nuestras casas debe faltar el Belén. Unos lo construiremos con corcho y figuritas, otros con cartón y papel. Alguien se atreverá más  y conseguirá un Belén realizado con galletas o con piezas de un “lego”. Es igual. Lo importante es que en cada hogar, un Belén. Y puesto el hermoso Nacimiento, que toda la familia lo utilice. ¿Cómo? Hay muchas posibilidades: recordando a los que carecen de los bienes más fundamentales y colaboren en arreglar un poquillo esa situación. También recordando a los que están más solos o en situaciones muy difíciles, porque mientras muchos celebramos el suceso con toda la familia en plan muy festivo, lo cual está muy bien, conviene no olvidarse, que también en ese día y hora, otros están en hospitales en situaciones muy graves y serias.  Y por supuesto, un Belén en el hogar, es, siempre debe ser, una invitación a rezarle al Niño, a la Virgen y a San José. Y a cantar dos, seis, diez… villancicos.