viernes, 17 de marzo de 2017

ESTRATEGIAS PARA ELABORAR UN TEXTO



Los estudiantes que realizan elaboraciones sobre los textos que leen o estudian, son mejores estudiantes.

El profesor será el gran auxiliar que enseñe cómo se elabora un texto.
Elaborar es unir una nueva información a otra que se tiene incorporada para obtener nuevos conceptos, argumentos o conclusiones. Con la elaboración, la comprensión del texto es más profunda.

Elaborar un texto, mientras se trabaja el mismo, es:
- pensar en ideas: conectar con el diccionario mental de cada individuo.
- distinguir con precisión cuáles son las ideas capitales del texto. Saber situar alrededor de ellas las ideas secundarias y los ejemplos.
- habituarse a reflexionar sobre qué es ese asunto y qué relación tiene con otros.
- obtener nuevos ejemplos.
- confeccionar imágenes.
- señalar detalles.
- derivar apreciaciones hacia otras ideas.
- transformar una información para hacerla más manejable y asequible.
- confeccionar auto-preguntas del texto que se trabaja: elaborar posibles preguntas o items de un tema.

La nueva información obtenida después de la elaboración, debe organizarse. De esta manera es más difícil perderla.

Esta organización puede concretarse en la confección de los apuntes personales, o en la realización de un esquema. Una u otra técnica, permiten la asimilación e interiorización del texto trabajado.

Para enseñar a elaborar un texto:
- Hay que comenzar por textos sencillos.
- Procurar que vayan entendiendo qué es lo que estamos haciendo.
- El profesor piensa en voz alta sobre el texto e igualmente en voz alta es él quien realiza las operaciones de su elaboración.
- Se irán ordenando las ideas fundamentales que se van obteniendo.
- Se anotan los nuevos apuntes obtenidos del texto elaborado, desarrollando la capacidad de síntesis mediante la técnica del resumen.

La confección de un resumen o realización de un esquema, puede ser muy eficaz o absolutamente ineficaces para aprender. Depende de:
- Si se confecciona mediante copia literal de frases, más o menos aleatorias: ineficacia.
- Si se confecciona al mismo tiempo que se está ELABORANDO y ORGANIZANDO el material informativo: hay eficacia.


lunes, 13 de marzo de 2017

AMOR Y FIDELIDAD EN EL MATRIMONIO


Ocho consejos para conseguir que un matrimonio sea «indestructible» y a prueba de «infidelidades»

En términos generales y debido al frenético ritmo de vida de hoy en día, el marido y/o la esposa pasan menos tiempo en casa a causa de sus horarios de trabajo. Además, la sociedad actual vive un nivel de hipersexualización a todos los niveles nunca antes vistos. Estos hechos suponen un reto para los matrimonios.
A todo ello, se suma la convivencia dentro del matrimonio y los roces normales que se producen en el día a día. De este modo, es indispensable reforzar el matrimonio y poner cimientos fuertes para cuando llegue la tempestad. Y la fe es un pilar central así como el esfuerzo de cada uno de los cónyuges para cuidar al otro.
En Catholic Link, Andrés D´Angelo, miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt y experto en temas de familia, da ocho consejos para logar un matrimonio “a prueba de infidelidades”:
1. Antes de conocernos.
¿Cómo voy a cuidar algo que todavía no existe? ¿Cómo se hace para ser fiel a alguien que todavía no conozco? En primer lugar, mediante la oración. ¿Rezas a Nuestra Señora la Purísima para que cuide a tu futuro cónyuge? ¿Rezas para poder reconocerlo o reconocerla cuando se encuentren? ¿Cuidas tus amistades y compañías? ¿Te cuidas tú de tener un comportamiento casto? Todo esto redundará luego en beneficio de nuestra futura relación.
2. El Enamoramiento.
¡Desde el primer momento debemos construir una relación fuerte a prueba de infidelidades! Desde la etapa de enamorados o durante el noviazgo. ¿Cómo? Principalmente siendo castos. Esta continencia inicial nos cuidará para amar y para ser amados. Si la relación se vuelve “física” durante esta etapa, lo más probable es que sea solamente eso: una relación física, donde el amor nunca va a poder crecer. Si en cambio dedicamos este tiempo a conocernos en profundidad y a forjar una gran amistad. ¡El matrimonio será una gran aventura juntos!
3. El diálogo.
Desde el principio, pero especialmente una vez que comienza la vida conyugal, el diálogo tiene que ser fluido, constante, siempre presente. Y el diálogo no es solamente comunicación, o “pase de información”. El diálogo significa compenetrarse de la realidad del otro, saber qué le gusta, cómo se siente, cómo está, qué necesita, y una vez averiguado todo eso. ¡Ponerlo en práctica!
4. La vida de fe.
En el génesis, cuando Dios crea a la humanidad, dice: «A Imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó…». Nuestra vida conyugal tiene que estar fundada sobre la roca, que es Cristo y tener un cemento de unión en una vida de fe profunda. La oración y la frecuencia en los sacramentos son piezas claves de un matrimonio a prueba de infidelidades.
5. La castidad conyugal.
La castidad no es solo “aguantar hasta que nos casamos”, durante nuestra vida conyugal las relaciones deben regirse por la castidad conyugal. ¿En qué consiste la castidad conyugal? Dejo la palabra al Papa Francisco: «… Es un amor que no usa al otro por el placer, que hace la vida de la otra persona sacra. “Yo te respeto, no quiero usarte”». En la castidad conyugal, cuidamos del otro como de nosotros mismos y como dice San Pablo: «El lecho conyugal sea inmaculado» (Hb 13,4). Cuidemos de la pureza de nuestras relaciones. No veamos pornografía, cuidemos las miradas a otras personas, tengamos un lenguaje delicado entre nosotros. La sexualidad conyugal no tiene que ser un modo de satisfacer mis deseos, sino de darle a mi cónyuge lo que él o ella necesiten.
6. Renovar las promesas.
Hagamos de la renovación diaria una oración, como recomienda el Papa Francisco. No necesitas tener una ceremonia especial para renovar tu matrimonio (si quieres puedes hacerlo, no tiene nada de malo) pero la idea es que cada acto de sacrificio y amor en el matrimonio, sea ocasión para que en tu interior renueves el deseo de serle fiel a tu esposa/o.
7. La sexualidad.
La sexualidad en el matrimonio no solo está permitida, ¡está recomendada! Santo Tomás de Aquino dice que en la unión sexual de los esposos no hay «ni sombra de pecado». Parafraseando a Chesterton, diría que el secreto para no desear la mujer del prójimo, es desear a nuestra propia esposa. La sexualidad conyugal contribuye a la unión conyugal como ninguna otra cosa en esta tierra lo hace.
8. El perdón.
Nuestra relación puede tener sus altibajos. Podremos, en un mal día, tratarnos mal, aun cuando nos amemos muchísimo. Como dije al principio, la convivencia puede hacernos perder el respeto. Entonces tendremos que perdonarnos. Y pedirnos perdón. En ese orden: estar siempre dispuestos a perdonar primero, y pedirnos perdón en cuanto podamos. Porque un buen matrimonio es la unión de dos buenos perdonadores. Y luego, cuando nos hayamos reconciliado, como hemos ofendido a la hija o el hijo favorito de Dios, ir a pedirle perdón a él de rodillas en el confesionario.
Para evaluar juntos nuestra relación:
¿Renovamos el propósito todos los días? ¿Rezamos por nuestro cónyuge, actual o futuro? ¿Cuidamos ambos la castidad conyugal y la pureza del lecho nupcial? ¿Recibimos la Eucaristía frecuentemente? ¿Pedimos perdón? ¿Nos perdonamos? ¿Rezamos en Familia? Todos estos ingredientes nos van a ayudar a tener siempre un matrimonio fuerte y a prueba de infidelidades.

Publicado en ReL el 22 de febrero de 2017.

viernes, 10 de marzo de 2017

LA CAPACIDAD DE ORGANIZAR

PROCEDIMIENTOS PARA CONSEGUIR ORDEN EN EL MATERIAL DE LOS ESTUDIANTES

Veamos algunos, de tipo eminentemente prácticos:

A.- Dentro del aula, el Tutor tendrá establecidas unas normas sobre la organización de la clase: las mesas, los armarios, colocación del material, etc. Igualmente tendrá previsto la realización de unas tareas o encargos por parte de los alumnos para que el aula esté lo más digna posible. El plan de organización que haya establecido deben conocerlo todos los profesores que dan clase en el aula, para que puedan controlarlo y exigirlo.
B.- El Tutor conocerá cómo está el material de uso académico de cada uno de sus tutelados. Aquellos chicos que deban mejorar algún aspecto en la organización de su material, les indicará qué aspecto es ese, y cómo lo deben hacer. Frecuentemente examinará si esos alumnos van mejorando y ejecutando las indicaciones que él dispuso.
C.- Es conveniente que cada profesor establezca a principios de curso unas normas mínimas sobre su materia. Algo que haga referencia a: cómo se trabajará el libro de texto; forma de tomar apuntes; presentación de trabajos y exámenes; el trabajo en el cuaderno de la asignatura. Lo ideal es que todos los profesores que dan clase en el mismo grupo de alumnos hayan logrado un acuerdo común sobre ese tipo de normas mínimas que podían poner todos, comunicarlas y exigirlas a los alumnos.
D.- El Tutor puede entregar o enseñar a los alumnos algunos modelos de horario personal y de confección de planes diarios y semanales de trabajo. Después, pedir que cada alumno haga el suyo y le entregue una copia para examinarlo frecuentemente con él.
E.- El Tutor confeccionará con los demás profesores un plan de exámenes o controles para la clase, comunicará el plan a sus alumnos, con indicaciones que les ayuden a planificar esos exámenes o controles a lo largo de los distintos días de la semana.
F.- La organización del material y del tratamiento que los alumnos deben dar a los textos informativos con materia de enseñanza-aprendizaje debe proponerse a los alumnos como punto de reflexión. Para ello es conveniente que ellos mismos examinen y valoren su propia capacidad de organización. Como medio, puede utilizarse el "Cuestionario sobre la capacidad de organización" que puedan contestar los alumnos de los últimos cursos de Primaria y todos los de Secundaria y Bachilldrato.
CUESTIONARIO SOBRE LA CAPACIDAD DE ORGANIZAR.
Lo contestan los estudiantes.
1.- Tienen las asignaturas en tu horario diario, tiempo
asignado de acuerdo a su importancia y dificultad para ti.         SI        NO
2.- ¿Anotas en la agenda o cuaderno de clase, los
  trabajos y estudios que debes hacer en casa?
3.- ¿Tienes escrito tu horario diario y semanal?
4.- Al comenzar tu plan diario, ¿sabes previamente
   qué tienes que hacer y el tiempo que vas a
  dedicar a cada actividad?
5.- ¿Eres consciente de que repitiendo cada día tu
  horario, conseguirás el hábito para el trabajo,
  costandote por lo tanto cada vez menos esfuerzo?
6.- ¿Es cierto que tener un plan de trabajo es saber
  en cada momento lo que hay que hacer?
7.- ¿Has establecido dedicar cinco días semanales,
  como mínimo, al estudio y trabajo en casa?
8.- ¿Tu plan de trabajo no es amplio, de muchas
  horas, pero sí intenso; cuando estudias, estudias bien?
9.- ¿Tienes una previsión para la preparación de exámenes?
10.- ¿Procuras que no se te acumule el trabajo en los
días anteriores a los exámenes y poco en el resto?
11.- Antes de comenzar el estudio-trabajo del día,
   ¿preparas el plan de lo que vas a hacer?
12.- ¿Eliges para efectuar tu plan de trabajo, un
   lugar cómodo, silencioso y  bien iluminado?
13.- ¿Tienes previsto en tu plan de trabajo, ir
   subrayando las ideas fundamentales que vas estudiando?
14.- ¿Relacionas en tu estudio, las ideas nuevas que van
apareciendo con otras que ya conoces y guarda tu memoria?
15.- ¿Normalmente, sabes captar las ideas principales
   de un texto informativo?
16.- ¿Practicas habitualmente la ejecución del resumen de los
temas ya dados, anotando en él lo fundamental de una lección?
17.- ¿Procuras confeccionar un esquema o mapa          
   conceptual del tema estudiado siempre que sea posible?
18.- ¿Permaneces constante en tu trabajo después
   de dos o tres días en que lo cumpliste muy bien,
    sin tomarte un día de relajación?
19.- Normalmente, ¿sabes clasificar y jerarquizar el
   material informativo que vas a estudiar?
20.- ¿Sabes anotar lo esencial de una clase expositiva?
21.- ¿Te entrenas habitualmente en ordenar las ideas
   fundamentales que vas obteniendo en la lectura-estudio?

22.- ¿Te entrenas en elaborar tus apuntes personales?

lunes, 6 de marzo de 2017

LOS JÓVENES Y SUS MÓVILES


Obligó a su hijo a firmar un contrato para tener un móvil y sus 18 puntos dieron la vuelta al mundo
ReL18 febrero 2017
La edad en la que los menores tienen teléfonos móviles con acceso a internet y a las redes sociales es cada vez más baja. Con doce años son ya mayoría los niños que tienen uno de ellos. Sin embargo, existen dos riesgos cada vez más evidentes. Por un lado, los nefastos efectos que genera su adicción, tal y como alerta el neuropsicólogo Nacho Calderón. Y por otro lado, los problemas de seguridad que conllevan estas tecnologías, como reconoce el juez de menores Emilio Calayatud.

Por ello, la implicación de los padres es fundamental para controlar el acceso a los móviles y para evitar la dependencia hacia ellos. Es lo que hizo una madre estadunidense con cinco hijos. Janell Burley Hofmann es escritora y promociona un movimiento que pretende educar en el uso responsable de la tecnología. En uno de sus artículos que se hizo mundialmente viral contó cómo su hijo adolescente lleva casi un año suplicándole tener un IPhone.

Tras meses de lucha, al final le compró este dispositivo aunque hizo firmar a su hijo un contrato con 18 puntos que debía cumplir para poder mantenerlo. Y sería estricta en hacérselo cumplir. Estos son las 18 reglas, que según Janell también le servirán para la vida:
1. Es mi teléfono. Yo lo compré. Yo lo pagué. Yo te lo presto. ¿A que soy genial?
2. Yo siempre sabré la contraseña.
3. Si suena, cógelo. Di "hola". Sé educado. Coge siempre, siempre, la llamada de mamá y papá.
4. Entregará el teléfono a mamá o a papá a las 7:30 de la mañana cada día de colegio y a las 9:00 de la tarde durante el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no llamarías al teléfono fijo de alguien, porque pueden responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.
5. No te llevarás el iPhone al colegio. Conversa y habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.
6. Si el iPhone se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable. Por tanto, asumirás los costes de la sustitución o de la reparación. Para ello ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos: corta el césped, haz de canguro... Si el iPhone se rompe, tendrás que estar preparado.
7. No uses el iPhone para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.
8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través del iPhone que no dirías en persona.
9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.
10. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.
11. Apágalo o siléncialo cuando te encuentres en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.
12. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.
13. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentar todo. Vive tus experiencias. Quedarán almacenas en tu memoria para toda la eternidad.
14. A veces conviene dejar el iPhone en casa. Siéntete seguro de esa decisión. No es un ser vivo ni una ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Tienes que vencer el miedo a perderte algo que está ocurriendo y a estar siempre conectado.
15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra de la historia. Aprovecha ese don. Expande tus horizontes.
16. De vez en cuando puedes jugar a juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.
17. Mantén tus ojos abiertos. Observa el mundo que te rodea. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate si es necesario buscar en Google.
18. Meterás la pata. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.


Un año después de regalar el teléfono a su hijo, Janell escribió otro artículo explicando cómo había ido todo. Explicó que el contrato había funcionado aunque había sido difícil y que evidentemente tuvo que retirarle el teléfono en alguna ocasión y volver a empezar. Pero ella está contenta porque su primogénito se ha convertido en un usuario responsable.

viernes, 3 de marzo de 2017

LA ORGANIZACIÓN DEL MATERIAL


Si queremos economía de tiempo, y llegar a saber organizar el material informativo, es imprescindible conseguir que el material de trabajo y el ambiente intelectual sea ordenado.

Toda la comunidad educativa, la familiar y la escolar, deben procurar esa organización física en el material y ambiente de los chicos.

Organización que tiene que concretarse en los libros, cuadernos, cartera, colocación de las cosas, carpeta, mesa de trabajo. Pero muy principalmente este orden físico debe tenerse en el horario diario y semanal, así como en la distribución y planificación de las tareas y exámenes a lo largo de los días de la semana.

Los educadores estarán atentos a que los chicos vayan consiguiendo el hábito de esta organización. En la vida escolar de cualquier población es sumamente fácil encontrar alumnos desordenados y desorganizados, con apuntes anárquicos, carpetas imposibles, notas sueltas en cualquier parte de su cartera. Sus mismos exámenes ofrecen claras muestras de lo que es un importante desorden físico. Son alumnos que comúnmente acumulan suspensos.

Pero afortunadamente también es fácil encontrar estudiantes ordenados y que se organizan bien. En sus cuadernos o carpetas de apuntes sobresale especialmente la sistematización de sus notas. Son muchachos que realizan buenos exámenes y sus calificaciones son bastantes aceptables.

DESARROLLO DEL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA
PARA MEJORAR LA CAPACIDAD DE ORGANIZACIÓN

 OBJETIVOS:
1. Conocer la capacidad de organizar que tienen los alumnos.
2. Entrenar a los alumnos en el análisis de texto para que alcancen un alto grado de comprensividad.
3. Enseñar a solucionar ideas capitales de un texto informativo.
4. Capacitar a los alumnos en que sepan ordenar, jerarquizar y clasificar las principales ideas de un texto informativo.
5. Proporcionarles recursos y estrategias que les ayuden en la organización material de sus instrumentos de trabajo.
6. Disponer de una serie de normas que ayuden al orden dentro del aula.
7. Lograr que los alumnos trabajen las asignaturas de acuerdo con las reglas que el profesor haya establecido.
8. Conseguir que cada alumno haya concretado su horario y plan de trabajo. Y que los tenga escrito.
9. Practicar con los alumnos estrategias de elaboración de textos.
10. Enseñar a transformar informaciones de los textos de estudio para hacerlos más manejables y asequibles.
11. Orientar sobre la elaboración de los apuntes personales.
12. Lograr que se practiquen las técnicas del resumen, el esquema y los mapas conceptuales.


lunes, 27 de febrero de 2017

EDUCAR SIN PRISA



Si la prisa es el enemigo de la educación, la paciencia es su gran aliado
Por: Pilar Guembe. Carlos Goñi | Fuente: yoinfluyo.com

Uno de los mayores enemigos de la educación es la prisa. Querer que nuestros hijos sean los primeros en hablar, en andar, en montar en bici, en aprender a leer y a escribir, en saberse las tablas de multiplicar, en dominar un segundo idioma… suele ser la aspiración de casi todos los padres.

Así que, cuando la naturaleza impone un ritmo más lento que el que nosotros esperamos, nos angustiamos y comenzamos a ponernos nerviosos: “¿Cuándo hablará bien?”, “¿Por qué no anda todavía?”, “¡Ya debería saber montar en bici!”, “¡Aún no lee bien!”, “A su edad y tiene una letra muy infantil”, “¡Qué podemos hacer para que se aprenda las tablas de una vez!”, “Otros ya hablan inglés”…

Estos padres se agobian y agobian a sus hijos sin una razón científicamente sostenible, sino únicamente porque no cumplen sus expectativas.

La maduración física, intelectual y afectiva de nuestros hijos no es una carrera contrarreloj, sino un proceso con una cadencia propia que a veces puede parecer incluso caprichosa. La estadística establece los márgenes de la normalidad, que suelen ser mucho más amplios de lo que nos imaginamos; sin embargo, nosotros nos fijamos más en el corredor de la calle de al lado o en el que va marcando los mejores tiempos.

Cuando nos preocupa su lentitud y consultamos con un especialista, con el pediatra o con el pedagogo, nos solemos encontrar –salvo algunas excepciones, claro está– con que nuestro hijo se encuentra entre los parámetros de la normalidad. Sin embargo, el dato no nos tranquiliza porque no nos conformamos con lo normal, sino que queremos que sobresalga, que bata un récord, no importa en qué modalidad.

La trayectoria hacia la madurez no es una prueba de velocidad, sino una carrera de fondo. De poco sirve una salida explosiva, porque lo importante es llegar al final. Ser el primero en llegar a los controles intermedios sólo sirve para engrosar el orgullo de los padres que están en la grada; lo que cuenta de verdad es llegar bien, sobre todo, a la línea de meta.

Si la prisa es el enemigo de la educación, la paciencia es su gran aliado. La necesitamos en todo momento y circunstancia: con el hijo lento, pero también con el que va muy deprisa; con el que le cuesta y con el que va sobrado; con el que tiene problemas y con el que todo le parece tan fácil; con el que siempre llega primero y con el que siempre llega el último. Como decía el cirujano francés, Guillaume Dupuytren: “No hemos de apresurarnos, porque no tenemos tiempo que perder”.

En educación no hay soluciones rápidas; se educa a fuego lento. Más que de tupper y microondas, se trata de cazuela y pol-pol. Dejarse ganar por la prisa nos puede llevar a subir el fuego y a que se nos queme la comida.


viernes, 24 de febrero de 2017

IDEAS BÁSICAS PARA ENTRENAR LA ORGANIZACIÓN


Ir de lo sencillo a lo complejo:

 Conviene comenzar a entrenar a los estudiantes con la organización de informaciones sencillas, para ir pasando poco a poco a otras más complejas.

Utilizar hábitos correctos:

Es preciso evitar que los chicos comiencen a emplear algún hábito erróneo en la organización. Después, extinguirlo costará más. Es mejor que sus padres o su profesor vayan indicando las pasos que habría que dar para organizar un material. Al menos al principio es preferible que los alumnos sean dirigidos, aunque siempre se procure su participación como así debe ser en la ejecución de toda tarea escolar.

Comprensión de la organización:

Padres y profesores deben procurar mientras están enseñando la tarea de organizar o cuando los chicos se entrenan en ella, que comprendan claramente que es una actividad con mucho sentido y valor para la asimilación y retención del material que se trabaja.

Transferencia:


Como la adquisición de cualquier destreza, conseguir esta habilidad costará esfuerzo para padres, alumnos y profesor, pero no debe olvidarse que es muy conveniente conseguirla. Una ventaja más,  a las ya expuestas,  es que el material organizado se transfiere mejor. Los conceptos o ideas aislados que haya que aprender, tienen poca vida en la memoria como ya se sabe.