domingo, 14 de junio de 2026

LOS CIEGOS VEN 8


 

Tanto amó Dios al mundo.

Escribe s. Juan: “Porque tanto amó Dios al mundo”. (Jn 3, 16).

Ciento ochenta y cinco veces aparece este término en el NT y de ellas, ciento seis son de S. Juan.

En el Prólogo, el mundo es el lugar a dónde viene todo hombre y en dónde el Verbo estaba (Jn 1, 9).

Los Apóstoles, como todos los hombres, proceden de este mundo (Jn 17, 6) y andan por el mundo (Jn 11, 9).

Para el evangelista el mundo no es malo por sí mismo. El mundo salió bueno de las manos del Creador. S. Josemaría Escriva pronunció una homilía en Pamplona, muy difundida, bajo el título de “Amar al mundo apasionadamente” (8-X-1967).

Antes del pecado, el mundo era el Paraiso. Sin embargo, después del pecado, la actitud del mundo llegará a ser agresiva, odiará a los discípulos de Jesús (Jn 15, 19 y 17, 24).

En el mundo, Juan ve que están la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas (1Jn 2, 16). Y de este mundo han salido los falsos profetas (1Jn 4, 1). En cambio, los discípulos, dice el Señor por dos veces no son del mundo como yo no soy del mundo (Jn 17, 13-16).

En los capítulos 14, 15, 16 y 17, Juan repite la palabra mundo treinta y ocho veces. Jesús dice a los discípulos: Confiad, yo he vencido al mundo. (Jn 16, 33). Pero el mundo no puede ser intrínsicamente malo: ha sido hecho por el Verbo (Jn 1, 10). Después de creado el mundo, Dios no lo abandona. Al contrario, lo amó hasta el extremo de entregarle lo que le era más querido, su propio Hijo. (Jn 3, 16).

¿Recordáis como Juan Bautista presenta a Jesús? Diciendo: Es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. (Jn 1, 29). Y a Nicodemo, Jesús le dice: No he venido para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él (Jn 3, 7).

Hay pues, un mundo bueno y otro malo como el trigo y la cizaña que estaban mezclados.

Según Juan, Dios asume lo mundano y lo trasciende, lo traspasa y lo hace divino. El hombre descubre en el mundo la huella de Dios.

HASTA EL PRÓXIMO LUNES

 

sábado, 6 de junio de 2026

LOS CIEGOS VEN 7

 

Importancia del título Cordero de Dios.

Este título es muy importante desde el punto de vista cristológico. Este título resume y reúne toda la historia de Jesús en el mundo, acuñado por inspiración divina para revelar algo importante de Dios mismo. Nombre muy querido por el evangelista (recordad las treinta veces que lo utiliza).

Al ser lo primero que el Bautista dice de Jesús, de quien es Precursor y Testigo, sería extraño que dijera algo sin relación apenas con la Persona y misión de Cristo.

En el capítulo. 1, 29 se refiere a Jesús como el Cordero de Dios.

En capítulo. 1, 34 lo presenta como el Hijo de Dios. Dos expresiones sobre Jesús que indican su grandeza misteriosa y divina. En el Apocalipsis, Juan habla de la Sangre del Cordero. Es una palabra-imagen análoga al título Hijo del Hombre.

El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo es el mismo Siervo paciente de Yahwéh que fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados. (Is 53, 4). Esta interpretación mesiánica es la que da el diácono Felipe al eunuco de la reina Candace, que leía, sin entender, el pasaje de Is 53, 7. (Hch 8, 32-35). Otro dato más sobre la interpretación de víctima expiatoria: El Evangelista cuando habla de la condenación a muerte de Cristo, señala el momento: alrededor de la hora sexta del día de la Pareceve, es decir, el instante mismo en que se inmolaba en el Templo el Cordero de la Pascua. (Jn 19, 14). Cristo es pues el auténtico Cordero Pascual. Una prueba de que el sacrificio de la Pascua tenía un carácter expiatorio y aplicable, por lo tanto, al sacrificio de Cristo, es que antes incluso de la escritura del IV Evangelio, es san Pablo el que habla de que Cristo, nuestra Pascua, ya ha sido inmolado. (1Cor 6, 7).  

En Pascua se destaca el nombre del Cordero. Una secuencia lo expresa así: Cordero sin pecado/ que a las ovejas salva/ a Dios y a los culpables/unió con nueva alianza.

Cordero de Dios significa víctima expiatoria.

Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, apunta a la salvación que Él efectuará por la Palabra y la Cruz.

HASTA EL PRÓXIMO LUNES.

domingo, 31 de mayo de 2026

LOS CIEGOS VEN 6


 

El Cordero de Dios.

Este término es utilizado únicamente por S. Juan y referido a Jesucristo: dos veces en el evangelio y veintiocho en el Apocalipsis. Con este título, Juan quiere referirse al Misterio de Cristo.

Por dos veces Juan escuchó este título. Al oírlo por segunda vez y preguntarle a Jesús que dónde vivía, siguió a Cristo. Este título encendió su vida, le siguió e impregnó su existencia entera. Con esta expresión, el evangelista quiere manifestar algo que está oculto. Este nombre resume la historia de Jesús en el mundo: ha venido a inmolarse como un cordero.

El título se utiliza mucho en la liturgia. Por ejemplo, en el pregón pascual, en la vigilia de la Pascua. En la misa, en el canto del Gloria: “Señor, Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre, tú que quitas el pecado del mundo…” También tres veces en el rito de la paz. La figura del Cordero igualmente aparece con frecuencia en el arte cristiano.

Sentido del Cordero de Dios.

Partiendo de la expresión de Juan Bautista “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, hay varias interpretaciones.

-          S. Cirilo y otros santos Padres nos dan un sentido expiatorio, de víctima expiatoria.

-          Para otros, de un periodo posterior, el sentido es el de Hijo de Dios o Siervo de Dios. Isaías habló mucho del “siervo de Dios”.

-          Para unos terceros, el sentido es el de Elegido de Dios.

-          Para Jerónimo y Daniel, Cordero de Dios es igual a decir: Verbo de Dios.

HASTA EL PRÓXIMO LUNES

domingo, 24 de mayo de 2026

LOS CIEGOS VEN 5

 


TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN

La revelación está limitada a la posibilidad que tiene el hombre de poder entender la palabra de Dios. Se adapta al hombre y a su lenguaje, a su capacidad cognitiva. Utiliza un lenguaje sencillo y cercano al hombre que escucha o lee. Expresa así el amor del labrador por su viña; del pastor por su rebaño; el amor de una madre por el hijo; el perdón de un padre (el hijo pródigo); el amor del esposo por su esposa: Abrán por Sara, Isaac por Rebeca (La joven que me dé agua de este pozo para mí y para mis camellos será la mujer de Isaac, se decía el sirviente de Abrán que buscaba esposa para su hijo). El amor de Jacob por Raquel.

En la revelación hay tantos episodios del amor de Dios por el hombre, y por su pueblo, que S. Juan llega a decir que Dios es amor. (1Jn, 4, 8-16).

La transmisión de la revelación tuvo varias etapas:

1ª Se transmitía de generación a generación por el lenguaje oral.

2ª Posteriormente, mediante la escritura. Jesús toma un rollo de la Escritura, en la sinagoga de Nazaret y leyó al público un pasaje del profeta Isaías.

3ª El Verbo se hizo Carne y nos dejó la Palabra de Dios. Palabra que Él pronunciaba con autoridad.

4ª Los Apóstoles guardaron todo lo que Jesús dijo e hizo. Pero cuando recibieron el Espíritu en forma de llamas de amor, se pusieron a divulgar las palabras y los hechos de Jesús. Nace la Iglesia.

Ahora la Iglesia perpetúa la presencia salvífica de Jesucristo en el mundo con las palabras de la Escritura y con su predicación, sus hechos, ejemplos y sacramentos. Todo lo existente: Sagradas Escrituras y la Tradición, lo tiene la Iglesia y lo divulga para que llegue a todo hombre.

No te parece que, ya aquí, en la tierra, estamos en el reino de los cielos cuando vivimos entre estos textos, cuando meditamos en ellos, cuando no conocemos ni buscamos nada más. Ignorar la Escritura es ignorar a Cristo. (S. Jerónimo. Ep. 53, 10) 

HASTA EL PRÓXIMO LUNES.

 


domingo, 17 de mayo de 2026

LOS CIEGOS VEN 4


 

LA REVELACIÓN DE JESÚS DE NAZARET

Los hechos de Jesús son cauce de revelación.

La revelación del Misterio se inicia con obras, con realidades tangibles, con acontecimientos históricos que manifiestan y prueban al mismo tiempo, la grandeza divina. Todos están contenidos en la Biblia: La adoración de los magos; el Bautismo de Jesús; La tentación de Jesús; El llamamiento de los primeros discípulos; la conversión del agua en vino; la curación de la suegra de Pedro; las curaciones de leprosos y de un paralítico; la primera pesca milagrosa; la expulsión de los vendedores del templo…

Los hechos de la Historia de la Salvación han ocurrido realmente. En el Cuarto Evangelio se recurre a los hechos como cauce de revelación: Ese es el sentido del lavatorio de los pies.

S. Juan narra hechos verídicos y también el significado que tienen para la Iglesia.  Los hechos transmiten la cercanía de Dios.

La vida de la gracia nos invade, transforma, eleva y nos endiosa. Nos hace partícipes de la naturaleza divina. Nos convierte en familia de Dios. Gracia que no nos hace iguales a Dios, pero sí semejantes a Él. “Nosotros somos ya ahora hijos de Dios”. (1Jn 3, 2).

Hasta el próximo lunes.

domingo, 10 de mayo de 2026

LOS CIEGOS VEN 3


 

UN NIÑO NOS HA NACIDO

Escribe el apóstol Juan: Escribo estas cosas para que creáis que Jesucristo es el Hijo de Dios. Esta es la razón y finalidad de su evangelio. Este es su motivo principal y único: se puso a escribir para dejarnos unas señales que fortalecen nuestra fe.

Y continúa:

Al principio era el Verbo,

y el Verbo estaba en Dios,

y el Verbo era Dios.

Él estaba al principio en Dios.

Todas las cosas fueron hechas por Él,

y sin Él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.

En Él estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

Vino a los suyos,

pero los suyos no le recibieron.

Mas cuantos le recibieron

dióles poder de venir a ser hijos de Dios.

Y el Verbo se hizo carne

y habitó entre nosotros…

Con este principio, San Juan da plenamente en el clavo. Es decir, clava las ideas fundamentales sobre Jesucristo, enseñanzas vitales para la vida cristiana.

El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios. (CEC. 458).

San Agustín decía: Al oír las palabras: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios, sepáis que habéis levantado vuestros ojos a lo alto.  Quería decir: dejaos de monsergas y tonterías y considerad y poned vuestros pensamientos en el Verbo de Dios.

Porque el Verbo estaba en Dios, era Dios. Una de las tres personas divinas. Y por Él todo fue creado. Todo lo que existe, también los seres espirituales proceden de Él. Y era la luz de los hombres. Luz que ilumina a todo hombre. Es la luz de la fe. La mente necesita la luz de la verdad. La presencia del Verbo es luz sin necesidad de lámpara. Todos los que lo reciben se convierten en Hijos de Dios.

Y se presentó en la más absoluta niñez, para que fácilmente le recibamos, le alimentemos, le demos calor, afectos y compañía.

Con el Prólogo de su evangelio, S. Juan nos invita a participar en la vida divina al incorporarnos a Cristo, Cabeza de la Iglesia; a llenarnos de Él y de su gracia.

Hasta el próximo lunes.

domingo, 3 de mayo de 2026

LOS CIEGOS VEN. 2



EL ÁGUILA

El águila imperial ibérica habita en el centro suroeste peninsular, fundamentalmente en sierras con extensas formaciones de monte mediterráneo y, en menor medida, en pinares del Sistema Central.

Al evangelista S. Juan se le aplica el modelo del águila, debido a que al igual que a esta ave, se eleva a las alturas más inconcebibles de la vida espiritual y, divina. Finalizaba en la anterior entrada con unas palabras de S. Agustín: Llena tu corazón en la fuente donde el evangelista llenó el suyo. Porque ¿qué hay en tu corazón cuando te representas un ser viviente, eterno, omnipotente e infinito y cuya presencia está en todo y todo Él en todo lugar y sin que pueda por ningún ser limitado? Esta representación es el Verbo de Dios.

En el principio era el Verbo. Así comienzo S. Juan el evangelio. Jesucristo es el Verbo de Dios que hizo todo lo que vemos y también los espíritus que no vemos. Así es como arranca el evangelista su obra.

Todo fue hecho por el Verbo y sin Él no se hizo nada. Es creación suya el ángel y el gusanillo. Y todos los demás seres existentes entre el primero y el último de los contemplados. (S. Agustín. Tratado acerca del evangelio de S. Juan, 1, 13).

Continúa el evangelista: Y la vida era la luz de los hombres. El Verbo es igualmente el autor de la luz. Más adelante, cuando hablemos de la curación del ciego de nacimiento, (Juan, 9) volveremos a resaltar que Jesús es la luz. Pero también hay tinieblas: los pecados son los creadores de las tinieblas. Estos son los ciegos de corazón. Los que están imposibilitados de ver. Sin embargo, la purificación los traerá nuevamente a la luz: a gozar de la presencia de Dios.

La persona debería ser más cuidadosa de la luz. Lo cual equivale a pasar con mucha frecuencia por zonas de purificación. Ahí estará su grandeza y su valor. Sta. Teresa de Jesús decía: Señor, si vos ¿quién soy yo? ¿Qué valgo? (Comentario al Cantar de los Cantares, nº 71).

Bien. Por hoy, ya basta. Continuaré la próxima semana: los lunes; cada lunes intentaré una nueva entrada.

Y si quieres decirme algo: juliogallegocodes@gmail.com     

 

sábado, 25 de abril de 2026

LOS CIEGOS VEN. 1

 

UN LIBRO

La ceguera, esa total privación de la vista, hoy, es en algunos casos solucionable gracias a los trasplantes y a otros adelantos de las ciencias. También hay un tipo especial de solución para ver, debido a que hay cosas o situaciones en los que no es necesario el ojo: son momentos en los que se ve con el corazón. Ya lo dijo el Principito: hay cosas que sólo se ven con el corazón.

Doy testimonio de conocer a varias parejas de enamorados que como atracción no utilizaron la vista, sino el corazón. Y son muy felices. Porque indudablemente el corazón tiene una especial capacidad para dejar ver lo más íntimo de la persona y esta cualidad es muy necesaria en ciertos momentos de la vida.

Uno de esos momentos es ver un libro. Se han escrito y publicado millones de libros de toda las especies, tipos y caracteres. Sin embargo, tener en las manos o antes los ojos un libro -ese libro que es único, imprescindible- de esos no hay tantos: unas decenas, si acaso.

Un libro que impresiona, que atrae, que llena, que trasciende la vida de miles, millones de personas… Ese sí es un libro.

Pues bien, doy fe de conocer uno de esos escasos libros. De haberlo leído, una, cien veces, de tenerlo en un lugar destacado y concreto de mi casa, de prestarle una gran estima, de utilizarlo con frecuencia, de hablar de él, de recomendarlo, de quererlo, en el sentido más auténtico de “querer”.

Es un libro del que quiero hablar en lo sucesivo y con frecuencia. Su nombre es el Cuarto evangelio. Su autor: el apóstol Juan Zebedeo.

Para ir haciendo boca, cito lo que dice S. Agustín del tal libro: Al oír las palabras: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios”, sepáis que habéis levantado los ojos a lo alto… llena tu corazón en la fuente donde el evangelista llenó el suyo. (Agustin de Hipona. Tratado acerca del evangelio de S. Juan, 1, 7).

Prometo continuar escribiendo sobre “los ciegos ven” y un libro.

martes, 14 de abril de 2026

DISTINTOS TIPOS DE CONOCER



Continúo con el conocer. Hoy escribo sobre los distintos tipos de conocer. Me ayudaré de ejemplos:

1.   Los cambios facilitan el conocimiento humano. Algunos ejemplos:

El agua se hiela y se hace sólida.

Un poco de barro se moldea y se obtiene una vasija.

El vino se puede transformar en vinagre.

El carbón, bajo presión, se transforma en diamante.

2.    La persona anhela la felicidad. Pero ¿qué es la felicidad?

Un ingeniero forestal o de montes emigra a Canadá para estudiar los montes y deja en su país natal a su novia, de la que está profundamente enamorado. Se escriben, se llaman, se envían fotos… Después de dos años de ausencia, regresa a su país y tiene un primer encuentro con su enamorada. Eso es la felicidad.

3.  La concentración en la tarea es indispensable. Un individuo compró un vagón de ferrocarril. Lo llevó a su parcela. Lo restauró, lo adornó, lo pintó, lo amuebló, lo embelleció y lo consideró útil para vivir en él. Pero cuando ya se disponía a trasladar a su familia al vagón, comprobó que se había confundido de parcela y lo había instalado en la de su vecino, el cual además exigía que no se tocase absolutamente nada de lo existente en su propiedad.

La atención y concentración en lo que hacemos es asunto de capital importancia. También se puede llamar autocontrol en la tarea o trabajo. 

martes, 31 de marzo de 2026

EN EL CALVARIO


 

                    Oh dulcísimo Señor y Dios mío!

                    Lo que en este mundo yo más quiero,

                    es por mi pecado Dios verdadero,

                    por lo que sangrando estás como un río.

 

                    Oh Señor! Era todavía yo un crío,

                    cuando ya a ti te quería el primero,

                    infinitamente en vos espero,

                    pero mientras a otros corderos guío.

 

                    A vos, Señor, debo todo mi ser,

                    y esperando estoy que algún día pueda

                    este mal siervo, tu Sangre beber.

                    Ya que, aunque vaya arrastrado por cuerdas,

                    jamás buen Señor, a vos negaré,

                    ni aunque me ahorquen, ni aunque me muerdan.

                Montijo, 5 de septiembre de 1956.

viernes, 20 de marzo de 2026

CONOCER LA PERSONA

En la entrada anterior decía que la acción nos facilita conocer la persona. Pero ¿qué es conocer?

 Conocer consiste en la introducción de un objeto en un sujeto. Y se consigue mediante la percepción o la imaginación, la comprensión o el entendimiento. En unos casos por los sentidos, en otros por el intelecto[1].

A conocer nos ayuda la observación, la escucha, la lectura y la pregunta.

Veamos un ejemplo. Queremos conocer el pensamiento de Aristóteles sobre la conducta humana. ¿Qué podemos hacer?

Leer su Ética, asistir a una conferencia sobre este tema e impartida por un experto en el famoso sabio griego, presentar preguntas interesantes al final de esa misma conferencia y observar diversas conductas de personas de nuestro entorno y comparar con lo que ya conocemos del pensamiento de Aristóteles. Aplicar nuestros sentidos, entendimiento e imaginación al proceso que hemos seguido.

El resultado final, si lo hemos hecho todo correctamente, será que tendremos en nuestro propio pensamiento y memoria lo que pensaba y decía Aristóteles sobre la conducta humana.



[1] Wojtyla, Karol. Persona y acción. 1982. BAC. Página 169.

lunes, 16 de marzo de 2026

ACCIÓN Y EXPERIENCIA

 

“La acción es un momento particular de la experiencia de una persona. Una acción presupone una persona”[1]. La acción nos permite penetrar en la esencia intrínseca de la persona y poder conseguir el mayor grado posible de conocimiento de la persona.

Gracias a la acción se conoce a la persona. Efectivamente, conocemos al tímido, al impulsivo, al colérico, al apasionado, al moderado… por sus acciones. Son las acciones las que nos dicen quienes son las personas con las que hablamos, trabajamos, nos casamos o divertimos.

Más aún, esas mismas acciones son las que nos informan que estamos teniendo contactos con un médico, con un ingeniero, con un fontanero, un conductor de EMT, un constructor o un profesor.

Debido a la riqueza informativa que nos proporciona la acción, es útil y necesario investigar y conocer cómo son las acciones de una determina persona.

Me decía una persona que un chico y también una chica, puede y debe conocer lo mejor posible esa persona con la que desea casarse y para ello tiene unos valiosos medios. Son: saber qué dicen de él/de ella, sus compañeros de trabajo, sus amigos y sus familiares más cercanos. Es decir, que nos cuenten qué y cómo son sus acciones.

Escribiré más sobre la acción y su repercusión en la persona.



[1] Wojtyla, Karol. Persona y acción. 1982. BAC. Páginas 12, 13 y 16.

lunes, 16 de febrero de 2026

TOLERANCIA Y MADUREZ

 

Se tolera el mal, no el bien: el bien se ama y se promueve. Imaginemos una boda. El sacerdote pregunta al novio de la siguiente manera: Fulanito, ¿toleras a Menganita como legítima esposa? No. Eso es un disparate. La pregunta correcta podría ser: ¿Amas a tu futura esposa? De la misma manera, no es correcto reclamar tolerancia para hacer alguna de las muchas acciones buenas que realizarse son posibles, por ejemplo, ir a un templo o iglesia a rezar, atender las necesidades básicas de una persona enferma, etc.

La correcta tolerancia tiene su fuente en la persona madura. No en el hombre débil. Porque cuando se quiere una buena respuesta a los problemas morales (sexo, divorcio, fraude, corrupción), no se pregunta la solución a quién no vive bien el sexo, el matrimonio, la honradez en el trabajo … sino justamente a quién sí los vive. Y este suele ser el hombre maduro.

Persona madura, decía S. Agustín que, es la que tiene orden en sus amores. Así que esa madurez se puede observar en el trabajo, en la familia, en la novia, en una afición, en los deberes cívicos, en las relaciones de amistad. En todo aquello que amamos.  

 

lunes, 26 de enero de 2026

LA CÉLULA HUMANA


La célula es el ser vivo más simple. Una célula viva se reproduce por proceso de fisión, de división. Comienza a crecer de tamaño. Luego se “aprieta” a sí misma por el medio y se divide en dos células vivas. Las células crecen y se multiplican, y el proceso se repite una y otra vez.

Al planear la raza humana, Dios pudo haber decretado que se propagara de una forma parecida a como lo efectúan las células. Es decir, una célula podría empezar a ensancharse más y más hasta formar gradualmente un duplicado de sus órganos originales, y en el momento preciso separarse las dos mitades y constituir dos personas en vez de una.

Pero Dios no lo quiso así e hizo que a los seres humanos fueran varones y hembras y les dio el poder de producir nuevas vidas humanas en unión con Él.

A todo este proceso y relación, dio Dios un placer físico grandioso para bien de los cónyuges y de los hijos. Él estableció una alianza con ellos, de tal manera que no estimó Dios conveniente que el hombre esté solo, y creó el amor humano.   

jueves, 22 de enero de 2026

¿SE ACABÓ EL AMOR?

 

Los fondos de la cuenta bancaria se pueden acabar… La buena salud que gozamos, también. La íntima relación que tenemos con Dios, también se acabará si dejamos de tratarle o nos comunicamos con Él de forma rutinaria o nos hemos acercado a una vida frívola… ¿Y el amor? Pues, desde luego y penosamente, puede bajar el tono y la intensidad hasta llegar a ser nada o casi nada.

Una relación amorosa -noviazgo o matrimonio- debe superar algunas dificultades. Anoto las siguientes: La inmadurez afectiva; una mentalidad antinatalista; la falta de vivienda; la ausencia Dios.

Pero, por el contrario, estará acompañada de un hombre, de una mujer que la cuidan y protegen. De un principio encantador e ilusionante. Del olvido de sí mismo. Un querer permanentemente del bien del otro. Y por supuesto, del cariño que envuelve a todos sus miembros.

La amistad es el ingrediente más importante de un buen matrimonio y de un buen noviazgo. La amistad ayuda a la adaptabilidad. Amistad es compartir pensamientos, deseos, sueños, temores y alegrías.

Stephan Cove en su libro:  Siete hábitos de la gente feliz, ofrece su plan de amor muy relacionado con la cuenta bancaria emocional. Dice así:

Mantiene la vida afectiva:

* Los depósitos constantes de cariño, comunicación y comprensión en el corazón de ella/de él.

* Con las personas con las que tenemos una relación más personal, frecuente y de compromiso, los depósitos deben ser constantes.

* Los actos de indiferencia o de olvidos, producen reintegros automáticos.

* También producen reintegros las peleas, echarse las cosas en cara, etc.

Pues nada más: ¡atrévete a vivir en el amor y del amor!

 


lunes, 5 de enero de 2026

PERSONA Y ACCIÓN


 

En el libro “Persona y Acción”, Wojtyla parte de la acción para llegar a las experiencias que dan vida a su concepto de persona íntegra que, lo es por su capacidad de autodeterminación y posesión. Persona que se materializa en el cuerpo humano. Si todo se origina en la acción y por la acción, el análisis de la conciencia es fundamental, puesto que toda acción tiene una orientación moral y es la conciencia quien alumbra con el entendimiento el tipo de acción que surge y se desarrolla. Naturalmente, este ejercicio de acción, experiencia, persona y conciencia tiene que desenvolverse con la voluntad y en libertad.

De aquí que hoy es necesario un estudio, un trabajo sobre “Persona y Excelencia” en el que se desentreñe los conceptos de acción, experiencia, persona, conciencia y la excelencia en el trabajo.   

lunes, 1 de diciembre de 2025

LA LLAMADA


 

Episodio I.                                                                                                              22 años

Me llamo Alberto. Tengo 22 años y estoy en cuarto curso de Derecho. Mi gran afición es le fútbol, pero también dedico algunos ratos cada día a la lectura: novelas de Somerset Maugham y los clásicos: Crimen y Castigo, ¿Quo Vadis?, El alcalde Zalamea y varias de Miguel Delibes. Un día, curioseaba en una biblioteca y encontré un libro de Tihamér Tóth: El joven de carácter. Me lo llevé a casa y lo devoré y me dije: tengo que mejorar mi carácter. Y me puse a trabajarlo. Con resultado desigual cada día. Pero algo avancé hacia un carácter un poco mejor. Mi padre me regaló el libro “El caballero cristiano”, lo leí varias veces y me fue útil.

Mi vida era el estudio, la lectura y mis amigos. Tenía numerosos amigos.

En plena primavera, dos libros más aparecieron en mi vida: “Camino” y “El valor divino de lo humano”. Este último de D. Jesús Urteaga. Dos libros que iban a tener gran importancia en los próximos años.

De lunes a sábados, clases y estudiar. Los domingos, los amigos. En la tarde de un domingo de esa primavera, propuse a mis amigos un paseo hasta la ermita de una Virgen, diez kilómetros en día y vuelta. Mucho tiempo para hablar y para realizar alguna tontería. Al anochecer íbamos al cine o el recorrido por algunos bares.  En los domingos siguientes, repetimos la experiencia. Me encaba hablar con Alejando, dos años más joven que yo, pero tremendamente listo y estudioso. En junio, aprobé todas las asignaturas.

Episodio II.                                                                                                               23 años.

Este es el curso en el que más estudié. Mi plan era aprobar todo en junio; en julio y agosto descansar, y en septiembre comenzar a preparar la oposición a la abogacía del Estado. Se cumplió en parte, aunque algo imprevisto surgió.

Continuó la vida con mis amigos; Alejandro y yo avanzamos en intimidad y continuaron mis aficiones: fútbol y lectura.

En el mes de mayo, las dos pandillas, chicos y chicas, hicimos una excursión al campo. Me dijeron que la comida la llevaban las chicas y nosotros, las bebidas. Resultado: hubo comidas para todos y también para todos, una sola bota de vino. Y al finalizar la jornada, conocí a Isabel, una chica morena y gran conversadora. En el regreso de la excursión hablamos tanto y de tantas cosas que, al dejarla en su casa, pensé: esta chica vale un imperio.

Aprobé todo el curso. Ya estaba licenciado en Derecho. Y al mismo tiempo, “Camino” y los escritos de D. Jesús Urteaga continuaban alumbrando mi vida.

Al finalizar el verano, le pedí a Isabel que fuese mi novia y aceptó.

En septiembre comencé la preparación de la oposición.

Episodio III.                                                                                                           24 años.

Todo este curso estuvo dedicado a la oposición y al noviazgo con Isabel.  

Al mismo tiempo, trataba de avanzar en la formación. Todos los meses compraba la revista “Mundo cristiano”, la leía de un tirón, me entusiasmaba lo que escribía Urteaga y se la pasaba a Isabel.

Al finalizar la primavera terminé la oposición, conseguí plaza y a partir de octubre pasé a ser Abogado del Estado.

Llevaba un año haciendo todos los días un rato de oración. Alejandro me daba ideas y ánimo. Ahora comprobaba que no podía pasar un día sin hacer la oración. Leí “Dificultades en la oración mental”, escrito por un francés. Conocí a D. Antonio, sacerdote experto en Sagradas Escrituras. Comencé a hablar con él. En mi interior tomaba más fuerza la idea de la presencia de Dios, y el trato con Él, pasaba ser más frecuente cada semana.

Episodio IV.                                                                                                              25 años.

Comenzó mi nueva profesional, trabajaba en el Ministerio de Educación. Cada día me gustaba más y era consciente de lo mucho que podía hacer por una educación mejor. Isabel y yo comenzamos a pensar en casarnos dentro de unos meses.

Continuaba visitando a D. Antonio cada quince días. Me era fácil hablar con él con mucha claridad y confianza. La cercanía de Dios crecía en mi vida. D. Antonio me sugirió meditar y trabajar con más recogimiento los cuatro evangelios. Lo hice. La vida del espíritu me llenaba. Creo que del cielo me venían los pensamientos de Dios y su voluntad. Un día leí la conversación de Jesús con Nicodemo. Y puse los ojos en esta frase: “Lo que nace del Espíritu, es espíritu”. Era para mí un gran descubrimiento. Otros días me fijaba en personajes muy conocidos: Zaqueo, un buscador de Dios; Bartimeo, otro buscador; el centurión de Cafarnaúm, otro buscador; Jairo, también buscador.

Me dije: Esto soy yo, un buscador de Dios.

Y comprobaba que Dios quería algo de mí. Y marchaba a ver a D. Antonio. Me escuchaba con gran atención y me daba ideas que espoleaban mis deseos descubridores y la constancia.

Le comunicaba a Isabel mi situación personal. Ella lo agradecía y se iba a los sagrarios a rezar por mí. También yo rezaba por ella. Cada mes percibíamos más claramente que teníamos que adelantar la boda. Y nos pusimos a buscar casa.

Episodio V.                                                                                                              26 años.

Mis tres columnas: Dios, Isabel y mi vida profesional. Cada semana todo iba a mejor. Comprobaba que las tres columnas me hacían muy feliz. No podía menguar alguna de las tres. Sería una horrible situación.

D. Antonio, me iniciaba en nuevos horizontes. Él pasaba varias semanas del verano en Llerena, con sus padres, y yo tomaba el tren e iba a verle después del mediodía. Cuando llegaba ya estaba él en la estación esperándome. Nos íbamos a un parque cercano, parque solitario a las cuatro de la tarde, en plena siesta española. Y hablábamos. Me proponía un nuevo camino para un laico que se aproximaba al comienzo del matrimonio.

Comenté a Isabel las últimas ideas de D. Antonio. Y afirmó: yo también las quiero. Nos casamos en septiembre.

Episodio VI.                                                                                                             40 años.

Han pasado catorce años. Isabel y yo somos muy felices. Tenemos cuatro hijos y siempre la duda de si vendrá alguno más.

Sigo en el Ministerio y sigo buscando a Dios cada día. Firme en mis tres columnas. Con cuatro pequeñas columnitas. Le hice caso a D. Antonio y me embarqué en su propuesta. Isabel lo hizo tres años después.

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Alberto fue uno de mis numerosos y estudiosos alumnos. Hizo Derecho y trabaja en el Ministerio del Interior. Le va muy bien.

Le pedí que escribiese algo de su vida. Justamente, las líneas que hoy pongo en mi blog.  

domingo, 23 de noviembre de 2025

ADVERSARIO O ENEMIGO

 


AVERSARIO O ENEMIGO

Antonio Millán Puelles, catedrático de Filosofía de la Complutense, afirma en uno de sus libros: “La vida política deriva de la apertura del hombre a la universalidad del bien”. El hombre busca constantemente el bien y espera que los hombres públicos de su comunidad que, ejercen la función bien legislativa o ejecutiva, sean proveedores del bien.

El provisionamiento del bien se inicia desde una situación de respeto. Si no hay respeto por el otro, difícilmente se podrá entregar el bien a los ciudadanos de la comunidad o país.

Sin embargo, en general, el hombre público no ve en el otro un adversario, sino un enemigo.

Adversario es la persona que se opone o rivaliza con otra persona. No es partidario de algo relativo al otro. Y enemigo es el que tiene mala voluntad a otro y le desea o hace mal.

Con el adversario se puede vivir en el respeto, incluso en el diálogo y en el trabajo en un proyecto común. Con el enemigo, eso mismo es imposible.

Ante una relación de enemistad en los hombres públicos, los ciudadanos perciben enseguida una realidad:  la vida o las posturas de los que nos dirigen y gobiernan, por sus acciones y mentalidades, chocan profundamente con el bien que necesitamos. Son, pues, individuos que no nos valen.

En el libro “Persona y Acción”, dice Karol Wojtyla: “La acción es un momento particular de la experiencia de una persona. Y son las acciones conscientes del hombre las que hacen de él un hombre bueno o malo”.  Es una idea del filósofo polaco, por si algún dirigente de la comunidad o del país quiere ponerla en práctica.

 


martes, 4 de noviembre de 2025

UNA TERAPIA DEL DESEO

 

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Mi amigo Hércules podría probar con una terapia del deseo que puede resumirse en tres ideas fundamentales. La primera es que nuestros deseos se fundamentan en nuestras carencias. Y la mejor manera de paliarlas no es con una satisfacción momentánea, como nos presenta la sociedad de consumo, sino mediante hábitos que permitan desarrollarnos con plenitud. Para eso hay que examinar nuestros deseos y entender por qué deseamos lo que deseamos, descubrir el vacío que está en su raíz. Tal vez Hércules desee coches caros o éxitos profesionales para sentirse afirmado en algo. Este deseo no se ve colmado en nuestra vida corriente y pensamos que alcanzando una determinada posición social seremos, por fin, alguien. Pero puede que en realidad sea más interesante buscar la afirmación en las actividades que realizamos por otros, alentados por el sentimiento de comunidad, que en la búsqueda narcisista de propia afirmación (que posiblemente será frustrante a la larga).

 

Hércules ha basado su vida en lo que esta le ofrece, con todos sus reclamos seductores, y tiene que darse cuenta de que lo interesante es lo que él puede ofrecer a la vida, a su comunidad. Tratar de solucionar el problema de la soledad mediante sucedáneos no conduce a nada. Detectar las carencias de fondo es una manera de entender nuestros deseos y quizás replantearse cómo conseguir paliarlas del mejor modo posible. Los deseos de no-soledad, de afirmación y de sentido encuentran su óptima satisfacción en el amor, entendido como un arte que nos abre al mundo.

 

La segunda idea es que en ocasiones no podemos controlar nuestros deseos de modo directo, pero sí los estímulos. Para que haya deseo, tiene que haber algo que lo provoque, una sensación o pensamiento, algo que estimule la memoria y la fantasía. En la medida en que nos sometemos a menos estímulos, nuestros deseos también serán más moderados. Hércules a lo mejor podría moderar su uso del smartphone, la música que escucha sin pausa, todo aquello que le impide encontrar silencio interior. Si reduce el ruido que llena su mente y no tiene siempre un reclamo, podrá comenzar a ser dueño de su vida.

 

En tercer lugar, como bien apuntaban los estoicos, muchas veces nuestros deseos se ven apaciguados cuando valoramos de forma adecuada el objeto del deseo. Por ejemplo, cuando Hércules desea comprar un móvil de última generación, si se da cuenta de que es un objeto destinado a caducar, su deseo se puede ver algo aquietado, ya que lo considera en su justa medida. En este sentido, considerar el posible fracaso del deseo y asumirlo me ayuda a no frustrarme si no se ve colmado. Imaginemos que quiero viajar a un país exótico: en la medida en que valoro el objeto del deseo y considero que es algo que puede salir mal (retrasos en el vuelo, mal tiempo, precios caros, comida mala…), a partir de ahí, si las cosas van bien, será porque es un regalo que me ofrece la vida.

 

La estrategia de minimización mediante este ejercicio de examen del deseo resulta muy provechosa. Lógicamente, no se trata de no desear (hemos visto que el deseo es necesario), sino de evitar frustraciones innecesarias. Vivir como si no tienes nada hace que todo sea ganancia. Entonces podrá apreciar el valor de los pequeños placeres de la vida, que son siempre un regalo. Para salir de la monotonía, no hay que huir de lo cotidiano, sino mirarlo de otro modo. El deseo, antes que reprimirlo, hay que comprenderlo.

Manuel Cruz Ortiz de Landázuri


viernes, 24 de octubre de 2025

EL DESE0 DE AMAR. EL ARTE DE AMAR

 

Una cosa es enamorarse y otra permanecer enamorado. Para enamorarse, basta que el objeto suscite el deseo; para permanecer enamorado, hay que cultivar un arte de amar que propicia encauzar el deseo por otros derroteros. Es muy distinta la emoción de quien empieza a aprender violín porque ha visto a un amigo suyo tocarlo y ha quedado prendado del instrumento, de la emoción que experimenta quien domina el arte del violín y lo hace con sumo gusto. El amor es la forma de colmar el deseo de unión, de no-separación, pero el amor implica trabajo, cuidado: se ama aquello por lo que se trabaja y se trabaja por lo que se ama. El amor es fundamentalmente un arte que se tiene que practicar y que conlleva perfeccionamiento. La solución al problema del deseo no está en el objeto que se busca, sino en la disposición que se cultiva. Mi deseo de amor no se verá colmado cuando aparezca la persona que necesito, sino cuando logre establecer en mí una disposición que me permita amar de verdad a las personas. Porque entonces seré capaz de establecer una comunión con otros aunque ellos no sean perfectos.

El arte de amar consigue así generar ciertas disposiciones que colman nuestro anhelo de no-soledad, probablemente el deseo más profundo del corazón humano. Los deseos se pueden entender como motivaciones que hunden sus raíces en aquello que llevo en el corazón: mi memoria, mi interpretación de la realidad, mis anhelos. Ahora bien, ¿qué es el corazón? La palabra corazón resulta ambigua desde muchos puntos de vista (entre otras razones, porque se refiere a un órgano físico), pero señala el núcleo de la persona, la raíz de la afectividad, un centro respecto al cual los objetos, las personas, las situaciones nos afectan y nos sentimos en relación con lo que pasa en el mundo.

El corazón no es solo la capacidad de sentir, o la expresión de los sentimientos. Es el yo más íntimo del ser humano: lo que hemos vivido, los sucesos que han marcado nuestra vida, quiénes somos. El corazón humano vive en la carencia, y la experimenta de continuo. Lo que anhela nuestro corazón es sentirse pleno, pero muchas veces no lo consigue. Poner orden en el corazón consistirá, en primer lugar, en establecer una interpretación positiva de quién soy. Esto solo es posible en la medida en que experimento un amor incondicional desde el cual puedo interpretarme.

Manuel Cruz Ortiz de Landázuri