viernes, 22 de junio de 2018

ESTADIOS EN EL AMOR CONYUGAL




En el noviazgo, queremos al novio/a porque nos da la gana. En el matrimonio, queremos al cónyuge porque además, lo hemos prometido con un compromiso público y formal. En el momento del matrimonio ya no están dos. Acude Jesucristo y se inserta con los dos. Ahora, contamos con un hombre, una mujer, un principio encantador e ilusionante, el olvido de sí mismo y el gran deseo del bien del otro, y con todo eso y la preciosa ayuda divina, somos capaces de construir una familia de verdad.
Los estadios.
1.     Recién casados.  Las características más notables son:
A.    Amplio desarrollo de la afectividad.
B.     Deseo de agradar.
C.     Totalmente enamorados.
D.    Esmerada atención a los pequeños detalles.
E.     Mejorar sustancial en sensibilidad.
2.     El primer año.
Continúa el desarrollo de la afectividad.
Una creciente comunicación.
Trabajar para ensamblar familia y profesión.
Lograr una necesaria estabilidad económica.
Atender a una nueva familia: la de ella y la de él.
Elección de un modelo de vida conyugal.
Conciencia de que estamos en un camino vocacional.
Concretar las relaciones con Dios. Las personales y las familiares.
Surge, lentamente, la personalidad real de cada uno. Aceptación.
3.     Un  parón, para ver ¿Qué tal nos entendemos?
Sobre el fomento de  una amistad entrañable.
Hablar de todo. Evitar la rutina.
Respetarse siempre.
Ojo a un exceso de ordenador, tv, etc. Que nos impide la comunicación.
No se puede volver a la etapa anterior: él con sus amigos, ella con sus amigas.
4.     La llegada del primer hijo.
El primer embarazo.
Tener hijos pronto. Es importante por la edad y porque crece el amor.
La fecundidad es prueba de la presencia del amor divino en el amor humano.
Preparación del hogar.
Métodos de planificación familiar.
Educación del hijo.
Maduración en la vida cristiana.
5.     Más hijos.  Meses o años después:
Más hijos: generosidad grande.
Cuidar la convivencia entre hermanos.
Pensar y considera la elección del colegio de acuerdo con la idea que tenemos sobre la educación integral de los hijos.
Cuidar los hábitos educativos de los hijos.
Posibles cambios profesionales. Aparecen nuevas amistades.
6.     En la madurez.
Trato individualizado con cada hijo. Sea nuestro matrimonio como modelo de amor. Adaptabilidad en un tiempo nuevo. Conservar la ilusión de novios.
7.     La vida emocional en el matrimonio.
“Son muchos los que suelen quedarse en los estadios primarios de la vida emocional y sexual. Y las crisis matrimoniales frecuentemente se afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco y del sacrificio”. (nº 41 de Amoris Latitia).

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