lunes, 26 de febrero de 2018

RESPONSABILIDADES EN CASA


Sonia y Tony son hermanos de 16 y 14 años respectivamente. Durante los largos años de la infancia, sus padres han estado pendientes de educarles en las cuestiones fundamentales. Ahora en plena adolescencia, al igual que la mayoría de los chicos de este período, se sienten incomprendidos y el centro de todo. Se encuentran por lo tanto en esos momentos de cambios, de nuevos intereses, de inseguridad y de fuerte discrepancia con los padres. Es decir, con un cerebro aún en vías de formación, saturación hormonal, nuevos estímulos y repetidas fuerzas instintivas, o sea, en pleno  desarrollo biológico, social, emocional y cognitivo. Y con un incesante aparecer de pensamientos ilógicos en su transcurrir diario, por eso decía Gracián que el hombre para ser del todo perfecto, “necesitaría tener una chimenea en la coronilla por donde se pudiesen exhalar los muchos humos que continuamente están evaporando del cerebro”.
A esas situaciones más o menos comunes a todos, añaden Sonia y Tony una larga relación de comportamientos que deterioran la vida del hogar: frascos abiertos, dejar el lavabo sin limpiar después de usarlo, vasos y latas  de bebidas que aparecen en el salón, en los dormitorios, en todas partes, ropa descolocada, peines en lugares inverosímiles, cuadernos y libros de textos que cuando se buscan cuesta encontrarlos... Pero eso sí, pasan horas ante el televisor, yendo de un canal a otro, para después tener que aplicar el teorema de Pitágoras para poder encontrar el mando que sabe Dios dónde lo han dejado. En fin, una gran cantidad de abandono en el cuidado de pequeños detalles que perturban la convivencia y la tranquilidad y sosiego de sus padres.

Viven despreocupados de las tareas domésticas sin colaborar en su realización  y sin tener en cuenta a los demás de su hogar. Ciertamente las ocupaciones de la casa puede ser algo molesto para los adolescentes, sin embargo, es necesario que las tengan por un sentido de servicio, de autodisciplina y de mejor integración en la vida familiar.

Pero hay muchos Sonia y Tony que con actitudes muy similares desorganizan la vida familiar, en cuestiones de orden menor, si se quiere, pero que alteran la serenidad que debería reinar en el entorno familiar.
¿Qué hacer ante esas situaciones?
Desde luego hay que educarles, especialmente en dos ámbitos: en el servicio a los demás y en la generosidad, porque pasados los años, si no han conseguido incorporar esas dos actitudes en su vida, no serán felices, no podrán construir una familia dichosa y si deciden casarse, harán muy penosa la vida de su pareja.
Los padres tienen que arreglar esa situación, para lo cual deberán conocer una serie de recursos educativos.
Hablaremos de algunos.
1.        La biblioterapia. Que es una técnica educativa mediante el uso de materiales de lectura que ayudan a los jóvenes a comprender mejor los problemas. Los personajes de los libros ofrecen soluciones a problemas y situaciones, además de que el lector libera tensiones emocionales con la identificación con los personajes. Muchísimas novelas de la literatura juvenil ofrecen valores en este sentido.
2.        El proyecto de desarrollo personal.  Con el que se puede conseguir y reforzar habilidades de saber escuchar, de ser capaz de seguir instrucciones concretas, de saber compartir, de ser capaz de pedir perdón, de autocontrolarse ante una frustración y por supuesto, de ser colaboradores en las tareas del hogar.
3.        Un plan personal de acción. Es un  programa expuesto por la Orientadora Repetto Talavera. Es una planificación de las acciones, con los pasos necesarios para llegar al éxito. El método consiste en entregar al adolescente la Hoja de Trabajo que se describe a continuación. Él tendrá que elegir  el aspecto que desea trabajar y completar la hoja como tarea que mediante su cumplimiento le irá conduciendo a conseguir la meta elegida.
Hoja de Trabajo.
A. Aspecto elegido a trabajar:
B. ¿Qué podría impedirme alcanzar esa meta?
 * Falta de capacidad o de los conocimientos necesarios.
 * Carezco de la motivación y el interés precisos.              
 * Temor al fracaso.                                                                                           
 * Realmente el aspecto elegido es demasiado difícil para alcanzarlo.           
* Otras razones pueden ser: 
C. ¿Qué podría hacer para evitar que los factores mencionados me impidan alcanzar el aspecto elegido:
D. ¿Quién puede ayudarme?
E. ¿Qué cosas positivas podrían suceder si yo consigo ese aspecto?
F. ¿Qué cosas podrían suceder si yo no alcanzo la meta elegida?
G. ¿Cuáles son los primeros pasos que podría dar para alcanzar mi meta?

H. ¿Qué más debo hacer si deseo tener éxito? 

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