lunes, 23 de octubre de 2017

CONOCE A TUS HIJOS: EL PEREZOSO



Así solemos llamar al chico carente de voluntad. No tiene la capacidad para proponerse hacer planes y hacerlos, o tiene esa capacidad muy debilitada.
Son chicos que fallan en dos puntos importantes: el orden y la constancia.
Sus educadores fallaron probablemente hace ya tiempo en la educación de la voluntad porque le consintieron caprichos, hacer sus primeros deseos no bien pensados y planeados muchas veces, cambiar de planes o actividad al menor contratiempo, resolverle quehaceres propios de la edad, que ya deberían ir haciendo ellos mismos, etc.
Son esos chicos que aparecen por las aulas, con cuadernos incompletos, apuntes anárquicos o con grandes lagunas, retrasos en las entregas de las tareas; o esos otros que le plantan sus ojos al profesor desde que este comienza la clase hasta que se va, sin haber movido un centímetro el bolígrafo sobre el cuaderno.
Determinaciones muy peligrosas del perezoso suelen ser:
- "Luego acabo el trabajo."
- "Como no tengo que entregarlo hasta la  semana que viene, me sobra tiempo."
- "Mañana comienzo en serio."
Qué pueden hacer padres y profesores.
 Para educar la voluntad será preciso:
  * Motivar.
  * Poner orden.
  * Exigir constancia.
  * Proponer metas personales.
Motivación:
Hay que realizar un esfuerzo para crear ilusión en el chico. Ilusión por algo para empezar, a continuación proporcionar el refuerzo intermitente: hay que lograr que el perezoso haga algo bien, que se le pueda premiar. Ese premio es de una importante significación para el logro del siguiente aprendizaje.
Gran fuerza motivadora tiene la presencia del educador, a veces, incluso mayor que la del propio mensaje. Educadores creadores de situaciones gratas, tranquilas, serenas, comprensivas, acogedoras, suelen ser personas propiciadoras de ilusión para el alumno.
Orden:
El primer ejercicio de orden que hay que facilitar, con la colaboración de los padres, es la fidelidad al horario. En caso contrario, estudiar es imposible.
Orden es cada cosa en su sitio. Al orden ayudan las carpetas, agendas, clasificadores, el horario, el cuaderno de anotaciones, y la puesta en práctica de los indicaciones que dan los padres y profesores.
Constancia:
Ayudan a ser constantes:
* La claridad de lo que se quiere.
* La concentración en pocas metas.
* La exactitud en lo que se proyecta para cada momento.
La constancia proporciona satisfacción y contento: uno se va a la dormir con la alegría de que hizo lo que debía.
Con el orden y la constancia se logra:
-. Resistencia.
-. Carácter emprendedor.
Metas personales:
Las metas personales facilitan la consecución de hábitos y éstos son los precisos para abandonar la vida perezosa.
Primero una pequeña meta personal que debe ser lograda en un corto periodo de tiempo. Esta consecución proporcionará la lucha para conseguir la segunda pequeña meta, y así sucesivamente. Metas que al llevar exigencia, hay que saber presentar atractivamente.
Lógicamente tienen que ser los padres y  profesores los que acuerden con el perezoso esas metas personales y a ellos debe el joven presentar los resultados.



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