jueves, 22 de marzo de 2018

INTELIGENCIA Y VOLUNTAD


Para lograr un correcto aprendizaje es necesaria la síntesis inteligencia-voluntad.
La desconexión entre inteligencia y voluntad no puede acarrear más que dificultad y problema. No aprende la inteligencia o la voluntad sino el hombre. Aprende la unidad.
Flaco favor a la voluntad, al hombre, es atribuir injustamente a la inteligencia asuntos que no son de su exclusividad. Decir que la IX Sinfonía de Beethoven; el Don Giovanni de Mozart; los Campos de Castilla, de Machado, etc., son fruto de una gran inteligencia e imaginación es una media verdad. También son frutos de una gran voluntad que se pusieron a hacer lo percibido, lo imaginado.

Educación de la voluntad.
Hay que considerar sus principales elementos para educarla. Son:
• La motivación, de donde surge toda la disposición para el esfuerzo.
• El orden.
• La constancia.
• Una mezcla de alegría e ilusión, sin las cuales los sinsabores que se presentan en las distintas etapas y periodos de lucha acaban llevándoselo todo por delante.
• La fortaleza.
Una fuerte y clara motivación es el mejor punto de partida para conseguir la voluntad y aplicarla, aunque al principio, el camino sea siempre áspero y costoso. (E.Rojas).
Los incentivos son necesarios y desde luego no pueden ser los mismos para todos: las diferencias individuales necesitan en muchísimos casos, motivaciones personales.
Lo que sí sabemos es que cuando un estudiante actúa movido por razones (motivos), gana en fuerza y en esfuerzo y se dirige más eficazmente hacia la meta aún en medio de dificultades.
La presentación día a día de incentivos, favorecerá gradualmente que tengamos alumnos con voluntad.

¿Qué motiva?: la alabanza y la censura (la primera más); conocer los resultados de cómo se va, de aquí la importancia de que los exámenes, pruebas y trabajos corregidos, lleguen a los alumnos lo antes posible; que los padres "pisen" frecuentemente el Colegio; el reto por la búsqueda de la verdad; las recompensas o premios. Los premios ayudan a conseguir y fortalecer buenos hábitos.
Motivan, especialmente a partir de la adolescencia, los ideales. Es un momento en el que se conciencian y entusiasman más por ellos.
La experiencia escolar dice que motivan muy positivamente acciones docentes de este tipo:
- La atención personal a los alumnos y a sus trabajos.
- Hacer saber a sus padres la estupenda realización de una tarea.
- Estar muy disponibles a resolver las dudas e inquietudes de los alumnos.
- Felicitar por un trabajo, valorándoselo en la calificación.
- Valorar públicamente una merecida tarea.
- Darles "motivos" para sus acciones.
- Premiar un esfuerzo mayor con una recompensa mayor.
- Confiar en la mejora de cada chico.
- Preguntar diariamente en clase.
- Hablarles exigiendo, pero con cariño en el tono.
- Ser muy sensible a sus necesidades para que comprendan que el profesor está "cerca de él".

Como puede fácilmente apreciarse, educar la voluntad viene a ser semejante a progresar en las virtudes, tratando de conseguir un desarrollo armónico de todas ellas.
Por fin, educar la voluntad es enseñar a decidir y enseñar a hacer lo decidido. Todos comprendemos que la educación de la voluntad es muy anterior al comienzo de la vida escolar. El bebé tiene que estar ya inmerso en una educación de la voluntad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario