jueves, 20 de abril de 2017

CUANDO HAY ATENCIÓN


Cuando aumenta el nivel del vigilancia del sistema nervioso. El S. N. se pone en mayor nivel de vigilancia por los estímulos.

1.       Una operación, en este caso de tipo intelectual, controla a un sujeto y lo mantiene inmerso en ella.
2.       También, cuando el sujeto selecciona entre los diversos estímulos que le llegan y se centra en algunos solamente.
3.       O bien, si la acción de atender suministra al sujeto algún tipo de enriquecimiento o utilidad.
4.       Y por supuesto, cuando el estímulo producirá un proceso gratificante al sujeto.

 AUXILIARES DE LA ATENCIÓN. Los hay externos e internos.

Externos: la fuerza o intensidad del estímulo; su repetición, su novedad, proximidad; la planificación del trabajo; tener un horario; haber adquirido un método de trabajo,...

Internos: la afectividad, las actitudes, la educación, las expectativas, la proyección de la personalidad hacia el futuro, las motivaciones inmediatas, ...

 CAUSAS DE LA INATENCIÓN. Las hay:

Ajenas a la vida escolar:
- un descanso nocturno insatisfactorio.
- desórdenes emocionales o afectivos en la vida familiar.
- alimentación defectuosa: carencias de proteínas y de vitaminas.
- vida familiar desorganizada en el horario o en los  cambios constantes de las pautas de la vida. El esquema organizado de vida ayuda a la atención.
- la desorganización de los horarios en los fines de semana.
- los propios pensamientos descontrolados.

De la vida escolar:
- los horarios escolares excesivos por el recargamiento de los programas.
- algunos recursos didácticos que actúan más de distractores que de concentradores en el tema del programa.
- las lagunas o debilidad en el dominio de las técnicas instrumentales de aprendizaje: lectura, escritura y cálculo principalmente.
- la monotonía de algunos tipos de trabajos.
- la fatiga física excesiva.
- la falta de interés por algunas materias académicas.
- las interrupciones y acciones distractoras que se crean dentro de la propia clase.

Mixtas:
- los procesos de convalecencia de alguna enfermedad.
- los defectos sensoriales, especialmente los referidos a la visión o audición.
- una sobrecarga activa de intereses en el niño, que no sabe seleccionarlos ni organizarlos de acuerdo a las distintas situaciones y momentos.
- baja autoestima.
- lo novedoso.
- los hábitos distractores que se hayan ido consiguiendo: no poder pasar quince minutos sin ir a por alguna chuchería o a hacer una llamada telefónica, etc.


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