jueves, 5 de enero de 2017

CAMPAÑA DE ELOGIO AL ESFUERZO



Debemos estar plenamente convencidos de que trabajar para aprender requiere realizar un esfuerzo consciente. Donde no hay esfuerzo no hay trabajo. Es un error pensar que hay quien aprende sin esfuerzo. Rodeados de un ambiente excesivamente pasivo, de una gran cantidad de instrumentos que son en bastantes ocasiones enemigos del trabajo y del estudio (TV, revistas, maquinistas, comecocos, videojuegos, móviles, mal uso de internet,  etc.), tenemos que poner un poco de orden en la utilización de esos instrumentos.

Es decir, aun partiendo de situaciones con conocimientos muy bajos sobre una materia, si hay trabajo y un poquito de ganas o interés, prácticamente todo se puede aprender. La cuestión para que sea eficaz necesita de tres aspectos, además de una inteligencia normal: trabajo, constancia y esfuerzo. Con esos tres aspectos algunos llegaron a La Luna, otros inventaron el teléfono (¿te imaginas que haríamos hoy sin el móvil?), algún otro descubrió la penicilina. ¡Todo es posible y además, vale la pena!”

Termino con un caso muy concreto. Lo narra Edith Stein en “Estrellas Amarillas”, autobiografía de su infancia y juventud: “Mi horario me permitía ahora asistir a las clases de Reinach (Introducción a la Filosofía) y a sus ejercicios para adelantados. Me encantaba escucharle. Aunque tenía delante un manuscrito, daba la impresión de que apenas lo miraba. Hablaba en un tono vivo y alegre, sencillo, libre, elegante, siendo todo evidentemente claro y concluyente. Daba la impresión de que no le costaba ningún esfuerzo. Cuando, andando el tiempo, pude ver el manuscrito comprobé para asombro mío que todo, desde el principio al fin, estaba literalmente elaborado y al fin de la última clase de un semestre acostumbraba a escribir: Terminado, ¡gracias a Dios! Todos aquellos brillantes logros eran el resultado de indecibles esfuerzos y apreturas”.

¿Qué te ha parecido?
¿Te has dado cuenta de cómo preparaba Reinach las clases?
¿Sabes cómo se llama esa elaboración que él hacía de aquel manuscrito?

¿Has considerado como para otras personas –en el caso de Reinach sus alumnos-, el esfuerzo puesto en el trabajo no pasa desapercibido? Tampoco pasará desapercibido el tuyo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario