miércoles, 13 de enero de 2016

LA EXCELENCIA

En la enseñanza primaria han aparecido en diversos momentos niños con dificultades en el aprendizaje. Niños retrasados, también se les ha llamado con necesidades educativas especiales. Algunos de ellos, tuvieron a su lado a unos padres  entregados y al mismo tiempo, encontraron la ayuda profesional y sensata de algunos maestros extraordinarios que lograron convertirlos en personas brillantes. Valga el ejemplo del cambio sufrido por Robert J.Sternberg, que llegó a ser presidente de la American Psychological Association.

Eso es la excelencia. Deseamos se propague y crezca.

Algunas ideas sobre la educación,  muy válidas en el siglo XXI y que ayudan a la EXCELENCIA.

Educación actual.
El objetivo básico de la educación actual tendría que ser el formar hombres capaces de pensar por sí mismo. Este objetivo puede conseguirse mediante una enseñanza científica sencilla pero inteligente y excitante; desarrollando la creatividad del niño, proporcionando a los jóvenes amor a la naturaleza y el sentido del arte. (O. Rebull. ¿Transformar la sociedad? ¿Transformar la educación?- Página 102).

Entrevistas Padres-Tutor.
A los padres les gusta hablar con un profesor que escucha en forma tranquila, comprensiva y no emite juicios. Algunos autores señalan la importancia de escuchar activamente: comprometerse a ayudar a que otro defina los problemas y clarificar creencias y valores.  Kroth (1975) hace una similitud entre un buen interlocutor y un buen compañero de baile.: “que parece sentir el ritmo de la conversación y se mueve al unísono”. El cansancio, la cabezonería, el hablar demasiado y las distracciones del entorno alteran el escuchar activamente. (Cecil D. Mercer. Dificultades de aprendizaje 1. Ediciones CEAC. 1991.  Página 134.

Estímulos de padres y profesores.
De la conducta pedagógica de padres primero y de la actitud de los profesores después, depende que el niño desarrolle intereses intelectuales, que le guste estudiar  y esté dispuesto a aceptar el sacrificio que todo ello lleva consigo, palabras que se pueden resumir en una sola frase: el gusto por el estudio se puede aprender”. (Klaus Dietrich. Desarrollo intelectual de nuestros hijos. Ed. Fontanella. 1972. Página 180).

Factores ambientales que favorecen el desarrollo intelectual.
Según varios investigadores, los más importantes son:
-          Atención solícita y cariñosa de los padres u otras personas.
-          Estímulo a formular todo tipo de preguntas.
-          Permiso para investigar y tocar los objetos cercanos.
-          Comprensión en lugar de castigo, en el caso de un mal comportamiento.
-          Estar estimulado para adoptar decisiones independientes.
-          Frecuentes  conversaciones con adultos.
-          Suficiente seguridad en el aspecto material.
-          Grandes alabanzas, incluso en los éxitos más pequeños.
(Klaus Dietrich. Desarrollo intelectual de nuestros hijos. Ed. Fontanella. 1972. Página 64).

Interacción educativa.
Principalmente debe darse por medio de la presencia y la comunicación entre el estudiante y su educador. Para ello es muy conveniente:
  1. Que el rato de mutua presencia sea agradable y relajante para el chico, sin prisas. No estar con un chico y nuestra cabeza en cien cosas.
  2. Si hay que presentar alguna exigencia, hacerla dentro de una buena relación afectiva.
  3. Valorar al chico en todo lo que tiene de positivo. Ejercer una sana autoestima sobre sí mismo y sobre los demás, que nos proporcionará conductas adaptables y flexibles.
  4. Saber escuchar y comprender sin agobiar. Escuchando y comprendiendo se puede llegar a intuir lo que al otro preocupa y necesita.
  5. El punto más negativo para el estudiante es que se haya roto la comunicación con sus educadores.
(Edelmira Deménech. La interacción padres-hijos… Revista Española de Pedagogía. Nº 196. 1993).

Palabra.
Encontrar la palabra exacta, fecunda, viva, renovadora, que haga mella y estimule, es quizá el problema primero del educador. (R. Marín Ibáñez. La investigación filosófica de la educación.: su sentido y sus métodos. Revista Española de Pedagogía.. nº 106, abril-junio 1969).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
Presencia del educador.
Se educa por lo que se es más que por lo que se dice, así como se enseña lo que se es más que lo que se sabe. El poder del educador y del profesor depende menos de sus palabras, que de la presencia total y silenciosa, que los alumnos disciernen más fácilmente de lo que se cree, del hombre detrás del maestro, y del amigo posible detrás del hombre. (J. Rassam. Le professeur et les éleves. Revue Thomiste. LXXVI; nº javier-mars. Pag. 66).


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