Los dos grandes
milagros previos al discurso de la EUCARISTÍA.
S. Juan comienza con una pregunta del Señor a Felipe sobre
dónde comprarían pan para darles de comer. A esto responde el apóstol que con
doscientos denarios sólo podrían dar un pedacito a cada uno. Entonces
interviene Andrés diciendo que hay disponibles cinco panes de cebada y dos
peces, pero que eso no soluciona el problema. Y Juan añade: era la fecha cercana
a la Pascua, en plena primavera de Galilea.
Esta multiplicación de los panes y los peces le va a ser útil
a Jesús para hablar luego del pan de la vida. En el segundo milagro -Jesús
caminando sobre el mar-, el Señor suspende la ley de la gravedad y por eso,
Jesús no se hunde en las aguas del lago. Jesús está pues, por encima de esas
leyes. Si Él no está sujeto a las leyes de la Naturaleza, será posible que
pueda convertir el pan en su Cuerpo.
Todo esto ocurre ante la proximidad de la Pascua. El
evangelista muestra interés en que vayamos reflexionando entre el pan del
desierto: el maná, y el pan de vida. Del pan de la primera Pascua, la celebrada
en Egipto, Juan nos conduce ahora al pan nuevo, Pan eucarístico: que perdura
hasta la vida eterna y que dará el Hijo del Hombre. El Maestro les aclara que
sólo Dios les dará pan del cielo. Y la gente que le acompaña pide ese pan. Y
ante el asombro de los oyentes Jesús afirma: Yo soy el pan de vida. (Jn 6, 35).
Finalizado el milagro y la comida, Jesús dice a los apóstoles
que recogieran las sobras, se observa la abundancia del milagro y que nada de
lo que es divino puede perderse.
Jesús camina sobre las aguas.
S. Juan destaca en este suceso la condición divina de Jesús.
Los apóstoles iban solos en la barca. ¡Qué dura es la soledad
del hombre sin Dios! Que poco se avanza en la vida sin el Señor.
Se acercaba el Señor a la barca caminando sobre el mar y
comprobaba que los discípulos bregaban temerosos. Y les dijo: Soy yo, no
temáis. (Jn 6, 20). Afirmación que indicaba su poder divino. Es una frase
que por el Yo soy, tiene coincidencias con las teofonías del Antiguo Testamento
y por el paso del pueblo liberado por el Mar Rojo.
El pasaje se puede relacionar con la Eucaristía.
Efectivamente, si Jesús puede romper las leyes de la Naturaleza, también podrá
lograr que el pan se convierta en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad: tiene
poder para hacerlo. Para S. Juan, andar Jesús sobre las aguas es un preanuncio
de la glorificación de su Humanidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario