jueves, 16 de junio de 2022

LA REFORMA RELIGIOSA EN EL REINADO DE ISABEL I DE CASTILLA


 La Reforma religiosa en Castilla se debió en gran medida por la actitud y empeño de la Reina y fruto de su vida espiritual. Ella fue su promotora por convicción personal y por la importancia que tendría la vida espiritual de sus súbditos en relación con otros planes políticos.

La Reforma abarcaba a todas las personas de su Reino: cristianos viejos, conversos, gitanos, judaizantes, hebreos, musulmanes y la Inquisición.

1.            Reforma de los Obispos.

Los Reyes optaron por ser ellos los que entregarían las diócesis a los más idóneos. Esta determinación causaba frecuentes tensiones: la diócesis de Cuenca dio lugar a una tensión de varios años con Roma (1478-1482).

A.           Criterios que emplearon para la elección de Obispo:

-              Naturales de sus reinos. No extranjeros.

-              Honestos y célibes. A los no célibes los fueron orillando.

-              Personas de clase media, huyendo de lo acaecido hasta este momento: se presentaban especialmente a personas con linaje. Durante su reinado, Obispo procedentes de la nobleza: 32; de la clase media, 74; de clase baja, 6; italianos, 20.

-              Con estudios. Preferentemente que hubieran pasado por los centros de estudios o universidades de Valladolid, Santiago o Salamanca.

2.            Reforma del clero.

La corona determinaba que el clero se dedicase planamente a su misión: la vida espiritual del pueblo. No permitían que el clero participase en juicios mercantiles. Para las cuestiones civiles estaba la jurisdicción civil. La Reforma comenzó por la forma externa de ser y de vestir y por supuesto, por la vida moral del candidato: exigiendo continencia. También elevaron la formación moral de los candidatos.

3.            Reforma del pueblo cristiano.

La Reforma isabelina descendió en forma de cascada, desde el episcopado y el clero hasta el pueblo cristiano. El pueblo ejemplar procede de obispos y sacerdotes ejemplares.

Los Reyes, en especial Isabel, tuvieron una estrategia reformadora para el pueblo.

Comenzaba con un pregón inicial de Reforma. Era una invitación a la conversión y a la reforma. Al mismo tiempo se dictaban leyes que contribuían a una vida más limpia en la población: Leyes contra la superstición, la hechicería y la adivinación, contra la blasfemia. Otras, contra los pecados contra natura, contra los sodomitas. Varias de esas leyes estaban ya dictadas en Siete Partidas y los Reyes las desempolvaron y pusieron en ejecución.

Con motivo de la guerra de Granada, los Reyes motivaron la vida religiosa de toda la población para pedir un final feliz y victorioso de la guerra contra el infiel. Isabel logró tener a todo un pueblo unido por una excepcional causa: Granada. Indicando el camino: dirigir peticiones a Dios por el éxito de la conquista.

4.            Reforma de monasterios y conventos.

Situaron la Reforma en la palabra evangélica. Los Reyes aplicaron a los abades los mismos criterios que establecieron para los Obispos.

Con respecto a los mendicantes: agustinos, dominicos, franciscanos y carmelitas, se creó un movimiento espontáneo de Reforma, llamado la Observancia. La Observancia pretendía volver cada Orden a su origen, con la observancia escrupulosa a las reglas de sus fundadores.

5.            Las herejías.

La fe de los Reyes y de la mayor parte de sus súbditos, así como su confesionalidad, chocaba abiertamente contra la herejía. Los judíos, los conversos y los musulmanes pertenecían a esa clase. De ellos ya hablaba la Séptima Partida. Así pues, la herejía se había convertido en un crimen de estado. La solución que daban los Reyes era “o bautismo o expulsión”. Sin olvidar, que tanto los judíos como los musulmanes ejercían activamente su religión, produciendo confusión y alteración en la población cristiana. La expulsión fue el dictamen final.

 

En su reinado, la Reina pretendió la corrección de abusos y también la elevación espiritual de su pueblo y siempre obedeciendo la doctrina jurídica de las leyes en vigor: Las Siete Partidas.

TARSICIO de AZCONA. Isabel, la reina católica. Una mirada desde la catedral Primada. Toledo 2005. (Síntesis del citado artículo).

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