viernes, 18 de septiembre de 2020

AMOR MATRIMONIAL

 

AMOR MATRIMONIAL Y CASTIDAD.

En una reunión de sacerdotes dedicados a la pastoral juvenil, en 1973, el arzobispo Karol Wojtyla -en 1978 Papa Juan Pablo II- presentó dos ponencias con las que se editó el libro “Los jóvenes y el amor”. Del cual ofrezco hoy el último capítulo.

Los dos mandamientos de la castidad son:

-“Tú la amarás”.                                        Mandamiento positivo.

-“Tú no buscarás solo el placer”.              Mandamiento negativo.

Antes de casarse:Antes de casarse, el joven y la joven deben lograr cierta madurez espiritual. La castidad antes del matrimonio es un indicador y una prueba de una correcta maduración para el matrimonio”.

Amor matrimonial

Hombre y mujer se convierten en una misma carne mediante el amor conyugal que, se materializa en el abrazo que origina la unión de los esposos. Los cónyuges comparten sus cuerpos sexuados. Entre marido y mujer hay una copertenencia de los cuerpos. Podemos darnos con toda nuestra intimidad e historicidad. La unión sexual de sus cuerpos hace que los gametos masculino y femenino se fusionen y puedan procrear el cuerpo del hijo.

Aquel que quiere un matrimonio feliz, busca y vive un “amor hermoso”, un amor bello. Sin embargo, un ambiente en el que aparece casi constantemente la exaltación de la pasión y del sentimiento, no favorece el hallazgo de un verdadero amor.

Ciertamente, la pasión, el deseo, los sentimientos y los afectos son ingredientes necesarios del verdadero amor. Pero, “el amor no es sólo sentimiento. Los sentimientos van y vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la totalidad del amor”. (B. XVI. Deus carita est)

El amor verdadero es el que se siente responsable de la felicidad de la persona elegida para una comunión de amor: “Siempre tendré miedo de no hacerte todo lo feliz que tú te mereces”, le dice el novio a su chica.

El matrimonio es una gran responsabilidad, porque cada uno recibe todo del otro. Es la entrega de la persona a otra persona, y si una de las dos defrauda a la otra, es lo más penoso que puede sucederle a quien se entregó plenamente en cuerpo y alma.

El sacramento del matrimonio introduce el amor humano en ese Gran Amor que es Dios revelado y que actúa en Cristo”.

Karol Wojtyla. Los jóvenes y el amor. Preparación al matrimonio.

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