sábado, 21 de marzo de 2020

EL ENORME PODER DE LOS NIÑOS



Jesús les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos. Marcos 10,13-16.

Por su parte, Sta. Teresa del Niño Jesús escribe a su hermana: “Lo que agrada al Señor es verme amar mi pequeñez y mi pobreza, es la esperanza ciega que tengo en su misericordia… Este es mi único tesoro”. (Carta 197). Y muy próximo su fallecimiento, con 24 años de edad, decía: “Dios quiere que me abandone como un niño que no se preocupa de lo que harán con él” (Últimas conversaciones 15, 6, 1).

Los niños dueños de un gran poder: de ellos es el reino de Dios. Sta. Teresita lo comprendió muy bien y siempre quiso ser una niña. El poder de los niños es el de ser muy amados y escuchados por Jesús.

Ahora, en estos días en los que nos azota la pandemia de un virus enloquecido, tenemos que pedirle a los niños que utilicen su gran poder: ¡Niños, rezad pidiendo a Jesús la curación de los enfermos de la pandemia y que se detenga el virus!

Ellos lo comprenden muy bien porque también sufren: no pueden estar con sus amigos, soportan el encerramiento, no pueden jugar con sus amigos, los torneos deportivos en los que participaban se han anulado o aplazado.

Es el momento de motivar a los niños para que utilicen su gran poder: Jesús siempre les escucha.
Animar a los niños a que recen todos los días un avemaría, un padrenuestro, un ¡Oh Señora mía…! Un ratito de oración pidiendo el final de la pandemia y la sanación de los enfermos.
Este es el gran momento de los niños.


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