domingo, 23 de agosto de 2026

LOS CIEGOS VEN 15


                                                                      San Juan Bosco

La santidad.

La santidad es más que unas devociones: rezar unas oraciones, ir con frecuencia a los sacramentos… y sin embargo no acabo de desterrar vicios y defectos. Y solamente se llega a la santidad si hay lucha contra los defectos, aunque no se llegue a romper totalmente con ellos, pero seguro que sí habrá avances. Porque si no, podemos llevar años con un conjunto de devociones y sin embargo, ser un orgulloso, o un vanidoso, egoísta, envidioso, celoso o con un engreído amor propio. Para la santidad es preciso, además, la sanación de los defectos y vicios. Que se logra con las virtudes. Ya lo manifestó santa Teresa a sus monjas: No sólo rezar y contemplar; porque si no procuráis virtudes os quedaréis enanas. (Séptima Morada, 4, 10).

Santidad es hacer el bien, bendecid a los que nos calumnian, no juzgar, dad al que lo necesita, sed misericordioso y profundamente agradecido y querer en todo, la voluntad de Dios. Ser santo es ser Cristo por el Espíritu. Es un hombre transformado de carnal a espiritual. Como en la carne mortal de Cristo estaba oculta su inmortal majestad, en la carne del cristiano se oculta el espíritu.

Sin perder la libertad ni la propia personalidad, sin embargo, es necesaria cierta oposición entre las pretensiones de la independencia personal y la dependencia a la vida sobrenatural y este fenómeno es el que nos conduce a la laucha, tan necesaria para la vida espiritual.

La santidad es obra del Espíritu Santo y fruto de la oración y de la correspondencia al amor que Dios nos tiene.

 

 

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