LA REVELACIÓN DE JESÚS DE NAZARET
Los hechos de Jesús son cauce de revelación.
La revelación del Misterio se inicia con obras, con
realidades tangibles, con acontecimientos históricos que manifiestan y prueban
al mismo tiempo, la grandeza divina. Todos están contenidos en la Biblia: La
adoración de los magos; el Bautismo de Jesús; La tentación de Jesús; El
llamamiento de los primeros discípulos; la conversión del agua en vino; la
curación de la suegra de Pedro; las curaciones de leprosos y de un paralítico;
la primera pesca milagrosa; la expulsión de los vendedores del templo…
Los hechos de la Historia de la Salvación han ocurrido
realmente. En el Cuarto Evangelio se recurre a los hechos como cauce de
revelación: Ese es el sentido del lavatorio de los pies.
S. Juan narra hechos verídicos y también el significado que
tienen para la Iglesia. Los hechos
transmiten la cercanía de Dios.
La vida de la gracia nos invade, transforma, eleva y nos
endiosa. Nos hace partícipes de la naturaleza divina. Nos convierte en familia
de Dios. Gracia que no nos hace iguales a Dios, pero sí semejantes a Él. “Nosotros
somos ya ahora hijos de Dios”. (1Jn 3, 2).
Hasta el próximo lunes.







