LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS
Origen y significado de la Fiesta. Jn 7, 1 a 10, 21.
Fiesta de gran importancia en la liturgia de Israel. Flavio
Josefo afirma que es la más santa y la más grande de las solemnidades de los
hebreos. El pueblo participaba en masa en la celebración. Durante el tiempo que
duraba la fiesta la gente vivía en tiendas, o en chozas en las que permanecían
principalmente para comer y dormir.
San Juan le dedica amplitud a esta fiesta. De ahí se deduce
su gran importancia. Era una fiesta de gran alegría. En ella, Jesucristo hizo
importantes revelaciones sobre su persona divina y su obra salvadora. La fiesta
duraba siete días, siendo el último, el más importante. Eran muy famosas las
danzas, en especial las realizadas con antorchas durante la noche. Profetas
como Ageo y Zacarías elogiaron esta fiesta. En los libros sagrados se hablaba
con frecuencia de la Fiesta de los Tabernáculos, de origen agrícola, en la que
se conmemoraba la terminación de la vendimia. Por eso recibió también el nombre
de la Fiesta de la Recolección. Año tras año jornadas de acción de gracias por
la cosecha de las uvas.
Sin embargo, había un motivo más de gran importancia: se
agradecía al Señor la Alianza que permitió al pueblo abandonar Egipto, la
esclavitud y la protección divina durante la larga travesía por el desierto.
Los ritos de la fiesta. El rito del fuego muy relacionado con el desierto y la
columna de fuego. El del agua que, recordaba el milagro de Moisés que obtuvo
agua de una roca. Salomón introdujo la fiesta de la dedicación del primer
Templo por el construido. Todos los ritos se desarrollaban principalmente en el
Templo. La fiesta tenía un contenido simbólico muy rico. El agua, la luz y la
alegría eran elementos fundamentales.
Se celebraba en el mes séptimo, cinco días después del Yom
Kippur; el día quince de ese mes.





