El pan de vida.
En la Segunda Pascua de S. Juan
ocurren hechos importantes. En ella, Jesús pronuncia el discurso del pan de
vida, en la sinagoga de Cafarnaúm. En ese pasaje podemos ver dos secciones. La
primera comprende dos milagros: multiplicación de panes y peces y Jesús que
camina sobre el mar.
Los discursos de S. Juan: el pan de vida, la luz del mundo,
el buen pastor, la vid y los sarmientos y la despedida son el alma y corazón de
la vida cristiana.
La multiplicación de los panes y los peces es una evocación
del milagro del maná. En el Padrenuestro, la petición del pan es el primero de
los dones que se piden.
En el culto eucarístico el pan y el vino son elementos
integrantes del sacrificio.
La segunda sección comprende todo el sermón en la sinagoga de
Cafarnaúm, con la manifestación de la doctrina del pan bajado del cielo: la
Eucaristía y la fe. En este sermón
aclara que su carne es verdadera comida y su sangre, verdadera bebida. (V.
48-51). El discurso del Señor trata de la fe (vv 35-50), asunto imprescindible
para aceptar a Jesucristo.
Todo el discurso se refiere a la Eucaristía. Aunque el
discurso se compone realmente de dos secciones o partes. En la primera, la
clave es la fórmula pan de vida y en la segunda, pan vivo. Juan expone en este
discurso un punto capital de la doctrina de Jesús. Al ser el relato más largo
del evangelista, se deduce la importancia que le da. Falta la institución de la
Eucaristía que anotan los otros tres evangelistas, porque Juan se preocupa
especialmente por describir los efectos de este sacramento más que de su
institución.





