domingo, 10 de mayo de 2026

LOS CIEGOS VEN 3


 

UN NIÑO NOS HA NACIDO

Escribe el apóstol Juan: Escribo estas cosas para que creáis que Jesucristo es el Hijo de Dios. Esta es la razón y finalidad de su evangelio. Este es su motivo principal y único: se puso a escribir para dejarnos unas señales que fortalecen nuestra fe.

Y continúa:

Al principio era el Verbo,

y el Verbo estaba en Dios,

y el Verbo era Dios.

Él estaba al principio en Dios.

Todas las cosas fueron hechas por Él,

y sin Él no se hizo nada de cuanto ha sido hecho.

En Él estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

Vino a los suyos,

pero los suyos no le recibieron.

Mas cuantos le recibieron

dióles poder de venir a ser hijos de Dios.

Y el Verbo se hizo carne

y habitó entre nosotros…

Con este principio, San Juan da plenamente en el clavo. Es decir, clava las ideas fundamentales sobre Jesucristo, enseñanzas vitales para la vida cristiana.

El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios. (CEC. 458).

San Agustín decía: Al oír las palabras: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios, sepáis que habéis levantado vuestros ojos a lo alto.  Quería decir: dejaos de monsergas y tonterías y considerad y poned vuestros pensamientos en el Verbo de Dios.

Porque el Verbo estaba en Dios, era Dios. Una de las tres personas divinas. Y por Él todo fue creado. Todo lo que existe, también los seres espirituales proceden de Él. Y era la luz de los hombres. Luz que ilumina a todo hombre. Es la luz de la fe. La mente necesita la luz de la verdad. La presencia del Verbo es luz sin necesidad de lámpara. Todos los que lo reciben se convierten en Hijos de Dios.

Y se presentó en la más absoluta niñez, para que fácilmente le recibamos, le alimentemos, le demos calor, afectos y compañía.

Con el Prólogo de su evangelio, S. Juan nos invita a participar en la vida divina al incorporarnos a Cristo, Cabeza de la Iglesia; a llenarnos de Él y de su gracia.

Hasta el próximo lunes.

domingo, 3 de mayo de 2026

LOS CIEGOS VEN. 2



EL ÁGUILA

El águila imperial ibérica habita en el centro suroeste peninsular, fundamentalmente en sierras con extensas formaciones de monte mediterráneo y, en menor medida, en pinares del Sistema Central.

Al evangelista S. Juan se le aplica el modelo del águila, debido a que al igual que a esta ave, se eleva a las alturas más inconcebibles de la vida espiritual y, divina. Finalizaba en la anterior entrada con unas palabras de S. Agustín: Llena tu corazón en la fuente donde el evangelista llenó el suyo. Porque ¿qué hay en tu corazón cuando te representas un ser viviente, eterno, omnipotente e infinito y cuya presencia está en todo y todo Él en todo lugar y sin que pueda por ningún ser limitado? Esta representación es el Verbo de Dios.

En el principio era el Verbo. Así comienzo S. Juan el evangelio. Jesucristo es el Verbo de Dios que hizo todo lo que vemos y también los espíritus que no vemos. Así es como arranca el evangelista su obra.

Todo fue hecho por el Verbo y sin Él no se hizo nada. Es creación suya el ángel y el gusanillo. Y todos los demás seres existentes entre el primero y el último de los contemplados. (S. Agustín. Tratado acerca del evangelio de S. Juan, 1, 13).

Continúa el evangelista: Y la vida era la luz de los hombres. El Verbo es igualmente el autor de la luz. Más adelante, cuando hablemos de la curación del ciego de nacimiento, (Juan, 9) volveremos a resaltar que Jesús es la luz. Pero también hay tinieblas: los pecados son los creadores de las tinieblas. Estos son los ciegos de corazón. Los que están imposibilitados de ver. Sin embargo, la purificación los traerá nuevamente a la luz: a gozar de la presencia de Dios.

La persona debería ser más cuidadosa de la luz. Lo cual equivale a pasar con mucha frecuencia por zonas de purificación. Ahí estará su grandeza y su valor. Sta. Teresa de Jesús decía: Señor, si vos ¿quién soy yo? ¿Qué valgo? (Comentario al Cantar de los Cantares, nº 71).

Bien. Por hoy, ya basta. Continuaré la próxima semana: los lunes; cada lunes intentaré una nueva entrada.

Y si quieres decirme algo: juliogallegocodes@gmail.com     

 

sábado, 25 de abril de 2026

LOS CIEGOS VEN. 1

 

UN LIBRO

La ceguera, esa total privación de la vista, hoy, es en algunos casos solucionable gracias a los trasplantes y a otros adelantos de las ciencias. También hay un tipo especial de solución para ver, debido a que hay cosas o situaciones en los que no es necesario el ojo: son momentos en los que se ve con el corazón. Ya lo dijo el Principito: hay cosas que sólo se ven con el corazón.

Doy testimonio de conocer a varias parejas de enamorados que como atracción no utilizaron la vista, sino el corazón. Y son muy felices. Porque indudablemente el corazón tiene una especial capacidad para dejar ver lo más íntimo de la persona y esta cualidad es muy necesaria en ciertos momentos de la vida.

Uno de esos momentos es ver un libro. Se han escrito y publicado millones de libros de toda las especies, tipos y caracteres. Sin embargo, tener en las manos o antes los ojos un libro -ese libro que es único, imprescindible- de esos no hay tantos: unas decenas, si acaso.

Un libro que impresiona, que atrae, que llena, que trasciende la vida de miles, millones de personas… Ese sí es un libro.

Pues bien, doy fe de conocer uno de esos escasos libros. De haberlo leído, una, cien veces, de tenerlo en un lugar destacado y concreto de mi casa, de prestarle una gran estima, de utilizarlo con frecuencia, de hablar de él, de recomendarlo, de quererlo, en el sentido más auténtico de “querer”.

Es un libro del que quiero hablar en lo sucesivo y con frecuencia. Su nombre es el Cuarto evangelio. Su autor: el apóstol Juan Zebedeo.

Para ir haciendo boca, cito lo que dice S. Agustín del tal libro: Al oír las palabras: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios”, sepáis que habéis levantado los ojos a lo alto… llena tu corazón en la fuente donde el evangelista llenó el suyo. (Agustin de Hipona. Tratado acerca del evangelio de S. Juan, 1, 7).

Prometo continuar escribiendo sobre “los ciegos ven” y un libro.

martes, 14 de abril de 2026

DISTINTOS TIPOS DE CONOCER



Continúo con el conocer. Hoy escribo sobre los distintos tipos de conocer. Me ayudaré de ejemplos:

1.   Los cambios facilitan el conocimiento humano. Algunos ejemplos:

El agua se hiela y se hace sólida.

Un poco de barro se moldea y se obtiene una vasija.

El vino se puede transformar en vinagre.

El carbón, bajo presión, se transforma en diamante.

2.    La persona anhela la felicidad. Pero ¿qué es la felicidad?

Un ingeniero forestal o de montes emigra a Canadá para estudiar los montes y deja en su país natal a su novia, de la que está profundamente enamorado. Se escriben, se llaman, se envían fotos… Después de dos años de ausencia, regresa a su país y tiene un primer encuentro con su enamorada. Eso es la felicidad.

3.  La concentración en la tarea es indispensable. Un individuo compró un vagón de ferrocarril. Lo llevó a su parcela. Lo restauró, lo adornó, lo pintó, lo amuebló, lo embelleció y lo consideró útil para vivir en él. Pero cuando ya se disponía a trasladar a su familia al vagón, comprobó que se había confundido de parcela y lo había instalado en la de su vecino, el cual además exigía que no se tocase absolutamente nada de lo existente en su propiedad.

La atención y concentración en lo que hacemos es asunto de capital importancia. También se puede llamar autocontrol en la tarea o trabajo. 

martes, 31 de marzo de 2026

EN EL CALVARIO


 

                    Oh dulcísimo Señor y Dios mío!

                    Lo que en este mundo yo más quiero,

                    es por mi pecado Dios verdadero,

                    por lo que sangrando estás como un río.

 

                    Oh Señor! Era todavía yo un crío,

                    cuando ya a ti te quería el primero,

                    infinitamente en vos espero,

                    pero mientras a otros corderos guío.

 

                    A vos, Señor, debo todo mi ser,

                    y esperando estoy que algún día pueda

                    este mal siervo, tu Sangre beber.

                    Ya que, aunque vaya arrastrado por cuerdas,

                    jamás buen Señor, a vos negaré,

                    ni aunque me ahorquen, ni aunque me muerdan.

                Montijo, 5 de septiembre de 1956.

viernes, 20 de marzo de 2026

CONOCER LA PERSONA

En la entrada anterior decía que la acción nos facilita conocer la persona. Pero ¿qué es conocer?

 Conocer consiste en la introducción de un objeto en un sujeto. Y se consigue mediante la percepción o la imaginación, la comprensión o el entendimiento. En unos casos por los sentidos, en otros por el intelecto[1].

A conocer nos ayuda la observación, la escucha, la lectura y la pregunta.

Veamos un ejemplo. Queremos conocer el pensamiento de Aristóteles sobre la conducta humana. ¿Qué podemos hacer?

Leer su Ética, asistir a una conferencia sobre este tema e impartida por un experto en el famoso sabio griego, presentar preguntas interesantes al final de esa misma conferencia y observar diversas conductas de personas de nuestro entorno y comparar con lo que ya conocemos del pensamiento de Aristóteles. Aplicar nuestros sentidos, entendimiento e imaginación al proceso que hemos seguido.

El resultado final, si lo hemos hecho todo correctamente, será que tendremos en nuestro propio pensamiento y memoria lo que pensaba y decía Aristóteles sobre la conducta humana.



[1] Wojtyla, Karol. Persona y acción. 1982. BAC. Página 169.

lunes, 16 de marzo de 2026

ACCIÓN Y EXPERIENCIA

 

“La acción es un momento particular de la experiencia de una persona. Una acción presupone una persona”[1]. La acción nos permite penetrar en la esencia intrínseca de la persona y poder conseguir el mayor grado posible de conocimiento de la persona.

Gracias a la acción se conoce a la persona. Efectivamente, conocemos al tímido, al impulsivo, al colérico, al apasionado, al moderado… por sus acciones. Son las acciones las que nos dicen quienes son las personas con las que hablamos, trabajamos, nos casamos o divertimos.

Más aún, esas mismas acciones son las que nos informan que estamos teniendo contactos con un médico, con un ingeniero, con un fontanero, un conductor de EMT, un constructor o un profesor.

Debido a la riqueza informativa que nos proporciona la acción, es útil y necesario investigar y conocer cómo son las acciones de una determina persona.

Me decía una persona que un chico y también una chica, puede y debe conocer lo mejor posible esa persona con la que desea casarse y para ello tiene unos valiosos medios. Son: saber qué dicen de él/de ella, sus compañeros de trabajo, sus amigos y sus familiares más cercanos. Es decir, que nos cuenten qué y cómo son sus acciones.

Escribiré más sobre la acción y su repercusión en la persona.



[1] Wojtyla, Karol. Persona y acción. 1982. BAC. Páginas 12, 13 y 16.