JESÚS EN EL TEMPLO DE JERUSALÉN
Jesús lo visitó varias veces, cada vez que iba a Judea.
Durante la Primera Pascua de la Vida Pública de Jesús, se celebraba la Fiesta
de la Purificación y fue en este momento, cuando el Salvador expulsa a los
mercaderes del Templo. “Los arrojó a todos del Templo, a las ovejas y a los
bueyes, y esparció el dinero de los cambistas y volcó las mesas, y a los que
vendían palomas les dijo: Quitad esto de aquí; no convirtáis la casa de mi
Padre en casa de contratación”. (Jn 2, 15-16) Con este suceso, Jesús inicia
su vida de predicador. El Templo es para Él la sede prioritaria como lugar de
la comunicación de su evangelio. La Pascua era la fiesta principal del
calendario hebreo. En el Éxodo se relata el origen de la Pascua con la cena de
despedida de la esclavitud de Egipto.
Purificación del Templo. La Fiesta de la Purificación era una conmemoración de
la purificación realizada por Judas Macabeo en el año 165 a. de C.
En la Purificación realizada por Jesús hay tres actuaciones:
Jesús arroja a los cambistas; Diálogo con los judíos que le preguntan que con
qué autoridad hace aquello; Explicación del sentido que tenía su actuación.
Primer momento: La gente cambia allí, en el Templo, las
monedas para la compra del animal para el sacrificio. Las autoridades
autorizaban y se beneficiaban de las ganancias de los mercaderes y cambistas.
El Señor dirige sus palabras a los vendedores y llama al Templo “Casa de mi
Padre”.
Segundo momento: Los guardianes del Templo reaccionan. Le
preguntan que cuál es la razón o señal para hacer lo que ha hecho y con qué
autoridad.
Tercer momento: Jesús les responde que el templo será
destruido y en tres días Él lo restaurará. Esta es la señal de su autoridad: la
destrucción de su Cuerpo. Su Cuerpo equivale al Templo. Para S. Juan,
Jesucristo es el Templo desde siempre. Desde la Eucaristía. Cuando el Templo
queda limpio de mercaderes, el Cuerpo de Cristo, su carne misma, se convierte
en el verdadero Templo de Dios.
Jesús Purifica el Templo con esta actuación y lo llama “Casa
de Dios” y “Casa de oración”, y sus discípulos creen en la Escritura y en las
palabras pronunciadas por Jesús.






