sábado, 12 de septiembre de 2026

LOS CIEGOS VEN 18


 

PROPONE JESÚS A LA SAMARITANA:

Una Adoración en Espíritu y en verdad.

Adorar en verdad equivale a caminar en verdad. En verdad es con una conducta sincera. O lo que es lo mismo es caminar conforme al mandato que hemos recibido del Padre. El mandato es que nos amemos unos a otros. Por eso, andar en verdad es lo mismo que andar en caridad, es el amor siempre fiel entre los hombres.

Jesús en el diálogo con la Samaritana propone para todos, el culto a Dios Padre. Culto filial. Hay que dirigirse al Señor con la misma confianza y sencillez con que un hijo necesitado acude a su padre, convencido que siempre es escuchado y atendido. Culto que se realiza por la fuerza e inspiración del Espíritu Santo.

Jesús no amenaza, no prohíbe, no riñe, no manda: orienta, guía, abre un nuevo camino.

Actos de Adoración:

1.      Adoración Eucarística.

2.      Adoración a la Cruz.

3.      La Nube en el Campamento, encima del Santo.

4.      Adoración a la Santísima Trinidad.

5.      La Santa Misa. Acto de adoración, de acción de gracias, de reparación y de petición.

 

La mujer se ha ido transformando por las palabras de Jesús y se atreve a dar un paso más hablando del próximo Mesías. Dice lo siguiente:

-        “Sé que el Mesías, es decir, el Cristo, está para llegar: cuando él llegue, todo nos lo pondrá claro”. Ella lo tiene claro: el Mesías explicará lo que entiende.

Sin embargo, no se da cuenta que tiene ante ella, ese que tanto desea.

Dícele Jesús: “Soy yo, el que habla contigo” (Jn 4, 26).

Y llegaron los discípulos. La mujer dejó el cántaro y marchó a la ciudad a anunciar a la población: “Venid a ver a un hombre que me ha dicho cuanto yo he hecho. ¿No será el Mesías?

“Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer. Y Jesús se quedó allí dos días”.

Los samaritanos afirmaban: Sabemos que este es en verdad el Salvador del mundo”. La presencia de Jesús es salvación.

domingo, 6 de septiembre de 2026

LOS CIEGOS VEN 17


EL CULTO SEGÚN LOS JUDÍOS

 

Habla la Samaritana: “Señor, estoy viendo que eres un profeta, Nuestros padres adoraron en esta montaña, pero vosotros decís que es Jerusalén el lugar de la adoración”, señaló la mujer con este cambo en la conversación.

Los samaritanos tenían en la cumbre del monte Garizín, un templo, y en él daban culto a Dios. La Samaritana habla de que los padres (Abrahám y Jacob) adoraban a Dios en ese monte. 

Primero, los judíos tuvieron un santuario en Silo. Pero en tiempos de Salomón, el culto se celebraba en Jerusalén. Aquí estaba el Arca de la Alianza.

Pero, cuando se produce la división: Judá al Sur e Israel la Norte, Joroboán, rey de Israel no veía con buenos ojos que los israelitas bajasen a Jerusalén para el culto. Porque esto dañaba su hegemonía y prohíbe a sus vasallos que fueran a Jerusalén para dar culto. Y se produjo el cisma.

Todos, los del N y los del S fueron deportados: ruina de Jerusalén y de su templo.

En el 537 a. C. Ciro rey de Persia, autoriza la construcción de un nuevo templo en Jerusalén. Era el templo en tiempos de Jesús, aunque más embellecido por Herodes el Grande. Años después, en el 70 d. de C., los romanos lo destruyen.

¿Qué responde Jesús al lugar de la adoración que plantea la Samaritana?

-“Créeme, mujer, que llega la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”.

Jesús no da el lugar de la adoración. Sólo dice que habrá un culto nuevo, pero no aclara dónde celebrarlo. Sin embargo, Él fue varias veces al templo de Jerusalén.

En la liturgia cristiana, el lugar santo es el Cuerpo Resucitado de Cristo: la santa misa. Pero cualquier lugar es apto para dar culto a Dios. La Iglesia construirá templos para celebrar la Eucaristía.

sábado, 5 de septiembre de 2026

FERIA EN MONTIJO


                                                 FERIA EN MONTIJO

            Era la feria en septiembre,

            y todo el pueblo cantaba,

            es la ciudad de Montijo

            de donde el poeta te habla.

            Los cultos a la Señora,

            de Barbaño que la llaman,

            estábanse ya acabando,

            con disgustos de las almas.

            Pero ya llega la feria,

            con gran regocijo y palmas,

            este año va a ser de miedo,

            según los de la labranza.

            Habrá pues muchos cohetes,

            y también más de una traca,

            carreras de bicicletas,

            con un gran premio al que gana.

            También tendremos payasos,

            enclavados en nuestra plaza,

            con circenses de los buenos,

            y trapecista de Alhama.

domingo, 30 de agosto de 2026

LOS CIEGOS VEN 16


 

EN EL POZO DE SIQUÉN

Allí, cerca de Siquen, había un pozo. Un pozo era considerado un regalo del Señor, un don divino. El pozo era símbolo de sabiduría. Todo este capítulo ofrece una relación entre el agua y el Espíritu. El agua del cántaro de la Samaritana es distinta del agua viva que ofrece el Señor.  Y el Espíritu es el don por excelencia del Padre. La acción del Espíritu en el hombre produce fuerza interior.

La sed de Cristo.

Jesús fatigado del viaje, se sentó sobre el brocal del pozo. Era la hora sexta. Jesús cansado. Jesús que es fortaleza se cansa por el camínate y el viaje. La evangelización, la recuperación del hombre en su verdadera dignidad, cansa y fatiga. Pero Jesús aún cansado va a seguir. Jesús tomó carne humana al Encarnarse, carne que se cansa. Tomó cuerpo humano con todas sus bendiciones y todas las debilidades de la corporeidad y asume las flaquezas de la corporeidad, entre ellas el cansancio por la dureza del trabajo y del esfuerzo.

Llega una mujer y Jesús entabla conversación con ella. Con una mujer que no es judía, es extranjera. Jesús trae la salvación también para los que no son judíos.

Era mediodía y Jesús le dice: “Dame de beber”.

Y la mujer pone objeciones:

-        “Eres judío y no nos llevamos bien”.

El Señor pronuncia a continuación unas misteriosas palabras sobre el don de Dios, asunto desconocido para la mujer.

Si conocieras el don de Dios y quien es el que te dice: Dame de beber, seguramente se la habrías pedido tú a él y te hubiera dado agua viva”.

El agua viva se relaciona con el Espíritu Santo que Jesús dará al ser crucificado y traspasado en la Cruz.

Desconcierto de la Samaritana por esa agua viva. ¿Cómo será posible si no tiene cubo para sacar el agua?

Jesús le explica la diferencia del agua viva y la que ella va a llevar en su cántaro. La de la mujer quita la sed de momento; la que promete Jesús apaga la sed para siempre.

El agua que Jesús promete tiene que ser un agua más poderosa que el agua natural. Luego tiene que ser un agua sobrenatural que además tendrá la propiedad de transformar en el que la beba en una fuente. Fuente que te encamina a la vida eterna.

Cuando nos bañamos en el mar, el río o la piscina salimos mojados, pero no transformados. Sin embargo, cuando sobre nuestra cabeza se derrama agua en el rito del Bautismo, esa agua nos transforma, nos hace hijos de Dios porque es un agua sobrenatural

La Samaritana: -“Señor, dame de esa agua para que no tenga que venir aquí a sacarla”.

La mujer desea esa agua. Tenerla le evita mucho trabajo diario.

domingo, 23 de agosto de 2026

LOS CIEGOS VEN 15


                                                                      San Juan Bosco

La santidad.

La santidad es más que unas devociones: rezar unas oraciones, ir con frecuencia a los sacramentos… y sin embargo no acabo de desterrar vicios y defectos. Y solamente se llega a la santidad si hay lucha contra los defectos, aunque no se llegue a romper totalmente con ellos, pero seguro que sí habrá avances. Porque si no, podemos llevar años con un conjunto de devociones y sin embargo, ser un orgulloso, o un vanidoso, egoísta, envidioso, celoso o con un engreído amor propio. Para la santidad es preciso, además, la sanación de los defectos y vicios. Que se logra con las virtudes. Ya lo manifestó santa Teresa a sus monjas: No sólo rezar y contemplar; porque si no procuráis virtudes os quedaréis enanas. (Séptima Morada, 4, 10).

Santidad es hacer el bien, bendecid a los que nos calumnian, no juzgar, dad al que lo necesita, sed misericordioso y profundamente agradecido y querer en todo, la voluntad de Dios. Ser santo es ser Cristo por el Espíritu. Es un hombre transformado de carnal a espiritual. Como en la carne mortal de Cristo estaba oculta su inmortal majestad, en la carne del cristiano se oculta el espíritu.

Sin perder la libertad ni la propia personalidad, sin embargo, es necesaria cierta oposición entre las pretensiones de la independencia personal y la dependencia a la vida sobrenatural y este fenómeno es el que nos conduce a la laucha, tan necesaria para la vida espiritual.

La santidad es obra del Espíritu Santo y fruto de la oración y de la correspondencia al amor que Dios nos tiene.

 

 

domingo, 16 de agosto de 2026

LOS CIEGOS VEN 14


 

El Espíritu Santo, maestro.

También dice Jesús: El Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, será quien os enseñe y os vaya recordando todo lo que os he dicho” (Jn 14, 26). Dice Jesús que el Espíritu Santo debe ser nuestro docente: el que nos enseñará todo. Es decir, tenemos el Espíritu, pero nos dejamos guiar por nuestra voluntad. Cuando lo que debería ser es dejarnos guiar por la voluntad del Espíritu. Se presenta un momento importante en la vida, hay que tomar una decisión decisiva. Lo lógico será acudir al Espíritu que está en nosotros y dejarle que Él nos guíe. Así de sencillo.

El Paráclito viene en nuestra ayuda cuando tenemos necesidad de ser sostenidos, animados o aconsejados. Es en el cielo, un intercesor y defensor de los pecadores. S. Juan considera el Espíritu como una persona divina. Y hace el papel de una persona: da testimonio (XV, 26), glorifica al Hijo (XVI, 14), es guía (XVI, 13), doctor (XV, 26), abogado (XVI, 8-11); todas ellas atribuciones de persona.

El Espíritu Santo es persona que se distingue realmente del Padre que le envía (XVI, 26) y del que procede. Se distingue también del Hijo al que remplaza (XVI, 7) y recuerda a los Apóstoles lo que el Hijo les ha dicho (XIV, 26). Glorifica al Hijo (XVI, 13-14). Habita con el Padre y el Hijo (XIV, 23).

El Espíritu Santo es la sabiduría. Él no nos fallará. Pero Él se sirve de toda la siembra que haya sido efectuada: Bienaventuranzas, parábolas de la misericordia, los preceptos del Sermón de la Montaña, el mandamiento nuevo… los salmos. Tenemos mucho y muy buen material a nuestro alcance para tener muy vivo el Espíritu en nuestro corazón. Debemos utilizar esa gran riqueza.

domingo, 9 de agosto de 2026

LOS CIEGOS VEN 13


 

JESÚS RECIBE A NICODEMO. Jn 3, 1-21

Nicodemo, judío influyente, fariseo principal entre los judíos, visita una noche a Jesús. Comienza la entrevista con el Rabbi de Nazaret reconociendo que has venido como maestro de parte de Dios, atestigua Nicodemo.

Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que quien no naciere de arriba no podrá entrar en el reino, de Dios. Ante tal afirmación, el desconcierto del fariseo es mayúsculo.

Y Jesús continuó exponiendo su mensaje: En verdad, en verdad te digo que quien no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos. Lo que nace de la carne, es carne, pero lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te maravilles de que te he dicho. Es preciso nacer de arriba. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes dónde viene ni adónde va, así es todo nacido del Espíritu. (Jn 3, 5-8). Un nuevo nacimiento, expresa el Señor, porque realmente hay dos nacimientos: uno es el nacimiento de la carne. El otro es el nacimiento del espíritu y para este nuevo nacimiento es necesaria la intervención divina, para que el hombre entre en el mundo espiritual. (El Cuarto Evangelio pg 370). En concreto, significa que el hombre recibe un nuevo ser, una existencia nueva, viniendo a ser, en cierto modo, una nueva sustancia. Pudiera parecer que esa nueva manera de ser es una participación en la sustancia divina, como una divinización. Sin embargo, no es así pues el creyente es hecho hijo de Dios porque recibe la gracia o la vida eterna. (El Cuarto Evangelio. PG 371).

Las palabras de Jesús son claras: El que nace del Espíritu, es espíritu. Por eso, podemos considerar que todo el que recibe el agua y el Espíritu, ya es espíritu. Y como ya es espíritu tiene que actuar y vivir no como hombre carnal, sino espiritual. El hombre espiritual está continuamente bañado por la fe, la esperanza y la caridad. Son sus tres joyas. Es como su carácter, su modo de ser. Tras el Bautismo y la Confirmación el hombre es transformado. Es hombre y es espíritu por gracia y don del Espíritu Santo. Su pensar, hablar y obrar será ahora cosa de hombre y de su espíritu. El agua, es decir el Bautismo, y el Espíritu, que actúa sobre todo mediante la fe, son los dos principios coordinados que producirían un único efecto, la regeneración. El hombre nuevo, el que ha nacido de lo alto, proviene del sacramento y de la fe bajo el influjo del Espíritu Santo. (El Cuarto Evangelio, pg 365). Un santo español rezaba de esta manera: "Señor, empápame, emborráchame de tu Espíritu y así haré tu voluntad” (Vázquez de P. Tomo I, página 404)

Ahora hay que ser consciente que se es hombre espiritual y hay que actuar de este modo. Nacemos del Espíritu si somos humildes. La humildad nos facilita este nacimiento.

Lo que nace del Espíritu, es espíritu. Más aún: Si alguien no renace del agua y del Espíritu Santo, no verá el reino de Dios. (Jn 3, 5). Como eres espíritu necesitas que el Espíritu Santo te conceda sus siete dones: temor, fortaleza, piedad, consejo, ciencia, entendimiento y sabiduría. Conviene pedirlos.