PROPONE JESÚS A LA SAMARITANA:
Una Adoración en Espíritu y en
verdad.
Adorar en verdad equivale a caminar en verdad. En verdad es
con una conducta sincera. O lo que es lo mismo es caminar conforme al mandato
que hemos recibido del Padre. El mandato es que nos amemos unos a otros. Por
eso, andar en verdad es lo mismo que andar en caridad, es el amor siempre fiel
entre los hombres.
Jesús en el diálogo con la Samaritana propone para todos, el
culto a Dios Padre. Culto filial. Hay que dirigirse al Señor con la misma
confianza y sencillez con que un hijo necesitado acude a su padre, convencido
que siempre es escuchado y atendido. Culto que se realiza por la fuerza e
inspiración del Espíritu Santo.
Jesús no amenaza, no prohíbe, no riñe, no manda: orienta,
guía, abre un nuevo camino.
Actos de Adoración:
1. Adoración
Eucarística.
2. Adoración a la
Cruz.
3. La Nube en el
Campamento, encima del Santo.
4. Adoración a la
Santísima Trinidad.
5. La Santa Misa.
Acto de adoración, de acción de gracias, de reparación y de petición.
La mujer se ha ido transformando por las palabras de Jesús y
se atreve a dar un paso más hablando del próximo Mesías. Dice lo siguiente:
- “Sé que el
Mesías, es decir, el Cristo, está para llegar: cuando él llegue, todo nos lo
pondrá claro”. Ella lo tiene claro: el Mesías explicará lo que entiende.
Sin embargo, no se da cuenta que tiene ante ella, ese que
tanto desea.
Dícele Jesús: “Soy yo, el que habla contigo” (Jn 4,
26).
Y llegaron los discípulos. La mujer dejó el cántaro y marchó
a la ciudad a anunciar a la población: “Venid a ver a un hombre que me ha dicho
cuanto yo he hecho. ¿No será el Mesías?
“Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la
palabra de la mujer. Y Jesús se quedó allí dos días”.
Los samaritanos afirmaban: Sabemos que este es en verdad el
Salvador del mundo”. La presencia de Jesús es salvación.





