San Juan Bosco
La santidad.
La santidad es más que unas devociones: rezar unas oraciones,
ir con frecuencia a los sacramentos… y sin embargo no acabo de desterrar vicios
y defectos. Y solamente se llega a la santidad si hay lucha contra los
defectos, aunque no se llegue a romper totalmente con ellos, pero seguro que sí
habrá avances. Porque si no, podemos llevar años con un conjunto de devociones
y sin embargo, ser un orgulloso, o un vanidoso, egoísta, envidioso, celoso o con
un engreído amor propio. Para la santidad es preciso, además, la sanación de
los defectos y vicios. Que se logra con las virtudes. Ya lo manifestó santa
Teresa a sus monjas: No sólo rezar y contemplar; porque si no procuráis
virtudes os quedaréis enanas. (Séptima Morada, 4, 10).
Santidad es hacer el bien, bendecid a los que nos calumnian,
no juzgar, dad al que lo necesita, sed misericordioso y profundamente
agradecido y querer en todo, la voluntad de Dios. Ser santo es ser Cristo por
el Espíritu. Es un hombre transformado de carnal a espiritual. Como en la carne
mortal de Cristo estaba oculta su inmortal majestad, en la carne del cristiano
se oculta el espíritu.
Sin perder la libertad ni la propia personalidad, sin
embargo, es necesaria cierta oposición entre las pretensiones de la
independencia personal y la dependencia a la vida sobrenatural y este fenómeno
es el que nos conduce a la laucha, tan necesaria para la vida espiritual.
La santidad es obra del Espíritu Santo y fruto de la oración
y de la correspondencia al amor que Dios nos tiene.






