Importancia del título Cordero de
Dios.
Este título es muy importante desde el punto de vista
cristológico. Este título resume y reúne toda la historia de Jesús en el mundo,
acuñado por inspiración divina para revelar algo importante de Dios mismo.
Nombre muy querido por el evangelista (recordad las treinta veces que lo
utiliza).
Al ser lo primero que el Bautista dice de Jesús, de quien es
Precursor y Testigo, sería extraño que dijera algo sin relación apenas con la
Persona y misión de Cristo.
En el capítulo. 1, 29 se refiere a Jesús como el Cordero de Dios.
En capítulo. 1, 34 lo presenta como el Hijo de Dios. Dos
expresiones sobre Jesús que indican su grandeza misteriosa y divina. En el
Apocalipsis, Juan habla de la Sangre del Cordero. Es una palabra-imagen análoga
al título Hijo del Hombre.
El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo es el mismo
Siervo paciente de Yahwéh que fue traspasado por nuestras iniquidades y molido
por nuestros pecados. (Is 53, 4). Esta interpretación mesiánica es la que da el
diácono Felipe al eunuco de la reina Candace, que leía, sin entender, el pasaje
de Is 53, 7. (Hch 8, 32-35). Otro dato más sobre la interpretación de víctima
expiatoria: El Evangelista cuando habla de la condenación a muerte de Cristo,
señala el momento: alrededor de la hora sexta del día de la Pareceve, es decir,
el instante mismo en que se inmolaba en el Templo el Cordero de la Pascua. (Jn
19, 14). Cristo es pues el auténtico Cordero Pascual. Una prueba de que el
sacrificio de la Pascua tenía un carácter expiatorio y aplicable, por lo tanto,
al sacrificio de Cristo, es que antes incluso de la escritura del IV Evangelio, es san Pablo
el que habla de que Cristo, nuestra Pascua, ya ha sido inmolado. (1Cor 6,
7).
En Pascua se destaca el nombre del Cordero. Una secuencia lo
expresa así: Cordero sin pecado/ que a las ovejas salva/ a Dios y a los
culpables/unió con nueva alianza.
Cordero de Dios significa víctima expiatoria.
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, apunta a la
salvación que Él efectuará por la Palabra y la Cruz.
HASTA EL PRÓXIMO LUNES.
