Los primeros apóstoles.
Con la elección y la “llamada” de estos Doce hombres, pasan a
ser testigos de excepción del Misterio de la Salvación que es Cristo. Con esa
elección Jesucristo funda la Iglesia. A partir de ahora se inicia el movimiento
de una serie de acontecimientos que desembocarán en la Iglesia. Estos Doce
serán los nuevos profetas y testigos que proclamarán la Palabra de Dios.
Todo comenzó con un encuentro preparado por el Bautista que,
habla ante sus propios discípulos del Cordero de Dios. Al oír esto, dos de sus
discípulos van tras de Jesús. Debió ser un encuentro inolvidable. El resultado
de aquella entrevista es que aquellos dos comienzan a proclamar que han
encontrado al Mesías. Primer resultado: Simón, hijo de Juan, y hermano de
Andrés -uno de los dos primeros- es el nuevo llamado, y enseguida Cristo le
cambia el nombre: ahora te llamarás Pedro. Jesús le miró profundamente, acción
que el evangelista destaca anunciando así el futuro del apóstol-sucesor.
Juan hizo lo mismo con su hermano Santiago: lo llevó a Jesús.
Felipe y Natanael.
Jesús es encontrado por uno o por varios que, a su vez le
llevan un amigo. Así ocurrió con otros. Felipe, una vez incorporado al grupo de
los primeros de Jesús, invita a su amigo Natanael al encuentro con Jesús. Ante
la duda de Natanael, Felipe le dice: Ven y verás.
Hablando Jesús con Natanael, utiliza por primera vez la
denominación de Hijo del Hombre. (Jn 1, 519.
Jornadas después llegan los seis restantes ante sucesivas
llamadas de Jesús. Los Doce serán los testigos de la gloria de Dios. Más tarde
darán testimonio del Misterio de la Salvación a todos los hombres. Jesús les
dice que darán testimonio porque desde el principio estuvisteis conmigo.

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