domingo, 2 de agosto de 2026

LOS CIEGOS VEN 12


 

JESÚS EN EL TEMPLO DE JERUSALÉN

Jesús lo visitó varias veces, cada vez que iba a Judea. Durante la Primera Pascua de la Vida Pública de Jesús, se celebraba la Fiesta de la Purificación y fue en este momento, cuando el Salvador expulsa a los mercaderes del Templo. “Los arrojó a todos del Templo, a las ovejas y a los bueyes, y esparció el dinero de los cambistas y volcó las mesas, y a los que vendían palomas les dijo: Quitad esto de aquí; no convirtáis la casa de mi Padre en casa de contratación”. (Jn 2, 15-16) Con este suceso, Jesús inicia su vida de predicador. El Templo es para Él la sede prioritaria como lugar de la comunicación de su evangelio. La Pascua era la fiesta principal del calendario hebreo. En el Éxodo se relata el origen de la Pascua con la cena de despedida de la esclavitud de Egipto.

Purificación del Templo. La Fiesta de la Purificación era una conmemoración de la purificación realizada por Judas Macabeo en el año 165 a. de C.

En la Purificación realizada por Jesús hay tres actuaciones: Jesús arroja a los cambistas; Diálogo con los judíos que le preguntan que con qué autoridad hace aquello; Explicación del sentido que tenía su actuación.

Primer momento: La gente cambia allí, en el Templo, las monedas para la compra del animal para el sacrificio. Las autoridades autorizaban y se beneficiaban de las ganancias de los mercaderes y cambistas. El Señor dirige sus palabras a los vendedores y llama al Templo “Casa de mi Padre”.

Segundo momento: Los guardianes del Templo reaccionan. Le preguntan que cuál es la razón o señal para hacer lo que ha hecho y con qué autoridad.

Tercer momento: Jesús les responde que el templo será destruido y en tres días Él lo restaurará. Esta es la señal de su autoridad: la destrucción de su Cuerpo. Su Cuerpo equivale al Templo. Para S. Juan, Jesucristo es el Templo desde siempre. Desde la Eucaristía. Cuando el Templo queda limpio de mercaderes, el Cuerpo de Cristo, su carne misma, se convierte en el verdadero Templo de Dios.

Jesús Purifica el Templo con esta actuación y lo llama “Casa de Dios” y “Casa de oración”, y sus discípulos creen en la Escritura y en las palabras pronunciadas por Jesús.