domingo, 6 de septiembre de 2026

LOS CIEGOS VEN 17


EL CULTO SEGÚN LOS JUDÍOS

 

Habla la Samaritana: “Señor, estoy viendo que eres un profeta, Nuestros padres adoraron en esta montaña, pero vosotros decís que es Jerusalén el lugar de la adoración”, señaló la mujer con este cambo en la conversación.

Los samaritanos tenían en la cumbre del monte Garizín, un templo, y en él daban culto a Dios. La Samaritana habla de que los padres (Abrahám y Jacob) adoraban a Dios en ese monte. 

Primero, los judíos tuvieron un santuario en Silo. Pero en tiempos de Salomón, el culto se celebraba en Jerusalén. Aquí estaba el Arca de la Alianza.

Pero, cuando se produce la división: Judá al Sur e Israel la Norte, Joroboán, rey de Israel no veía con buenos ojos que los israelitas bajasen a Jerusalén para el culto. Porque esto dañaba su hegemonía y prohíbe a sus vasallos que fueran a Jerusalén para dar culto. Y se produjo el cisma.

Todos, los del N y los del S fueron deportados: ruina de Jerusalén y de su templo.

En el 537 a. C. Ciro rey de Persia, autoriza la construcción de un nuevo templo en Jerusalén. Era el templo en tiempos de Jesús, aunque más embellecido por Herodes el Grande. Años después, en el 70 d. de C., los romanos lo destruyen.

¿Qué responde Jesús al lugar de la adoración que plantea la Samaritana?

-“Créeme, mujer, que llega la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”.

Jesús no da el lugar de la adoración. Sólo dice que habrá un culto nuevo, pero no aclara dónde celebrarlo. Sin embargo, Él fue varias veces al templo de Jerusalén.

En la liturgia cristiana, el lugar santo es el Cuerpo Resucitado de Cristo: la santa misa. Pero cualquier lugar es apto para dar culto a Dios. La Iglesia construirá templos para celebrar la Eucaristía.

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