Los fondos de la cuenta bancaria se pueden acabar… La buena
salud que gozamos, también. La íntima relación que tenemos con Dios, también se
acabará si dejamos de tratarle o nos comunicamos con Él de forma rutinaria o
nos hemos acercado a una vida frívola… ¿Y el amor? Pues, desde luego y
penosamente, puede bajar el tono y la intensidad hasta llegar a ser nada o casi
nada.
Una relación amorosa -noviazgo o matrimonio- debe superar algunas
dificultades. Anoto las siguientes: La inmadurez afectiva; una mentalidad
antinatalista; la falta de vivienda; la ausencia Dios.
Pero, por el contrario, estará acompañada de un hombre, de una
mujer que la cuidan y protegen. De un principio encantador e ilusionante. Del
olvido de sí mismo. Un querer permanentemente del bien del otro. Y por
supuesto, del cariño que envuelve a todos sus miembros.
La amistad es el ingrediente más importante de un buen
matrimonio y de un buen noviazgo. La amistad ayuda a la adaptabilidad. Amistad
es compartir pensamientos, deseos, sueños, temores y alegrías.
Stephan Cove en su libro: Siete hábitos de la gente feliz, ofrece su
plan de amor muy relacionado con la cuenta bancaria emocional. Dice así:
Mantiene la vida afectiva:
* Los depósitos constantes de cariño, comunicación y
comprensión en el corazón de ella/de él.
* Con las personas con las que tenemos una relación más
personal, frecuente y de compromiso, los depósitos deben ser constantes.
* Los actos de indiferencia o de olvidos, producen reintegros
automáticos.
* También producen reintegros las peleas, echarse las cosas
en cara, etc.
Pues nada más: ¡atrévete a vivir en el amor y del amor!
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